(PD).- El científico británico Terry Jupp llevaba 25 años trabajando para el Ministerio de Defensa. El 14 de agosto de 2002 participaba en un experimento secreto que un equipo anglo-norteamericano llevaba a cabo en la isla de Foulness, en el estuario del Támesis, donde las Fuerzas Armadas realizan pruebas sobre explosivos.
Como explica Emili J. Blasco en ABC, los ataques del 11-S de apenas un año antes habían aconsejado a Londres y Washington a poner en marcha una serie de investigaciones sobre la capacidad de Al Qaida de fabricar bombas radiactivas utilizando explosivos convencionales, con componentes que pueden comprarse abiertamente en las tiendas.
Algo fue mal en la manipulación de la bomba, y cuando Jupp colocaba una pequeña cantidad de material explosivo, éste se prendió de pronto, envolviéndole en llamas, según las averiguaciones del diario «The Guardian», que ha indagado en un caso cuya publicidad el Gobierno insiste en tapar. Jupp, de 46 años, sufrió quemaduras en el 80 por ciento del cuerpo y murió a los seis días.
Archivado por seguridad
En el Reino Unido, toda muerte no natural debe ser investigada por un juez. En un primer momento, se intentó procesar a dos jefes de Jupp por homicidio involuntario.
Uno de ellos fue descartado por el juez por considerar que no había pruebas suficientes; el otro era probablemente el responsable británico del programa de experimentación que se estaba realizando en colaboración con los estadounidenses.
De acuerdo con las fuentes consultadas por «The Guardian», éstos se negaron a actuar de testigos en el proceso, el Ministerio de Defensa retrasó diversos trámites y, finalmente, tras la intervención directa del fiscal general del Estado, los abogados aceptaron que se archivara el caso al estar implicada la seguridad nacional.
El Laboratorio de Defensa de Ciencia y Tecnología británico, del que dependía Jupp, ha desarrollado en los últimos años diversos experimentos junto con el Laboratorio Nacional de EE.UU., con sede en Nuevo México.
Su objetivo ha sido determinar si Al Qaida podía fabricar bombas radiactivas utilizando explosivos confeccionados con material al alcance de cualquier persona en las sociedades occidentales.
110% de acuerdo con AZOR.
Me parece impresionante la capacidad práctica de la raza anglosajona.Cuando tenemos un problema mundial(terrorismo islámico),ellos se dedican a buscar todo tipo de soluciones por costosas que sean.En cambio aquí en España sin ocuparse de las cosas serias y esperando que nuestros problemas cuando los tengamos nos los resuelvan.
Sábado, 30 de agosto
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Rufino Soriano Tena
Doctor Shelanu
Manuel Molares do Val
José Luis Palomera Ruiz
Lourdes Muñoz Santamaría
ADIÓS AYER