(PD).-Los funcionarios de los Estados Unidos con frecuencia miran por encima del hombro la corrupción del gobierno mexicano, especialmente en lo que respecta a la guerra contra las drogas, donde las leyes de estupefacientes enriquecen desde hace tiempo las arcas de los funcionarios mexicanos a través del soborno, la extorsión y el chantaje. Los funcionarios norteamericanos se comportan como si de alguna manera ellos estuvieran por encima de cosas así.
No es así, escribe el politólogo Jacob Hornberger en Counter Punch. La belleza de las regulaciones económicas, desde el punto de vista de los funcionarios del gobierno en todas partes, es que proporcionan a los funcionarios públicos un medio de imponer su propia postura en la vida.
En ausencia de regulaciones, la gente sigue su vida normal de tomar parte en transacciones mutuamente beneficiosas entre sí. Una regulación interfiere en su capacidad de hacer eso.
La gente tiene a continuación una elección. Pueden respetar la regulación y por tanto ver frustrados sus deseos. O puede inventar un medio por el que los funcionarios públicos sean persuadidos de mirar a otro lado para evitar la implementación de la regulación.
En México y otros países latinoamericanos, esto se hace a través de un proceso conocido como "la mordida". Que quiere decir el pago de un soborno.
Domingo, 7 de septiembre
Antonio Javier Vicente Gil
Rafa Esteve-Casanova
Emilio Castellote Madrid.
Vicente Torres
Carlos Salvador Armendáriz
Silvia Carreño
Jesús Montesinos
Francisco Rubiales