Tizas

¿Los americanos se han convertido en ovejas?

24.04.08 | 11:34. Archivado en EEUU

(PD).-William L. Anderson escribe un crítica literaria de "A Nation of Sheep", del juez Andrew Napolitano, que trata sobre el extraño fenómeno a partir del cual la mayor parte de los americanos obedece a las autoridades en todo momento, especialmente en la era post-11 de Septiembre. Incluso aguantando situaciones humillantes y absurdas.

"Me encuentro a 37.000 pies sobre el suelo en un Boeing 737 de Southwest Airlines. Eso significa que de manera obediente me quité mis zapatos, mi cinturón y todo lo demás que llevara encima y atravesado como una oveja el infame laberinto de la Administración de Seguridad en el Transporte.

De camino al aeropuerto, me aseguré de no violar los límites de velocidad -- ni circular lo bastante rápido para destacar en la autopista al menos -- y en el resto de paradas, no aparqué en las plazas reservadas a los efectivos del estado de Pennsylvania. Una vez a bordo del aparato, no violé las regulaciones de la FAA ni hice nada que pudiera llamar la atención sobre mi persona. Cuando aterricemos en Las Vegas, me aseguraré de hacer exactamente lo que me dicen las autoridades, y cuando realice el trayecto de vuelta dentro de 4 días, puede apostar a que no haré peligrar mis "privilegios".

Para la mayor parte de los americanos, obedecer a las autoridades en todo momento, especialmente en la era post-11 de Septiembre, parece lo adecuado. Recuerdo una conversación con un destacado conservador evangélico que trabaja en Washington, soltándome las siguientes palabras: "¿Me estás diciendo que nuestro gobierno es tiránico?" El tono de su voz y las cosas que dijo después indicaron claramente que el gobierno norteamericano, y el gobierno del Partido Republicano en especial, no muestran ninguna señal reconocible de tiranía. Después de todo, razonaba, la tiranía se lleva a cabo por personas con "SS" en su cuello, que llevan botas de cuero, fusta, realizan saludos militares y hablan un lenguaje extranjero. La tiranía es Hitler, o Stalin, o Pol Pot, o Bill y Hillary Clinton.

El juez Napolitano no se traga nada de este artilugio verbal, y en A Nation of Sheep explica de manera inequívoca que mi amigo Republicano se equivoca. Cualquier noción que los americanos puedan albergar con respecto a sus derechos protegidos por la Constitución de los Estados Unidos es muy diferente. Estados Unidos ya no es la Tierra de los Libres, sin importar el número de veces que ese discurso sea pronunciado cuando la gente canta el himno.

Napolitano no desperdicia tiempo esbozando la siniestra imagen que son los escombros de las longevas libertades americanas. Retrate esto: el fiscal general de los Estados Unidos presta testimonio bajo juramento de que el presidente no ordena a los agentes federales leer el correo, llevar un listado de llamadas telefónicas o monitorizar los ordenadores de los americanos corrientes, sin una orden judicial para hacerlo procedente de un juez. Eso sería criminal. Pero 6 meses más tarde, el presidente admite haberlo hecho. Retrate esto: la Constitución prohíbe al Congreso circunscribir la libertad de expresión pero de pronto, el Congreso convierte en ofensa criminal hablar sobre recibir órdenes judiciales falsificadas de un agente del FBI.

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1 comentario

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Comentarios
  • Comentario por Postiguet 29.04.08 | 00:16

    No es de extrañar, aquí en España hay más de 11 millones de borregos.

Sábado, 17 de mayo

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