Salvados los marineros, salvemos los mares y su fauna irrepetible. Juzgar el mayor o menor acierto de la administración central en la resolución de la crisis del Alakrana no constituye el motivo de estas líneas. No nos duele la gestión más o menos afortunada del secuestro, nos duele la naturaleza expoliada, los mares esquilmados… Nos duele el sobrepeso de las redes de los grandes y sofisticados barcos pesqueros. Nos duelen las miles de toneladas de atún de más que estos grandes buques llevan en sus panzas.
Sábado, 2 de junio
Koldo Aldai
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona