Me consta que hay otras miradas que cubren la India, con más acento en su abigarrado colorido callejero, en su humilde exotismo, en su espiritualidad ancestral… En nuestro propio grupo viajero las había. Nada más lejos de mi intención que negar tanta belleza que salió a nuestro paso de las formas más diferentes: en los niños que se nos acercaron felices con su corderito negro en los brazos, en los mercados colmados de frutas y verduras desconocidas, en las mujeres y sus siempre elegantes sharis, en las palmeras gigantes, en las ceremonias de una majestuosidad aquí perdida…, pero la belleza que yo deseo explote en el lienzo de mi memoria, anhela también un marco de justicia y de dignidad, para así poderla apreciar en toda su entereza.
Alá nos habló a través de la sed de libertad de esta joven musulmana, del torrente de felicidad en sus ojos, a través del contacto puro de sus dedos coloreando nuestros ojos de torpes payasos. Los caminos de Dios siempre inescrutables... En medio de un ancho y duro asfalto, de un sudor a mares, Su susurro, Sus yemas nos alcanzaron cuando menos lo esperábamos…
Ni siquiera las noticias de televisión. Callo también los tiros bárbaros de París. Silencio en estado puro, sólo brisa, sólo tímidos pasos por senderos de a ninguna parte, sólo ecos, silencio cargado de cercanos latidos. Los taxistas de Kolkata tocan sus estruendosos claxones por los encinares de Artaza… Saboreo la distancia, saboreo el ruido lejano. Busco la enseñanza perdida a saber en qué instante de ese agreste asfalto. No sé si lograré caminar de nuevo las calles de esa ciudad de infierno, no sé si seremos capaces de llamar a la puerta de sus hogares de acogida y orfanatos con nariz de payaso…, pero hoy necesito beber silencio a mares, a lagos y pedir mucho, pedir a cada instante, a cada paso por quienes no pisarán bosques, ni palparán sus silencios…
Jueves, 16 de febrero
Koldo Aldai
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya