Llegamos a pensar que nos la habían robado entre celofán estampado de "Felices precios", secuestrada a la carrera, en un carro de compra con destino a una triste noche de chistes de poco gusto, sobrerregada de champán, que la habían fulminado por anuncios de comprar y más comprar. Llegamos a pensar que nosotros mismos la habíamos axfisiado bajo la gabardina del "progre" que llevamos dentro, orgullo intelectual que va derribando lo entrañable que se cruza en su camino, credo que nos imponía sentar distancia a cuanto relucía desde el hogar, tiempo de huída desorientada en el que la ideología ahuyentaba valores universales.
No conviene olvidar cuando comenzamos a arar este presente, cuando junt@s, ciudadan@s libres y mandatari@s responsables, aventamos la semillas de este ahora diferente. Recuerda, todo comenzó aquel año con la gran crisis. Habíamos tocado fondo, no sólo en la economía, sino también en la forma de estar en el mundo, de vincularnos entre nosotr@s. La vieja y agresiva civilización del provecho particular a costa de la tierra y las correctas relaciones humanas, ya no daba más de sí, tenía los días contados. Al otro lado de las aguas, alguien nos recordó por televisión que no estaba todo perdido, que los horizontes los dibujábamos nosotr@s, que pese a los tiempos difíciles, junt@s podíamos. Entonces una fiebre de esperanza comenzó a contagiarse por todas las geografías del planeta.
Vinieron a buscarme y dije que sí. Durante años me había resistido. No conviene sortear lo signos. La invitación coincidió con el comienzo de mi retiro a pie de la sierra de Urbasa. Tras muchos años de febril activismo, hecho el freno. Me detengo, vuelco por dentro y comparto. Cometí muchos errores y no tardaron los tsunamis. Pagué el precio y sobreviví. Marché a la montaña.
¿Cuánta e infinita cobardía para asesinar a un hombre de edad? ¿Cuánta e infinita crueldad con la excusa de parar un tren? A vosotros no os importa por dónde avanza ese tren, ni a qué velocidad va, ni bajo qué montañas se esconde... Sed de sangre que abreva de cobardes fuentes. ¡Gloria a los valientes gudaris que se jugaron la piel asesinando a un hombre de bien, solo y desarmado en su vehículo! No mezcléis más vuestro vergonzoso error con el nombre de este país. No mentéis un tren, una patria, unos ideales... para apretar tan ruin gatillo.
Sábado, 2 de junio
Koldo Aldai
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona