Cada quien va dejando trozos de sí por los caminos de este mundo. A veces esos senderos son áridos y polvorientos y la demanda de entrega sacude el alma. La vida es intercambio y éste se hace más intenso en los viajes lejanos, hollando páramos urgidos, entre l@s herman@s más necesitad@s… Dejas y tomas, porque te dan una mano pequeña, sudorosa y manchada y su calor fraterno te sigue acompañando, explotan delante sonrisas que se graban en la retina y ahí se quedan por siempre.
El otoño araña ya el verde de la inmensa arboleda. De vuelta a casa, tras paseo por la magia de un hayedo en plena mutación, pulso el botón que me acerca al mundo. Los días se encogen, la naturaleza se apaga, las hojas abrazan una tierra húmeda, pero al poner las noticias, el telediario habla de brotes verdes. Cuesta confiar en los brotes de una economía, de una civilización abocadas a repetir los mismos y graves errores. Cuesta seguir la sabia de unos brotes que se alzarán hacia un mismo cielo de beneficios mal repartidos, de dividendos a costa de la naturaleza, de prosperidad interpretada en clave de consumo…
Buenos hermanos a uno y otro lado del Atlántico han contestado críticamente el artículo en el que definía a Obama como un gran líder planetario. Bienvenido sea el sano y fraterno debate, no en balde estamos ante un tema capital. No se trata tanto de un debate ceñido a una persona, sino a un modelo de transformación social. No es tanto una controversia en torno a Obama sí o no, sino a cómo deseamos caminar hacia el otro modo posible. Seguidamente expongo diez razones por las que considero positivo el apoyo a Barack Obama. Por imperativos de espacio algunos argumentos tan sólo los enunciaré, pues ya han sido abordadas en anteriores artículos.
Jueves, 16 de febrero
Koldo Aldai
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya