Llegaron en autobuses, camellos, caballos.., blandiendo palos y hierros al corazón de la ciudad casi liberada. El pasado cabalgaba de nuevo con su ancestral y atroz violencia. Llegaron cuando en la enorme plaza, los miles de congregados ya acariciaban democracia. En unos segundos, todo el oscuro ayer se les echó otra vez encima, de repente la violenta reacción se les abalanzó intentando a toda costa frenar el mañana. De repente el campamento de la paz y la libertad devino un campo de batalla.
Jueves, 16 de febrero
Koldo Aldai
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya