Tizas

El presidente fanático que quiere borrar Israel del mapa

27.10.05 | 09:21. Archivado en Oriente Medio, Terrorismo

Es el máximo líder de una populosa nación. Lo reciben en los foros internacionales y hasta viene estos días a España, donde es recibido con alharacas a pesar de que se permite proclamar -entre otras lindezas- que Israel debía ser borrado del mapa del mundo. Se trata de Mahmoud Ahmadineyad, presidente de Irán. Aprovechando una conferencia en Teherán, Ahmadineyad retomó la perversa frase del ayatolá Jomeini y apostó por que una nueva oleada de enfrentamientos en Palestina y una agitación en el mundo árabe sirvan para conseguir este objetivo. Todo ello, justo la víspera de que un terrorista palestino hiciera explosionar la carga explosiva que llevaba en torno al cuerpo, a las puertas de un mercado al aire libre de Hadera, matando a cinco israelíes e hiriendo a treinta.

El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se reunirá con el embajador de Irán en España, Alviri Mortesa, a quien convocó "con urgencia" para solicitar "explicaciones" sobre las declaraciones contra Israel efectuadas por el presidente iraní, pero el Gobierno Zapatero no tiene intención alguna de cancelar la visitas a Mallorca de mandatarios iraníes y sigue apoyando la conferencias de la Fundación Atman, que este viernes escuchará arraobada las palabras de Tariq Ramadán, el intelectual islámico de nacionalidad suiza a quien no s epermite entrar en EEUU, porque justifica los atentados del 11-S, 11-M y 7-J.

"Como dijo el imán (el ayatolá Jomeini), Israel debe ser borrado del mapa", declaró Ahmadinejad ante los más de 4.000 estudiantes.

Es la primera vez desde hace años que un dirigente iraní preconiza en público la desaparición del Estado de Israel, aunque los llamamientos de este tipo forman parte de la propaganda del régimen de Teherán.

Las palabras de Ahmadinejad llegan en un momento de fuerte tensión entre Irán y los países occidentales, especialmente por la negativa de Teherán a abandonar su programa nuclear.

Israel y Estados Unidos han visto en ellas la confirmación de que los iraníes quieren dotarse de armas nucleares bajo la cobertura de producir electricidad con fines civiles.

Las declaraciones de Ahmadinejad "(...) subrayan nuestras inquietudes" sobre el programa nuclear iraní, declara el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, mientras que para el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Sylvan Shalom, son muestra de que Irán representa un peligro "evidente y actual".

"Ha llegado la hora de denunciar el caso iraní ante el Consejo de Seguridad de la ONU y cuanto antes, mejor", añade el canciller de Israel, en una posición compartida por Washington.

Francia condena "con la mayor firmeza posible" la postura de Teherán, según declaró el portavoz del ministerio de Relaciones Extranjeras, Jean-Baptiste Mattéi, al tiempo que un portavoz alemán califica las palabras del Presidente iraní como "totalmente inaceptables".

Encantado, Ahmadinejad reitera que "la nación musulmana no permitirá a su enemigo histórico vivir en su propio corazón".

A nadie se le ha pasado por alto que los 4.000 estudiantes que confoamban la audiencia del Presidente iraní, todos vestidos de negro, empezaron a gritar "muerte a Israel" cuando este apareció en la tribuna de los oradores y les arengó a que gritaran esas palabras aún más fuerte.

Ante ese público -entre los que también se encontraban el representante del movimiento radical palestino Hamas en Irán y los embajadores de Siria y de la Autoridad Palestina en Teherán- Ahmadinejad preconizó la unidad de los palestinos para lograr "el punto de aniquilamiento del régimen sionista" y defendió su lucha armada.

El ex oficial de los Guardianes de la Revolución (el ejército ideológico del régimen de los ayatolás) se hizo cargo de la presidencia iraní en agosto pasado, en sustitución del reformador Mohamad Jatami, "cantor" del "diálogo entre las civilizaciones".

Su llegada al poder coincidió con un neto endurecimiento del régimen islámico.

La ruptura de relaciones diplomáticas con Tel Aviv fue una de las primeras acciones de la República Islámica tras su creación, en 1979.

Israel considera que dentro de unos años será el blanco del programa nuclear iraní, cuyos fines, según Teherán, son puramente civiles.

El régimen de Teherán muestra regularmente algunos de sus misiles que llevan impresa la frase "Israel debe ser barrido del mapa".

Ante estas provocaciones, los expertos siempre han especulado con la posibilidad de un ataque preventivo por parte de Tel Aviv.

La negación del Estado de Israel es uno de los contenciosos más graves que enfrentan a Teherán con los países occidentales, especialmente Estados Unidos. Otra de las acusaciones que pesan sobre Teherán es la de armar y financiar a los movimientos radicales antiisraelíes.

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