Corrió lo más que pudo, pero el editor no alcanzó a meterlo en sus alforjas... Dicen que los Magos de Oriente ya están hollando de nuevo las arenas del desierto, que, cumplida un año más su generosa misión, enfilan de nuevo a sus cuarteles de invierno en el Oriente lejano, pero... me consta que también atienden con su Blackberry demandas de última hora.
Quizás aún estás a tiempo de pedir a Sus Majestades el libro “La Gran Comunión” que acaba de ver la luz.
A la ida por sobrecarga de lápices, cuadernos y juguetes..., a la vuelta por sobrecarga de recuerdos. Me desembaracé de algunos de ellos y los volqué en la Red. Ahí algo de la crónica escrita e imágenes de este viaje a Etiopía recién culminado.
Me desnudé ya el Papa Noël. Vuelvo al teclado junto a la estufa de leña, mas algo se quedó en aquella tierra caliente, bajo un sol olvidadizo, bajo un astro que no penetra chozas y tugurios... No sé si volveré a calzar su tripa, su manto rojo, no sé si atronará su carcajada por los pasillos de grises hospitales, por los barracones de orfanatos olvidados..., pero me consta que en algún lugar mora un payaso capaz de burlar gruesas tragedias.
Adis Abeba, 7 de Enero de 2009 , día de la Navidad ortodoxa
Tras estancia de once días en Adis Abeba, el 4 de Enero tomábamos rumbo al Sur en furgoneta. Alma y ojos reclamaban ya su indispensable cuota de verde, los pulmones de aire puro y limpio. Durante tres días recorrimos más de 700 kms. por la Etiopía profunda, muchos de esos kilómetros a través de pistas de tierras. Fuimos a la ciudad de Awasa y de allí por pista a Hosanna para volver a la capital del país. Visitamos en las afueras de estas dos ciudades diferentes proyectos de cooperación sobre los que habrá ocasión de extenderse.
3-I-09
Quizás era preciso venir hasta aquí para abrir un grifo y ver que no hay agua, para encender un interruptor y seguir a oscuras, para abrir el ordenador y no poder conectarte…, quizás era preciso venir hasta aquí para agradecer a Dios por todos los dones que un día sí y al otro también allí arriba disfrutamos.
23- XII-08
Martes a la mañana en la T4 de Barajas. Los muñecos de peluche contenían la respiración amontonados dentro de las maletas. Llevábamos mi compañera de viaje, Ana, y yo más del doble del peso permitido . Intentamos negociar a la desesperada:
- “Si nos dejan pasar estas maletas, podremos alegrar un día a de decenas de niños”.
Sábado, 2 de junio
Koldo Aldai
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona