“Sortu” no puede ser de la nada. “Sortu bai, baina lehenago sartu…”, primero introducir, sembrar para después brotar, nacer… Para que algo surja ha de ser fecundado. El principio masculino precede al femenino, opera con anterioridad. “Sartu” precede a “sortu”, en este caso la siembra es de confianza y credibilidad. Para importantes sectores de la sociedad, esa siembra de la izquierda abertzale (sartu) no es suficiente y frenan su brotar (sortu). Hay sin embargo un sentimiento, probablemente mayoritario, en el País Vasco de que sí, de que hay comienzo de siembra y por lo tanto, derecho a surgir, a irrumpir, siembra que llega con mucho retraso, pero que ni jueces, ni políticos, ni víctimas debieran dificultar. Al fin y al cabo no es sólo el rebrotar de la izquierda abertzale lo que está en cuestión, es fundamentalmente el renacer del pueblo vasco en su conjunto, el arranque bajo este cielo de un tiempo definitivamente más esperanzado.
Sábado, 2 de junio
Koldo Aldai
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona