(Michael Gerson / PD).-En una calle no lejos de donde se levanta el Parlamento, hay un descuidado edificio histórico que simboliza la proximidad única entre la política británica y la norteamericana. Conocido originalmente como Surrey Hall, es el lugar donde William Wilberforce inició su campaña anti-esclavitud, y donde más tarde Lord Shaftesbury iniciara el movimiento Ragged School, dedicado a la educación de los niños pobres.
Tras el asesinato de Abraham Lincoln, su familia y amigos donaron dinero para construir una torre encima del inmueble, en honor a la inspiración que Lincoln había tomado de estos reformistas sociales Tory -- los conservadores compasivos de su tiempo.
Mientras los Republicanos se preparan para las inminentes presidenciales y hacen acopio de sus compromisos ideológicos, los conservadores británicos podrían tener algunas lecciones que ofrecer una vez más.
Ciertamente las circunstancias políticas que afrontan Republicanos y Tories no podrían ser más diferentes. Agotando los últimos momentos de un periodo de 8 años en el poder, los Republicanos son confrontados por la fatiga de la opinión pública. Tras casi 11 años de exilio político, los conservadores británicos cuentan con ella.
El actual primer ministro Laborista, Gordon Brown, es un hombre de considerables fuerzas políticas. En contraste con el más llamativo Tony Blair, Brown tiene reputación de ser un hombre con determinación que atrae a la clase media británica.
Sábado, 11 de octubre
Vicente Torres
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Manuel Molares do Val
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
Jesús Montesinos
Silvia Carreño