Poco perdemos bajo tierra. Prima despejar futuros, no tanto escarbar suelos, recomponer osamentas. No hay nadie en esas fosas. Son al fin y al cabo almas que vuelan libres. No hay latido en las cunetas. Nunca lo ha habido, pero sí hay recuerdo indeleble, inmortal memoria. ¿Cómo no va a haber memoria de quienes lucharon y murieron por la justicia y la libertad?
Aseguran que bajarán definitivamente del monte, que ya no harán política con ayuda de balas. Son duros, errados guerreros, curtidos en décadas de confrontación. Dejan muchos muertos ajenos y propios atrás, pero también han perdido buena parte de su vida en ello. No conviene humillar a quien pierde la batalla. ETA y su entorno no han alcanzado ninguna victoria por la vía violenta.
Sábado, 2 de junio
Koldo Aldai
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona