Sus cabezas penden de un hilo. O para ser más exactos, del filo del cuchillo de los fanáticos islámicos a los que intentan ayudar. Son pacifistas, pertenecen a una ONG que está presente en Irak desde 2002 y que se ha dedicado a contabilizar los abusos en las prisiones iraquíes desde la caída de Bagdad en abril de 2003, pero sus secuestradores anuncian que los degollarán si EEUU no se pliega a sus exigencias. Les da igual que la ONG, Christian Peacemakers Teams, emita comunicados como este:
"Trabajamos a favor de los oprimidos y condenamos a nuestros gobiernos por sus actuaciones en Irak".
Las cosas pintan negras. Un egipcio secuestrado el viernes fue hallado este sábado asesinado pocas horas antes de que, a medianoche se cumpliera, el ultimátum dado por los captores de los cuatro pacifistas de Christian Peacemakers Teams: dos canadienses, un estadounidense y un británico. Los secuestradores, miembros de un grupo hasta ahora desconocido, Brigadas de las Espadas de la Ley, amenazan con matarles si no se libera a los detenidos en cárceles iraquíes.
A falta de resultados conocidos de los mediadores enviados por sus gobiernos, la ONG ha multiplicado los llamamientos para su liberación. Eso y las condenas altisonantes a Bush, EEUU y a todo Occidente.
Los terroristas habían advertido que los mataría el 8 de diciembre si antes no se no cumplían sus demandas, pero el miércoles pasado anunciaron que ampliaban el plazo hasta el sábado, según informó entonces el canal de televisión por satélite Al Yazira.
La Asociación de Ulemas Musulmanes la institución más prestigiosa de los árabes suníes de Irak, ha hecho repetidos llamamientos para que los secuestradores pongan en libertad a los cuatro rehenes.
"El trato que recibirán los cooperantes mostrará quiénes sois vosotros y cuáles son vuestras orientaciones", dijo un portavoz de la Asociación de Ulemas Musulmanes en Bagdad, donde varios oradores de las mezquitas han subrayado que los cuatro occidentales trabajaban por el bien de Irak.
Por lo que respecta al desventurado egipcio, que la agencia Mena identifica como Ibrahim al Sayed al Hilali, fue hallado en una cuneta entre las ciudades de Samarra y Tikrit, al norte de Bagdad. Al Hilali, que trabajaba como traductor para el Ejército estadounidense, es el octavo extranjero tomado rehén en el plazo de dos semanas.
Una arqueóloga alemana y su chófer fueron secuestrados el 25 de noviembre. Al día siguiente, las Brigadas de las Espadas de la Ley anunciaron la captura de los cuatro pacifistas cristianos. Volvía a resurgir una práctica que mermó la presencia de extranjeros a partir de abril de 2004.
Sendos vídeos les mostraron con los ojos vendados y el ya tristemente mono anaranjado con el que los insurgentes iraquíes visten a sus víctimas antes de asesinarlas, en un claro intento de equiparar su situación a la de los detenidos en Guantánamo.
Pocos días después, fue secuestrado en Bagdad un ingeniero francés del que no se han vuelto a tener noticias. Por su parte, el Ejército Islámico en Irak anunció el jueves en Internet que había matado a Ronald Schulz, un electricista estadounidense, pero Washington no ha confirmado su muerte.
El Ejército estadounidense anunció que cuatro soldados de este país murieron el sábado en dos ataques en Bagdad.
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel| Junio 2012 | ||||||
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