Tizas

Paralelismos sorprendentes entre el Irak "malo" y el "buen" Afganistán

27.04.08 | 11:11. Archivado en EEUU

(David Ignatius / PD).-Para muchos americanos cansados de Irak, Afganistán es "la guerra buena" en la que Estados Unidos y sus aliados europeos están destruyendo lo que queda de los Talibanes y al-Qaeda. Esta percepción ciertamente concuerda con los candidatos presidenciales Demócratas, que hablan de sumar más efectivos a Afganistán el año que viene al mismo tiempo incluso que retiran tropas de Irak.

Pero el Irak "malo" tiene más en común con el "buen" Afganistán de lo que la gente se da cuenta en ocasiones. Ambos han evolucionado en contrainsurgencias clásicas con una estrategia de "limpiar y conservar" para proporcionar seguridad; ambos ilustran los beneficios de un incremento militar de efectivos; y ambos corren el peligro del fracaso a causa de gobiernos anfitriones débiles y corruptos.

En poco tiempo, el mismo mando americano -- el General David Petraeus -- supervisará ambos campos de batalla. Si es confirmado en el nuevo puesto como jefe del Estado Mayor Central, Petraeus tendrá que equilibrar las necesidades militares norteamericanas en Irak con las de Afganistán. Teniendo en cuenta que Petraeus escribió el manual de contrainsurgencia del ejército literalmente, su supervisión debería ser buena para ambos escenarios.

El incremento militar de efectivos en Afganistán ha pasado desapercibido en gran medida, en parte porque el compromiso norteamericano aquí es mucho menor. La fuerza de la coalición de 40 naciones se ha incrementado hoy hasta alrededor de 62.000 efectivos desde alrededor de 42.000 en 2006. La contribución americana es la mayor con diferencia, con más de 30.000 tropas, incluyendo un nuevo refuerzo de 3.200 Marines recién enviados al sur de Afganistán, la zona de enfrentamientos más duros. El año pasado, Estados Unidos gastó 4.900 millones de dólares en formación y entrenamiento para el ejército afgano, después de gastar 3.500 millones de dólares durante los cinco años anteriores juntos, según un funcionario norteamericano.

"Indiscutiblemente, las tropas americanas adicionales serán de ayuda en 2009", dice el General Dan K. McNeill, el mando de las fuerzas de la coalición aquí. En particular, está buscando nuevas tropas que cojan el relevo a los 3.200 Marines recién llegados cuando vuelvan a casa en octubre.

El éxito del incremento de Afganistán es claro en el Este, que ha sido la principal zona de responsabilidad norteamericana. McNeill dobló los efectivos y el gasto allí el año pasado, y añadió algunas tácticas innovadoras de contrainsurgencia utilizando los llamados Equipos de Reconstrucción Provincial. Estos equipos están construyendo carreteras, escuelas y otros proyectos de desarrollo para ayudar al gobierno afgano a conservar las áreas una vez que han sido despejadas por las tropas americanas.

McNeill, como Petraeus en Irak, ha trabajado para aislar al enemigo incondicional de aquellos que pueden neutralizados. No describe a su adversario como los Talibanes (algunos de los cuales se han unido al parlamento afgano), sino como señores fundamentalistas de la guerra que prestan su apoyo a al-Qaeda.

Para reforzar a la policía afgana, McNeill adoptaba una nueva estrategia para los 40 distritos más violentos del país, conocida como Desarrollo Localizado del Distrito. Cada mes, la policía es retirada de media docena de estos distritos y reemplazada por una fuerza nacional de élite, mientras los policías locales son vueltos a entrenar y los más corruptos e incompetentes son purgados.

A pesar de (o quizá a causa de) el éxito de McNeill a la hora de atacar los refugios de los insurgentes, ellos están recurriendo a los atentados suicida de corte iraquí. Los datos más recientes ilustran que las bajas militares y civiles sumadas han ascendido un 43 por ciento hasta la fecha este año en comparación con 2007, con más de la mitad de ese total debidas a ataques suicida y el 72 por ciento en la volátil región del sur.

Esta inseguridad se compone de los fallos del gobierno del Presidente Hamid Karzai. "Lo que vemos es un gobierno que es débil y corrupto", dice Yonus Qanooni, el presidente del parlamento afgano. Es un líder de la oposición, de modo que su comentario no es sorprendente, pero expresa una cierta frustración con el gobierno de Karzai que es ampliamente compartida aquí.

William Wood, el embajador norteamericano, intenta poner en perspectiva las dos tendencias de Afganistán. "Existe deterioro en términos de seguridad personal. La gente está más asustada. Son los problemas con la policía; la corrupción; un gobierno local débil". Al mismo tiempo, destaca, "la seguridad nacional es más fuerte. Los insurgentes no depondrán al gobierno. No tomarán el control de las capitales provinciales. No ganarán”.

Wood y McNeill están trabajando con Karzai para abordar los problemas políticos antes de que abrumen los logros del campo de batalla. Los afganos han creado una nueva dirección local de gobierno para eliminar a los actores peores. Desde el pasado agosto, han despedido a 8 de los 34 gobernadores provinciales. El gobierno dice estar intentando también reducir la cosecha de opio, un problema que sigue empeorando a causa de lo que los analistas dicen es corrupción de alto nivel.

Es más fácil ser optimista aquí que en Irak, en parte a causa de que la noción afgana de nacionalidad es mucho más fuerte. Pero lo sorprendente son los muchos asuntos comunes que uno encuentra entre estos dos conflictos -- y las muchas oportunidades de aplicar lecciones aprendidas en un campo de batalla al otro.

© 2008, The Washington Post Writers Group

Hacer comentario

  • ¿Te parece interesante esta información?
  • meneame
  • Delicious
  • digg
  • yahoo
  • talk bubble
Opine sobre la noticia

caracteres
Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Sábado, 17 de mayo

    BUSCAR

    Publicidad