(PD).- El profesor Edward Gottfried explica cómo los antiguos partidos marxistas han pasado a defender una ideología contracultural que trata de destruir el orden tradicional de valores.
Escribe Luis Miguez Macho en Elsemanaldigital que es un chiste viejo, pero lleno de profunda razón, el que analiza las siglas del PSOE para llegar a la conclusión de que se han quedado vacías de significado: partido socialista realmente no es desde que, ya en tiempos de Boyer y Solchaga, aceptó el paradigma económico neoliberal; obrero tampoco, pues ahora es una organización interclasista, como ocurre con todos los grandes partidos nacionales de los países desarrollados; y lo de español lo ponen en duda quienes consideran que manifiesta un escaso fervor patriótico y observan con preocupación las vacilaciones que expresan muchos de sus dirigentes, empezando por el propio José Luis Rodríguez Zapatero, sobre el concepto de nación española.
Si las consecuencias de este vaciamiento ideológico no se mostraron plenamente durante los Gobiernos de Felipe González, en cambio en el mandato de Rodríguez Zapatero ayudan a explicar lo que para muchas personas constituye un misterio inescrutable, es decir, el porqué de la agenda política radical que el actual presidente ha emprendido y que hace que el principal signo distintivo de esta izquierda sea el empeño mesiánico en arrasar los vestigios de nuestra herencia cultural mediante un experimento masivo de ingeniería social nihilista.
Paul Gottfried, un pensador incómodo de la derecha intelectual estadounidense
Sin embargo, la sustitución de los últimos residuos del marxismo por una ideología contracultural no es algo exclusivo de nuestra izquierda, sino que es un fenómeno común a todo el Occidente desarrollado. De sus raíces intelectuales nos habla el profesor estadounidense Paul Edward Gottfried, del Elizabethtown College de Pennsylvania, en una de sus últimas obras, La extraña muerte del marxismo (2005), publicada en nuestro país a finales del año pasado por Ciudadela, en traducción de Diana Lerner.
Quiero advertir, antes de nada, que el ensayo del profesor Gottfried, a pesar de sujetarse por completo a las reglas de la investigación académica, es perfectamente legible para cualquier lector medio. Esto no es inusual entre los investigadores sociales del otro lado del Atlántico, pero resulta raro en sus colegas de esta orilla, y en la medida en que, como profesor universitario de Derecho, se me pueda encuadrar entre ellos, asumo la parte que me corresponde en este reproche.
Para entender el trasfondo de la presente obra, es preciso poner de relieve también que el profesor Gottfried forma parte de la derecha intelectual estadounidense, pero defiende puntos de vista críticos con las corrientes ideológicas dominantes en ese sector ideológico, tanto los famosos "neoconservadores" como los conservadores más tradicionales. En este libro sostiene concretamente que el programa contracultural de la izquierda actual, frente a lo que a veces se afirma en Norteamérica por los impugnadores del mismo, no es una moda importada de Europa, sino un desarrollo post-marxista creado en los Estados Unidos por exiliados europeos (fundamentalmente alemanes) durante la Segunda Guerra Mundial y que debe mucho al peculiar ambiente político y social del país de acogida.
La Escuela de Frankfurt y el progresismo estadounidense
Gottfried apunta directamente a la conocida Escuela de Frankfurt, de Herbert Marcuse, Theodor Adorno, Max Horkheimer y su influyente epígono, todavía vivo, Jürgen Habermas, como la catalizadora de ese desarrollo intelectual que, en un momento tan temprano como el antes referido, supuso el abandono de buena parte de los insostenibles fundamentos filosóficos del marxismo, incluido el propio materialismo dialéctico, para quedarse casi únicamente con el concepto psico-sociológico de alienación y trasvasarlo del ámbito económico, en el que Marx lo había formulado, al socio-cultural.
Que a una doctrina como ésta (que dejó de basarse en la concepción de las relaciones de producción como estructura material que condiciona toda la superestructura espiritual de la sociedad, para analizar autónomamente las relaciones de "dominación" que se dan en el seno de la misma, sean o no económicas, y tratar de subvertirlas, destruyendo así la moral y el orden social tradicionales) se le pueda seguir llamando "marxismo", es bastante discutible y así lo entendieron en su momento los guardianes oficiales de la ortodoxia marxista. Por eso estos autores no se ubicaron en el comunismo, sino en la socialdemocracia, que ya había optado por aceptar el capitalismo y se vio reforzada cuando la reconstrucción de la posguerra condujo directamente al milagro económico que demostró la superioridad de la economía de mercado sobre el dirigismo de corte soviético.
Las conexiones entre este post-marxismo y el progresismo estadounidense no son difíciles de establecer. El internacionalismo fundado en la imposición universal de una determinada concepción de la democracia que se reflejaba en los Catorce Puntos del presidente demócrata Wilson fue la ideología que guió la ruptura del tradicional aislacionismo norteamericano, y que, dicho sea de paso, hoy sigue guiando las empresas imperiales de los Estados Unidos, pues sus actuales teóricos, los llamados neoconservadores, no son otra cosa que izquierdistas reconvertidos, y la derecha norteamericana, incapaz de trascender el mencionado aislacionismo, no ha sabido formular una doctrina imperial propia, distinta de la de la izquierda demócrata.
"Políticas de la culpa" y desnacionalización de Europa
Esa ideología desembocó al final de la Segunda Guerra Mundial en la política de los también demócratas Roosevelt y Truman, diseñada, entre otros, por el secretario del Tesoro Henry Morgenthau, de origen alemán y judío, de reeducación del pueblo alemán derrotado en una conciencia de culpa dirigida a destruir el orgullo nacional, que los exiliados de la Escuela de Frankfurt que regresaron a su país asumieron con entusiasmo, enmarcándola en sus propias teorías contraculturales.
Este corte radical con la tradición histórica, pensado para extirpar el militarismo y la agresividad imperialista de la Alemania unificada bajo la égida prusiana, privó a esa sociedad de resistencias frente a la marea nihilista, el mismo efecto que las llamadas "políticas de la culpa" extendieron por toda la Europa occidental convulsionada por la guerra civil ideológica que subyació a la Segunda Guerra Mundial, y que hoy Rodríguez Zapatero, con su "memoria histórica" tuerta, quiere trasplantar a España, donde el comunismo fue derrotado antes de la conflagración mundial y nos libramos por ello de participar en la contienda y de tener que pagar la correspondiente cuota de culpa.
Esto explica otra particularidad de la política europea actual: por qué los socialdemócratas, que durante la Guerra Fría se alienaron decididamente con los Estados Unidos contra la Unión Soviética, ahora se niegan a asumir una condena del comunismo en los mismos términos en que se ha venido formulando la damnatio memoriae del nazismo y el fascismo. Y es que el antifascismo debe seguir vivo sesenta años después de la desaparición del nazismo y el fascismo porque sin él perdería su sentido esa "política de la culpa" necesaria para la desnacionalización que facilita la erradicación de los valores europeos y occidentales tradicionales.
Todo empezó en los Estados Unidos, pero ellos tienen más posibilidades de resistir que nosotros
Todos y cada uno de los experimentos sociales que hoy apadrina la izquierda post-marxista en Europa (desde las expresiones del feminismo radical hasta el multiculturalismo, pasando por la política de cuotas raciales y sexuales), se han aplicado años e incluso décadas antes en los Estados Unidos. Hasta la explosión del Mayo del 68 francés vino precedida por la subversión cultural de la llamada Generación Beat en California, y otro nombre clave que cabría citar aquí es el del poeta Allen Ginsberg.
Sin embargo, la compleja y vital sociedad estadounidense cuenta con unas reservas morales de las que carecen los países europeos, y esto lo sabe bien el profesor Gottfried, que no en vano es descendiente de judíos austriacos refugiados en los Estados Unidos huyendo del nazismo. Lo cual no le sirve para librarse de los ataques de los fanáticos de la nueva religión de lo políticamente correcto, pero hace su testimonio y su reflexión más valiosos si cabe.
Pues no comparto las opiniones de este profesor.
Si fuera por el,tendriamos que tener la misma mentalidad criminal del imperio,
ZP,tuvo mucho coraje para salirse de Irak,de lo contrario,hoy estariamos enterrando soldados españoles todos los dias,como ellos,los zioamericanos,y con todo el dolor que ello conlleva a sus familias.
En cuanto a Afganistan,os recuerdo que tambien fue el PP el que nos metio alli,y no sabemos porque razones,ZP no se puede salir.
Y no es el PP el que nos abla de los valores morales?
Y no es el PP el que esta aliada con la santa iglesia catolica?
Y sin embargo,este es el grupo politico que quiso meter a España,en una guerra genocida e ilegal.
Seamos certeros en el pensamiento,y pensemos sin condicionamientos politicos ni economicos,pero si humanos.
Estoy de acuerdo con Joannes.
En el caso de zETAp no hay nada detras, es solo un descerebrado con suerte, un pijillo de provincias con pocas ganas de trabajar.
Este tio tiene de izquierdista lo que RuGALcaba de honrado, pero es un indepto acojonante.
Da verguenza que haya llegado a ser presidente, pero con razon los franceses decian que España terminaba en los Pirineos.
Efectivamente esto no es nuevo. En el caso de España nos ha tocado el gordo con Z, parece que no cabe en esos esquemas de intelectualidad izquierdista internacional pero hay tontos que resultan muy útiles y para muestra un botón.
El análisis del prof. Gottfried lo estimo valioso, pero no aplicable al socialismo español. Zapatero es un memo y bastante zonzo(en la 2ª acepción del diccionario de la RAE).Esto le hace osado e irresponsable. Provoca hilaridad oir la equiparación que hacen del personaje los estómagos agradecidos.Dicen de él que es un profeta y ya desde niño,como en toda hagiografía, este pícaro Zapatero descollaba. ¿En qué?.Era mal estudiante, siguió siendo un zoquete en la Universidad, no trabajó nunca, llega a ser prof. Asociado por enchufe familiar, por casualidad llega al Parlamento(es tan obtuso que en tres legislaturas no habló en tribuna jamás), por azar (tercero en discordia)es Secretario General y por aciago azar llega a Presidente. Este osado mamarracho es la clave de la actual corrupción en España. Prof. Gottfried, siento disentir, pero Zapatero es un adolescente y sus reacciones son propias de alumno de la ESO.Por eso se rodea de ese elenco de políticos pintorescos y vividores.Un saludo.
Muy interesante artículo. Resume ides dispersas eur, personalmente, no había tenido tiempo de meditar suficientemente.
El peligro de zapatero es que aunque muchísimos le vemos venir, muchas otras personas se fian por las siglas del partido donde se encuentra, que a pesar que han tenido una trayectoria de corrupción y mala gestión, todavía hay gente idealista y que tiene al psoe como un mito, mas bien como les gustaría que de verdad fuese. Pero zapatero es un peligro inminente porque se asemeja mas a las dictaduras de extrema izquierda de la antigua urss y alemania del este, en cuanto a sudamerica está claro que está con castro y chavez y con las dictaduras de extrema izquierda de africa y el islam,
Espero que la gente se dé cuenta a tiempo de esto, porque una vez que entran es dificil que salgan y va a matar a mucha gente, los primeros los que no piensan iguel que ellos.
Esto hace mucho tiempo que lo sabemos, pues la izquierda ha sido, es y sera siempre anti sistema, pues no permite mas nadien en el poder que ellos y solamewnte ellos, sondictadores por naturaleza. Cojan las grandes dicxtaduras del mundo todas fueron de izquierda y nada mas que de izquierda.
Comunistas, Nazis, Facistas, y todas las grandes dictaduras de Africa fueron de izquierda, como ahora las de sudamerica que seon de izquierda, vease Cuba, Venezuela, Colombia, entre otras.
Lunes, 23 de noviembre
Antonio Florido Lozano
Rufino Soriano Tena
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
JUAN JULIO ALFAYA
Profesionales por la Ética
Rafa Esteve-Casanova
Vilagarcía na Rede
Antonio Javier Vicente Gil