" Hay algo menos corriente que la habilidad, el talento o que la genialidad incluso, y es la nobleza del alma"
Marguerite Yourcenar
Su paso por la tierra fue fugaz, pero intenso, iluminador. Pertenece a esa clase de seres excepcionales que se atreven a vivir a destiempo, antes de lo que en realidad les corresponde, de forma que logran hacer avanzar el propio tiempo, la historia. Con su visión universal de la religión, con su reveladora experiencia mística, Simone Weil, no terminó de hallarse en una época con una comprensión aún tan limitada de la realidad trascendente. Quizás por eso fue a la vez tan necesaria en esos días, quizás por eso encarnó a comienzos del siglo pasado esta mujer indómita, pero a la vez absolutamente entregada a las más nobles y urgidas causas. Así pudo aliviar a sus contemporáneos esta permanente exiliada, así expandió conciencia solidaria en el difícil período de entreguerras y soplo de esperanza sobrenatural en el postrero materialismo. Su fiebre terrenal, su esfuerzo por aliviar el dolor del momento, incluso más allá de sus limitaciones físicas, precedió a su pasión trascendente. En medio del revuelto teatro de su época, en las filas de la militancia revolucionaria se forjaría una voluntad persuasiva, una visión profunda de la condición humana.
Sábado, 2 de junio
Koldo Aldai
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona