“Sortu” no puede ser de la nada. “Sortu bai, baina lehenago sartu…”, primero introducir, sembrar para después brotar, nacer… Para que algo surja ha de ser fecundado. El principio masculino precede al femenino, opera con anterioridad. “Sartu” precede a “sortu”, en este caso la siembra es de confianza y credibilidad. Para importantes sectores de la sociedad, esa siembra de la izquierda abertzale (sartu) no es suficiente y frenan su brotar (sortu). Hay sin embargo un sentimiento, probablemente mayoritario, en el País Vasco de que sí, de que hay comienzo de siembra y por lo tanto, derecho a surgir, a irrumpir, siembra que llega con mucho retraso, pero que ni jueces, ni políticos, ni víctimas debieran dificultar. Al fin y al cabo no es sólo el rebrotar de la izquierda abertzale lo que está en cuestión, es fundamentalmente el renacer del pueblo vasco en su conjunto, el arranque bajo este cielo de un tiempo definitivamente más esperanzado.
No se nos ocurrirá blandir el “¡ya lo habíamos avisado!”. Ante todo somos una sola humanidad hermanada ahora más que nunca en el dolor, unida también para explorar nuevos futuros, nuevas y colectivas sendas, ahora sí por fin junto al sol, junto al aire, junto a las mareas y la Vida. No se nos ocurrirá hacernos los “sabidos”, pues hay 180 héroes que seguramente sí creyeron en la energía nuclear y ahora están entregando su vida para salvar las de muchos otros.
Mueren en la arena unas olas mansas, silenciosas. Muere un Cantábrico sumiso en unas playas desnudas. Todo lo contrario al otro lado del mundo. La mar aquí espectáculo y maravilla, allí es horror que traga y traga vidas.
Jueves, 16 de febrero
Koldo Aldai
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes