Tierra liberada

No privarles de la Santa Misa

20.03.17 | 15:40. Archivado en Autor

He vuelto al templo, en realidad lo he hecho a menudo a lo largo de los últimos años. Voy de acompañante, primero de un padre, ahora de una madre en edad de agradecer filial compañía. Acompaño pero también canto a pleno pulmón, me arrodillo, doy la mano en señal de paz y me arranco sin dudar a comulgar cuando suena aquello de “Tú has venido a la orilla…” Lo paso peor con una “señal de la cruz que nos libra de nuestros enemigos...” y cuyos gestos lamentablemente ya he olvidado.

También he orado, con no menos fe, en los templos budistas, hinduistas, en sinagogas, en mezquitas..., sobre todo en templos universales de los diferentes continentes. En los templos de unos y otros países viví similar devoción, en todos observé gentes rendidas al mismo Dios “que los hombres distintos llamamos con distintos nombres, pero que es el Uno, el Único y el Mismo…” (Lanza de Vasto) De vuelta a mi ciudad natal, he visto a tantas personas de edad y buena voluntad remontar con sus bastones las escaleras de la parroquia del barrio, que me he visto inundado de un hondo y reconvertido aprecio por su íntima esfera religiosa. Deseo en este sentido expresar mi disenso ante la solicitud de "Podemos" de retirar la misa de la programación de TVE.

Sí, es cierto, el Estado y sus medios de comunicación han de hacer gala de aconfesionalidad, pero ello no contradice el hecho de mantener una escasa hora semanal de misa, mientras otros credos tengan asegurada su ventana a los televidentes, como ahora es el caso. En este sentido también esperamos que el ente público no tarde en abrirse a otras tradiciones espirituales que aún no tienen cabida en la parrilla.

Es preciso respetar la laicidad en la educación, en el ejército, en los actos oficiales... El Estado ha de mantenerse neutro ante una creciente pluralidad confesional, pero el Estado ha de servir también a los ciudadanos a través de sus medios de comunicación. La cesión en la tele pública de espacios a los diferentes credos en razón de su arraigo es un servicio nada desdeñable. Por lo demás ¿si la misa retransmitida reconforta a muchas personas de edad, por qué precipitar su apagón? Tantos programas deberían desaparecer de la programación antes que ese oficio religioso. Sobran primero las series en las que se dispara y sangra, las tertulias en las que se falta y ofende, las corridas en las que se tortura y mata gratuitamente…

Ha de prevalecer una cierta amabilidad intergeneracional. Hemos de honrar a nuestros mayores, hemos de preservar sus referentes culturales y espirituales aunque no coincidan plenamente con los nuestros. Hemos de ser considerados con lo que tiene importancia y relieve para las generaciones que nos precedieron. Barrer la misa es olvidarnos en alguna medida de ellas. Hemos de unir a los pueblos, a las clases, a las razas y tradiciones…, pero hemos de empezar más cerca y tratar de enlazar también a las generaciones.

Por más que puedan aburrir sus fórmulas repetidas hasta la saciedad, por más que nos sorprenda que la mujer no ocupe aún su debido lugar en la presidencia del altar…, la misa es momento sagrado. En realidad todo lo que adquiere vital importancia para el otro es algo sagrado. Somos privilegiados, pues participamos de un mundo rico y diverso en el que se reúnen muy diferentes momentos y territorios sagrados. La consigna de manual de la emergente formación política puede ser poco considerada con el universo vital de quienes nos dieron vida. La necesidad de superar los antagonismos civiles, nos invita también a ser respetuosos con los mayores y su misa de las once ya en vivo, ya a través de la pantalla.

Nadie nos obliga a sentarnos el domingo por la mañana al televisor, pero pienso en nuestros ancianos, muchos de ellos enfermos o impedidos, que en ese programa encontrarán consuelo y confort del alma. Nunca arrasar, nunca llevarse lo que es significativo para un importante colectivo, más al contrario intentar hacer nuestro algo de su universo. Para muchos de nuestros padres un domingo sin misa no es un verdadero domingo. Honrar a nuestros mayores no significa que tengamos que arreglarnos corriendo y salir al toque de sus campanas, que debamos arrodillarnos ante sus mismos iconos, que debamos necesariamente oír el sermón de sus sacerdotes..., pero sí intentar facilitar la expresión de su fe, su legado, sus tradiciones.

Ninguna generación que nos precede ha debido de hacer tamaño esfuerzo para adecuarse a los nuevos tiempos como la de nuestros progenitores. Privarles de sus imprescindibles referentes, de sus anclajes es un flaco reconocimiento a ellos y a cuanto nos dieron. No hay nada más revolucionario que el sincero agradecimiento y en ello debiera también reparar la formación morada.

Arteixo 20 de Marzo de 2017


Carta fraterna a un sacerdote combativo

12.03.17 | 21:58. Archivado en Autor

Querido amigo:

Lo intentamos en vano muchas veces. Quisimos afiliar a Jesús a una causa celota de la que siempre se mantuvo distante. Quisimos extraer hierro de un evangelio que no lo contenía. Pudimos abrazar una Teología de Liberación cuando no vimos otra salida, pudimos levantar el puño cuando aún no habíamos logrado aparcar la rabia. Pudimos equivocadamente clamar a favor del grupo violento de turno cuando nos cerraron tantas avenidas…, pero ya no es ese tiempo. Esa hora dura felizmente ya pasó. Ahora somos llamados a un ulterior paso. Se abren nuevos y luminosos cauces para acercar el mañana.

El nuevo mundo nace sin ruido como el amanecer prístino, el nuevo mundo no brota con fondo de batalla, sino con suave sinfonía aunada, con canción del alma. El nuevo mundo está emergiendo como la clara luz del alba, lenta y silenciosamente, cargado de promesa. El nuevo mundo está naciendo de la mano de quienes labran sano, con amor y sin química, en las escuelas donde ese cultiva el alma, no sólo el intelecto, en los bancos en los que se apuesta exclusivamente por el apoyo a empresas respetuosas de la Tierra y los trabajadores… El nuevo mundo está naciendo en las comunidades alternativas, en las ecoaldeas, en las cooperativas, en los centros donde se estudia cómo y por qué nace la enfermedad, cómo poder recuperar la salud por métodos naturales. El nuevo mundo nace allí donde prosperan los principios de solidaridad, de colaborar y compartir… El nuevo mundo rueda allí donde un ciclista pedalea, donde un constructor levanta con balas de paja, donde un agricultor llama a la puerta con una cesta de productos ecológicos, donde unas madres se preparan para un parto natural, donde unos niños amasan un pan con levadura viva… La nueva sinfonía se eleva desde todos los países, condiciones, sociales y razas. El nuevo mundo nace en tantas partes, en tantos lugares a la vez, que no tenemos tiempo, ni ganas para combatir a quienes velan para que el viejo sistema no se derrumbe. Lo viejo se desplomará privado de la energía que nosotros mismos le cedimos para que se mantuviera.

Aquello que combatimos es aquello que reforzamos. No vinimos a combatir el viejo orden del individualismo y el materialismo que se caerá solo a nada que le restemos nuestro miedo, nuestro dinero..., sobre todo nuestro rencor. Somos las fuerzas de la reconstrucción, no de la destrucción. No vamos a la zaga del Sistema, ni siquiera a la contra. Vinimos a construir lo nuevo. Vinimos a levantar juntos/as codo con codo, corazón el Reino de Dios. Vinimos para ensayar a vivir por fin como hermanos.

Ante la flagrante injusticia sí nos ha de aguardar la primera línea de firmeza. Por eso el nuevo mundo nace también allí donde alto y firme se clama “basta” a la conculcación de los derechos humanos, donde se trata de detener el abuso y la explotación, desde la serenidad, desde la no-violencia ni física, ni verbal, desde la conciencia de que el opresor, el dictador, el abusador… no se le ganará para la noble causa con el ataque, sino con el corazón y la razón. Él también es nuestro hermano.

No nacimos para ir a la contra de nadie, nacimos para crear por fin el nuevo paradigma que superaría por fin el modelo anterior basado en el rencor y la confrontación. Si nosotros cambiamos, el mundo cambia. Los creyentes de todas las fés, también de las fés unidas, estamos llamados especialmente a ser la fraternidad que deseamos ver encarnada en el mundo. Creemos que si algo caracteriza el nuevo paradigma, la nueva civilización que estamos invitados a levantar, es la superación de esa espiral de la confrontación. Una vez más seguramente el desafío se debate en nuestro interior, ¿cómo no ser yo también confrontación, cómo no añadir leña a ese fuego antiguo de la violencia del humano contra el humano, cómo ser firmeza ante el oprobio, la explotación, el abuso y a la vez no atacar a quien desde su supina ignorancia lo comete?, ¿cómo ser yo primero encarnación del mensaje eterno de Jesús el Cristo y vaciar mi bolsillo de toda piedra calentada por mi mano y mi ignorancia? Apunto sobre todo hacia mí querido amigo, las veces que yo no fui abrazo, ternura, pomada…, las veces que yo también fui hierro, pólvora y fuego, las veces que encarné el paradigma que quiero ver superado.

Las filas revolucionarias no necesitan ya teólogos que las animen, sino clara visión que reconduzca hacia dentro todo ese caudal transformador.¿Confrontó Jesús con el viejo orden o trató de crear otro nuevo? ¿Estamos llamados a convertirnos en los celotas que no quiso ser Jesús o en los apóstoles del fraterno y universal amor que Él reunió? Es que nuestros sueños, es que el linaje crístico de amor fraterno que arrancó con Jesús culminaba en un Maduro insultando a la mitad de la población de Venezuela, en un Chavez enfurecido, en un Fidel de conmigo o contra mí… ¿Hasta ahí daban nuestros sueños? ¿No tenían otro recorrido?

Mi sentir y el de tantos que tratamos con sencillez de servir al mundo es que ya no somos internamente llamados a las filas de ningún combate contra nadie; que la beligerancia, la ofensividad de cualquier orden está llamada a ceder en el corazón del humano, especialmente de los hombres y mujeres espirituales y de buena voluntad. Creemos en la ley de evolución y por lo tanto, que tras toda una historia humana cargada de violencia y guerra, el nuevo estado evolutivo que nos aguarda se caracterizará por un mayor grado de armonía y de paz en nuestras relaciones.

Desde nuestro disenso ya antiguo, desde nuestras diferentes posiciones en este varipionto teatro de la vida, desde nuestra distinta percepción de nuestro papel en medio de este mundo tan maravilloso, como convulso; desde el gran respeto a la labor que incansablemente despliegas, con mi más fraterno abrazo.

Arteixo 12 de Marzo de 2017


Carta fraterna a un sacerdote combativo

12.03.17 | 21:58. Archivado en Autor

Querido amigo:

Lo intentamos en vano muchas veces. Quisimos afiliar a Jesús a una causa celota de la que siempre se mantuvo distante. Quisimos extraer hierro de un evangelio que no lo contenía. Pudimos abrazar una Teología de Liberación cuando no vimos otra salida, pudimos levantar el puño cuando aún no habíamos logrado aparcar la rabia. Pudimos equivocadamente clamar a favor del grupo violento de turno cuando nos cerraron tantas avenidas…, pero ya no es ese tiempo. Esa hora dura felizmente ya pasó. Ahora somos llamados a un ulterior paso. Se abren nuevos y luminosos cauces para acercar el mañana.

El nuevo mundo nace sin ruido como el amanecer prístino, el nuevo mundo no brota con fondo de batalla, sino con suave sinfonía aunada, con canción del alma. El nuevo mundo está emergiendo como la clara luz del alba, lenta y silenciosamente, cargado de promesa. El nuevo mundo está naciendo de la mano de quienes labran sano, con amor y sin química, en las escuelas donde ese cultiva el alma, no sólo el intelecto, en los bancos en los que se apuesta exclusivamente por el apoyo a empresas respetuosas de la Tierra y los trabajadores… El nuevo mundo está naciendo en las comunidades alternativas, en las ecoaldeas, en las cooperativas, en los centros donde se estudia cómo y por qué nace la enfermedad, cómo poder recuperar la salud por métodos naturales. El nuevo mundo nace allí donde prosperan los principios de solidaridad, de colaborar y compartir… El nuevo mundo rueda allí donde un ciclista pedalea, donde un constructor levanta con balas de paja, donde un agricultor llama a la puerta con una cesta de productos ecológicos, donde unas madres se preparan para un parto natural, donde unos niños amasan un pan con levadura viva… La nueva sinfonía se eleva desde todos los países, condiciones, sociales y razas. El nuevo mundo nace en tantas partes, en tantos lugares a la vez, que no tenemos tiempo, ni ganas para combatir a quienes velan para que el viejo sistema no se derrumbe. Lo viejo se desplomará privado de la energía que nosotros mismos le cedimos para que se mantuviera.

Aquello que combatimos es aquello que reforzamos. No vinimos a combatir el viejo orden del individualismo y el materialismo que se caerá solo a nada que le restemos nuestro miedo, nuestro dinero..., sobre todo nuestro rencor. Somos las fuerzas de la reconstrucción, no de la destrucción. No vamos a la zaga del Sistema, ni siquiera a la contra. Vinimos a construir lo nuevo. Vinimos a levantar juntos/as codo con codo, corazón el Reino de Dios. Vinimos para ensayar a vivir por fin como hermanos.

Ante la flagrante injusticia sí nos ha de aguardar la primera línea de firmeza. Por eso el nuevo mundo nace también allí donde alto y firme se clama “basta” a la conculcación de los derechos humanos, donde se trata de detener el abuso y la explotación, desde la serenidad, desde la no-violencia ni física, ni verbal, desde la conciencia de que el opresor, el dictador, el abusador… no se le ganará para la noble causa con el ataque, sino con el corazón y la razón. Él también es nuestro hermano.

No nacimos para ir a la contra de nadie, nacimos para crear por fin el nuevo paradigma que superaría por fin el modelo anterior basado en el rencor y la confrontación. Si nosotros cambiamos, el mundo cambia. Los creyentes de todas las fés, también de las fés unidas, estamos llamados especialmente a ser la fraternidad que deseamos ver encarnada en el mundo. Creemos que si algo caracteriza el nuevo paradigma, la nueva civilización que estamos invitados a levantar, es la superación de esa espiral de la confrontación. Una vez más seguramente el desafío se debate en nuestro interior, ¿cómo no ser yo también confrontación, cómo no añadir leña a ese fuego antiguo de la violencia del humano contra el humano, cómo ser firmeza ante el oprobio, la explotación, el abuso y a la vez no atacar a quien desde su supina ignorancia lo comete?, ¿cómo ser yo primero encarnación del mensaje eterno de Jesús el Cristo y vaciar mi bolsillo de toda piedra calentada por mi mano y mi ignorancia? Apunto sobre todo hacia mí querido amigo, las veces que yo no fui abrazo, ternura, pomada…, las veces que yo también fui hierro, pólvora y fuego, las veces que encarné el paradigma que quiero ver superado.

Las filas revolucionarias no necesitan ya teólogos que las animen, sino clara visión que reconduzca hacia dentro todo ese caudal transformador.¿Confrontó Jesús con el viejo orden o trató de crear otro nuevo? ¿Estamos llamados a convertirnos en los celotas que no quiso ser Jesús o en los apóstoles del fraterno y universal amor que Él reunió? Es que nuestros sueños, es que el linaje crístico de amor fraterno que arrancó con Jesús culminaba en un Maduro insultando a la mitad de la población de Venezuela, en un Chavez enfurecido, en un Fidel de conmigo o contra mí… ¿Hasta ahí daban nuestros sueños? ¿No tenían otro recorrido?

Mi sentir y el de tantos que tratamos con sencillez de servir al mundo es que ya no somos internamente llamados a las filas de ningún combate contra nadie; que la beligerancia, la ofensividad de cualquier orden está llamada a ceder en el corazón del humano, especialmente de los hombres y mujeres espirituales y de buena voluntad. Creemos en la ley de evolución y por lo tanto, que tras toda una historia humana cargada de violencia y guerra, el nuevo estado evolutivo que nos aguarda se caracterizará por un mayor grado de armonía y de paz en nuestras relaciones.

Desde nuestro disenso ya antiguo, desde nuestras diferentes posiciones en este varipionto teatro de la vida, desde nuestra distinta percepción de nuestro papel en medio de este mundo tan maravilloso, como convulso; desde el gran respeto a la labor que incansablemente despliegas, con mi más fraterno abrazo.

Arteixo 12 de Marzo de 2017


Las puertas del Misterio (A propósito del "Guardián invisible")

07.03.17 | 14:08. Archivado en Autor

Lo digo con todos los respetos, pero no termino de comprender ese empeño de entrar en el Misterio por puertas equivocadas. Nuestra tradición, nuestro legado ancestral era luz, esperanza y vida, antes que asesinatos y muerte. Lo comparto con supremo respeto, pero no siento como buena noticia el que esta proyección internacional de nuestro legado esté teñida de tanta sangre. No entiendo por qué hay que arrojar cadáveres, siquiera ficticios, en las cunetas, en la orilla de los ríos para atraer la atención pública.

En lo profundo de sus valles abrazamos la niebla y todo lo invisible que escondía. Amamos el Baztán, hemos hollado sus bosques cargados de magia, al anochecer hemos dormido en las cabañas de sus montes aún vírgenes. Nos ha desbordado su húmedo y verde interrogante, nos ha colmado su belleza. Hemos llamado silente a las puertas de sus misterios. No sé si dimos con el susurro perdido, pero allí sólo hallamos recuerdo, paz y acogida.

Los Guardianes, los Devas de esos parajes mistéricos aguardan nuestra llegada por otra Senda más clara. Gure basoetako lagun izkutuak, gure Basajaunak zai ditugu, baina ixilik, apalez, Argiaz gidaturik haiengana urbildu behar degu. Goazen alkarrekin!!


mutuo respeto

02.03.17 | 09:54. Archivado en Autor

El respeto a nuestras legítimas opciones de todo orden debe presidir la vida social. Es la base de la sana convivencia. Los hermanos transexuales merecen todo el respeto a su opción sexual, pero también el colectivo transexual ha de respetar los íntimos sentimientos de los católicos. No soy católico. El show ganador del la gala Drag Queen de Palma ha herido los sentimientos de los católicos y así lo han hecho saber a través de su Jerarquía.

No hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros, es la más elemental pauta de buena ciudadanía. Si no es afortunado el rodar del autobús de "Hazte oír", tampoco lo es la mofa sobre sensibles momentos de la vida de Jesús de Nazaret. Arriba son indiferentes al teatro humano, la ofensa nunca alcanzará los Cielos, pero abajo hay epidermis con derecho a ser más vulnerables.

No puede haber dos varas de medir. Hay una extendida cultura "progre" que a veces las usa. Los hermanos transexuales merecen todo nuestro respeto, los hermanos católicos también.


Mi oración de hoy

01.03.17 | 20:15. Archivado en Autor

"Hay que empezar a ganar guerras otra vez" declara ese personaje bronco que gobierna la nación más poderosa de la tierra. ¿Será capaz de enviar sus hijos a los frentes de batalla que ya está inventando? ¿Será capaz de mirar mañana a los ojos llorosos de las madres del marines muertos en sus absurdas aventuras bélicas...?

¿Cuánto dolor va a ser necesario para que reviertan los votos en los EEUU? No pido al Cielo que pare a Donal Trump, porque sé que le hemos de parar nosotros, pido para que alcance el corazón de sus votantes de sentimiento de paz, de cordura, de elemental solidaridad. Pido que ilumine sus mentes de forma que jamás, jamás vuelvan a elegir como presidente a un hombre tan poco apropiado para el cargo que ocupa. Pido para que jamás vuelvan a llevar a la Casa Blanca a un magnate que no ama la Tierra, ni a sus hermanos de otras razas y colores, que sólo sabe exhibir infantil orgullo patriótico.

Pido para que este delirio populista no se contagie ahora a Francia, ni a ningún otro país. Pido para que vuelvan los Obamas a la jefatura de la nación más poderosa, los hombres y mujeres de buena voluntad que creen en la palabra, en la diplomacia, en el encuentro. Pido, pidamos para que acabe más pronto que tarde esta locura del pistolero metido a presidente.


Mi oración de hoy

28.02.17 | 10:59. Archivado en Autor

"Hay que empezar a ganar guerras otra vez" declara ese personaje bronco que gobierna la nación más poderosa de la tierra. ¿Será capaz de enviar sus hijos a los frentes de batalla que ya está inventando? ¿Será capaz de mirar mañana a los ojos llorosos de las madres del marines muertos en sus absurdas aventuras bélicas...?

¿Cuánto dolor va a ser necesario para que reviertan los votos en los EEUU? No pido al Cielo que pare a Donal Trump, porque sé que le hemos de parar nosotros, pido para que alcance el corazón de sus votantes de sentimiento de paz, de cordura, de elemental solidaridad. Pido que ilumine sus mentes de forma que jamás, jamás vuelvan a elegir como presidente a un hombre tan poco apropiado para el cargo que ocupa. Pido para que jamás vuelvan a llevar a la Casa Blanca a un magnate que no ama la Tierra, ni a sus hermanos de otras razas y colores, que sólo sabe exhibir infantil orgullo patriótico.

Pido para que este delirio populista no se contagie ahora a Francia, ni a ningún otro país. Pido para que vuelvan los Obamas a la jefatura de la nación más poderosa, los hombres y mujeres de buena voluntad que creen en la palabra, en la diplomacia, en el encuentro. Pido, pidamos para que acabe más pronto que tarde esta locura del pistolero metido a presidente.


Ya está aquí

23.01.17 | 13:05. Archivado en Autor

Ya ha llegado donde pensamos que nunca llegaría. Se ha sentado en el despacho que nunca creímos conquistaría. Ya está gobernando, ya asoma la mano de hierro por las mangas de seda. Trump, presidente de la nación más poderosa del mundo. El día que pensamos que nunca amanecería ya nos ha alcanzado. Ya ha jurado, sobre dos Biblias a falta de una y los cielos no se han abierto. Sólo una fina lluvia, nada de diluvio, nada de granizo. Sonaron hasta las músicas que tocan el alma, se agitaron todas las banderas. Los cañones dispararon sin catarro, ni rubor las “salvas”.

Arranca la era Trump y nosotros con estos pelos y con esa moral que deberemos izar por lo menos tan alto como sus banderas estrelladas. Tendremos que hacer un descomunal esfuerzo para abrir nuestros brazos, quizás no tanto físicos como del alma. Ése era el pacto antes de aterrizar en esta Tierra bendita. Abrazar siempre, abrazar todo. Abrazar hasta que nos duela. ¡Vaya que si duele…! Abrazaremos. Con él a quienes quieren ser más grandes que los demás, con él a quienes se creen superiores y levantan murallas, a quienes blindan fronteras y poco les importa nada más allá de su confort en medio de su hogar y "sueño americano"… Abrazaremos, ése era el pacto. No recularemos. No podemos fallar cuando llega la hora…

Amar más allá de lo que conocíamos por amor. Amar no es necesariamente decir amén, amar era disolver hasta el último ápice de odio y frenar el abuso y defender los valores y derechos conquistados. Concluir que, a la postre, todo era un gimnasio para agrandar nuestra compasión, para intentar comprender también origen y razón de la supina ignorancia.


Alsasua, completar la cadena

11.01.17 | 14:02. Archivado en Autor

Escucho por televisión a la madre de uno de los guardia civiles agredidos en Alsasua y trato de hacer mío su dolor. Escucho a los familiares y amigos de los jóvenes que están en prisión acusados de terrorismo por esa trifulca nocturna y trato de hacer mío su dolor. Ser puentes entre los dolores, entre los corazones magullados; abrazar el dolor del mundo, de los unos y de los otros, haciendo propias sus heridas..., es afronta difícil, pero de día en día más necesaria.

La emoción primaria nos polariza de forma inmediata con una de las partes y allí nos atrincheramos y desde ahí el conflicto se perpetúa. Superaremos la confrontación en la medida en que intentemos hacer nuestro el dolor de todas las partes; en la medida que caminemos los pasos de unos y otros, que nos asomemos con ellos a sus ventanas, que vivamos el latido de sus corazones, que sintamos el dolor en sus llagas… Sólo podremos salir del conflicto si empezamos a ver al enemigo como el “otro yo” que nació en un lugar diferente, que se crió en otras circunstancias, que cantó otras canciones y encumbró a otros héroes, que durmió otros sueños..., pero humano como yo al fin ya al cabo, con la misma nobleza y debilidades, con la misma sangre en sus venas y soplo divino en sus pulmones.

Siento el dolor del guardia civil que se ve extraño en su localidad de destino, que no recibe el calor de aquellos a quienes trata de servir. Siento el dolor del guardia civil que decide salir de noche de su estrecho coto establecido y en un bar se le echa encima a él y su pareja un grupo de jóvenes que les insulta y agrede. En algún momento habrá que vestir su uniforme, sus galones, su necesidad de enrolamiento, el desamparo al alejarse de los suyos…

Siento el dolor de unos jóvenes que han vivido las trabas para el desarrollo de su lengua y su cultura, que aún no han logrado quitar de su cabeza el rol intimidador que jugó la guardia civil en el pasado. Ven a este cuerpo como algo extraño, ajeno, vinculado a la represión franquista. En algún momento habrá que sentir su piel desnuda, su pasado indefenso, su identidad atropellada…

Cada quien está atrincherado en su dolor, remisos a sentir el dolor del otro. Sin embargo la clave es seguramente ésa, tratar de ubicarse en el lugar del adversario. A veces es preciso quitarnos de encima los condicionamientos emocionales que tanto nos escoran hacia un bando determinado. Desnudarnos de pasado nos permite enfundarnos en unas y otras pieles, sentir el dolor de unos y de otros, a la postre el mismo dolor humano.

Estamos llamados a no ser de ningún bando y al mismo tiempo de todos. Sobre todo deseamos ser de entre los que comienzan a abrirse y sopesan la posibilidad de dar la espalda al pasado banderizo y avanzar hacia el adversario. Un nuevo tiempo político está llamado a ser también un nuevo tiempo en las relaciones humanas. Cuando una cadena humana recientemente unió los domicilios de los siete jóvenes tan injustamente encarcelados, pienso que había una casa que faltó a lo altsasutarras por unir, por humanamente enlazar: la casa de la guardia civil. Unos brazos hasta el cuartel del cuerpo hubiera significado el inicio de una nueva era social. Un gesto generoso, acogedor de esa índole hubiera marcado el arranque de una nueva historia para nuestro pueblo.

Faltaba superar la historia, alargar la cadena, culminar el círculo, redondear el aro de la humana condición. En realidad llevamos desde muy atrás pendientes de completar el círculo con la pieza más complicada, al tiempo que preciada, nuestro propio adversario. Si ahora es el momento de atender a las justas reivindicaciones populares que hubieron de esperar ayer; también lo puede ser para manifestarnos nosotros/as más afables e integradores, más solidarios en todos los sentidos, en definitiva más humanos.

Artaza, junto a Alsasua, a 11 de Enero de 2017


Ofrendar el dolor

09.01.17 | 11:54. Archivado en Autor

Siempre podemos ser útiles al mundo. Aún hundidos entre las sábanas, aún tiritando de escalofríos, podemos ser factor de bien en favor de la humanidad. Cada mañana podemos ofrendar nuestros superiores deseos, aspiraciones, sentimientos…, podemos ser antena de irradiación de elevadas vibraciones. Sin embargo también podemos ofrendar nuestro sufrimiento, nuestro dolor, nuestra enfermedad. Somos ofrenda. Por encima de todo, somos donación. Todo es susceptible de ser ofrendado, si está debidamente enfocado y dirigido. Basta detrás del objeto de la ofrenda un empuje altruista, generoso.

Podemos ofrendar nuestro dolor para contribuir a liberar el dolor del mundo, podemos ofrendar nuestra enfermedad para contribuir a mermar la enfermedad del mundo. Ante el dolor y la enfermedad nos podemos revelar o los podemos aceptar. Por supuesto, sabedores de la ley de causa y efecto, sabedores de que nosotros mismos hemos sembrado lo que ahora cosechamos, lo positivo, liberador y sanador es aceptar. Sin embargo más allá de la mera aceptación, hay un paso ulterior que consiste en ofrendar.

La cuestión clave son los sentimientos y pensamientos que acompañarán a nuestro dolor. Cada quien con su fórmula, con sus palabras abrazar su dolor, su enfermedad para contribuir a aligerar el karma personal, el karma del mundo. No hay “ibuprofeno” que nos libere del dolor con la misma facilidad que la ofrenda generosa. (con la diferencia añadida de que ésta no comporta consecuencias negativas). Asumo mi dolor, los errores que en el pasado he cometido para cosecharlo y lo abrazo, pero ese abrazo se ensancha y abarca los dolores del mundo. Al hacerlos míos contribuyo a liberarlos... Si la humanidad es una, también lo es su dolor, independientemente de la raza, nación, religión o condición social de quien lo padece. Nosotros podemos siempre contribuir a aliviarlo...

El sol "engaña" también en la mañana del domingo. Lanza sus guiños desde primera hora, a sabiendas que apenas podrá templar el valle. Los caminos están impracticables para el cuerpo afiebrado. Gana el viento siempre invisible e imprevisible, con su lengüetazos heladores. Apenas camino unos metros más allá del refugio del coche. Toca acomodarse de nuevo en su asiento, ofrendar esa tiritona, que no denominaré inoportuna. Toca sacar el cuaderno y escribir estas letras…


Queridos Magos:

06.01.17 | 21:41. Archivado en Autor

... Vosotros, Reyes del lejano y sugerente oriente, Iniciados en desconocidas Logias y Escuelas de Misterios, Grandes Sabios de una Sabiduría que no se halla en Google, ni en manuales..., ayudadnos a ensanchar en nuestro interior la cercana, la inmediata, la urgente magia de la solidaridad. Lo importante no son las jorobas de vuestros camellos cargadas a rebosar, sino nuestros corazones que desborden más sentido de mutua comprensión y ayuda, de anhelo de compartir.

No os pido que salgamos de la crisis, sino conciencia de por qué entramos en ella, conciencia de que sólo puede perdurar lo sostenible, lo que se atiene a la ley de solidaridad universal, al respeto supremo a nuestra Madre Tierra-Amalurra. Antes de poner las máquinas a pleno rendimiento, pensar si en verdad necesitamos lo que producen y la forma en que se produce. Antes de seguir vertiendo química y veneno sobre nuestros campos, que podamos recordar cuando la tierra guardaba toda su fertilidad, los vegetales su sabor y las aguas su pureza.
Paz particularmente en vuestras tierras, en ese Oriente Medio, en esa Santa Tierra de tanto abrazo postergado. Paz en vuestras arenas y desiertos, paz sobre todo en la gloriosa Siria, cuna de excelsas culturas y civilizaciones. Que ese dictador que mata sin escrúpulos por asegurarse en el poder, repare en su descomunal error y los sirios puedan volver por fin a sus hogares y los niños a sus pizarras y la nación a su democracia debida y esperanza.

Más cerca de casa, que volvamos a creer en Europa. Que nunca olvidemos que de aquellos campos de tantas batallas hemos construido un continente unido, un referente para toda la humanidad que avanza también a su paso hacia crecientes niveles de confederación; que ahora tan sólo nos resta hacer el viejo continente más verde, justo y solidario, menos lastrado por la burocracia y el mercantilismo.
... Buen camino, queridos Magos de Oriente; que vuestra auténtica y urgida magia del amor y de la amistad sin límites, un día inunde la tierra entera. Que nunca nos olvidemos que la realeza es del alma, del Dios con distintos nombres que a todos/as sin distinción nos habita; que los títulos en la tierra sólo representan más compromiso de servicio, más responsabilidad en la entrega.

Podamos seguir vuestra estela, acompañaros tras el Fulgor que nunca calla a través de nuestros desiertos, arenas y otros desafíos y dificultades. ¡Siempre unidos a los Grandes Iniciados de Oriente y de todas las latitudes, siempre tras vuestra genuina e irradiante realeza, siempre gracias.

Artaza 5 de Enero de 2016
http://www.artegoxo.org


Queridos Magos:

06.01.17 | 21:41. Archivado en Autor

... Vosotros, Reyes del lejano y sugerente oriente, Iniciados en desconocidas Logias y Escuelas de Misterios, Grandes Sabios de una Sabiduría que no se halla en Google, ni en manuales..., ayudadnos a ensanchar en nuestro interior la cercana, la inmediata, la urgente magia de la solidaridad. Lo importante no son las jorobas de vuestros camellos cargadas a rebosar, sino nuestros corazones que desborden más sentido de mutua comprensión y ayuda, de anhelo de compartir.

No os pido que salgamos de la crisis, sino conciencia de por qué entramos en ella, conciencia de que sólo puede perdurar lo sostenible, lo que se atiene a la ley de solidaridad universal, al respeto supremo a nuestra Madre Tierra-Amalurra. Antes de poner las máquinas a pleno rendimiento, pensar si en verdad necesitamos lo que producen y la forma en que se produce. Antes de seguir vertiendo química y veneno sobre nuestros campos, que podamos recordar cuando la tierra guardaba toda su fertilidad, los vegetales su sabor y las aguas su pureza.
Paz particularmente en vuestras tierras, en ese Oriente Medio, en esa Santa Tierra de tanto abrazo postergado. Paz en vuestras arenas y desiertos, paz sobre todo en la gloriosa Siria, cuna de excelsas culturas y civilizaciones. Que ese dictador que mata sin escrúpulos por asegurarse en el poder, repare en su descomunal error y los sirios puedan volver por fin a sus hogares y los niños a sus pizarras y la nación a su democracia debida y esperanza.

Más cerca de casa, que volvamos a creer en Europa. Que nunca olvidemos que de aquellos campos de tantas batallas hemos construido un continente unido, un referente para toda la humanidad que avanza también a su paso hacia crecientes niveles de confederación; que ahora tan sólo nos resta hacer el viejo continente más verde, justo y solidario, menos lastrado por la burocracia y el mercantilismo.
... Buen camino, queridos Magos de Oriente; que vuestra auténtica y urgida magia del amor y de la amistad sin límites, un día inunde la tierra entera. Que nunca nos olvidemos que la realeza es del alma, del Dios con distintos nombres que a todos/as sin distinción nos habita; que los títulos en la tierra sólo representan más compromiso de servicio, más responsabilidad en la entrega.

Podamos seguir vuestra estela, acompañaros tras el Fulgor que nunca calla a través de nuestros desiertos, arenas y otros desafíos y dificultades. ¡Siempre unidos a los Grandes Iniciados de Oriente y de todas las latitudes, siempre tras vuestra genuina e irradiante realeza, siempre gracias.

Artaza 5 de Enero de 2016
http://www.artegoxo.org


Viernes, 24 de marzo

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