Mordisco a la maldición antípoda
01.02.09 @ 16:00:50. Archivado en Tenis Masculino, Grand Slam, Open de Australia
El capitán de la Armada no para de conquistar territorios. Esta vez tocaba romper la maldición de los españoles en tierras australianas y no le tembló la mano. Más bien al que sí le tembló, por raro que parezca, fue a Roger Federer. El suizo se mostró nervioso y dubitativo en su juego ante un Rafa Nadal que acusó, por momentos, el cansancio acumulado del partido disputado dos días antes ante Verdasco.
Cuatro horas y veintitrés minutos fue el tiempo en el que los españoles tuvieron el corazón en vilo, deseando romper con el gafe del país de los canguros. Era el único torneo importante que le faltaba a nuestro tenis. Era, también, el único territorio donde nuestros representantes no habían dejado su sello. Y tuvo que ser el deportista de moda quien sume al palmarés del tenis español la única competición importante que quedaba.
En cuanto al partido tuvo emoción, como era de esperar, pero no fue el mejor duelo disputado por estas dos leyendas vivas del deporte de la raqueta. Es cierto que hubo golpes imposibles, que hubo puntos eternos, pero cometieron demasiados errores para ser quienes son. También es normal que el nivel del partido no fuese como las finales de Roland Garros o las de Wimbledon ya que estamos empezando la temporada y no se encuentran todavía en su mejor estado de forma. La final del Open de Australia la veo como un aperitivo del gran tenis que nos espera esta campaña en el cuadro masculino. Porque como llevo diciendo en los últimos días, esto no sólo se reduce a Nadal o a Federer, sino que hay otros jugadores que darán mucho que hablar: Djokovic, Murray, Verdasco, Del Potro, entre otros.
Como pudisteis ver todos, pese al cansancio de Rafa y a la débil fuerza mental de Federer, el duelo fue épico. Duró los cinco sets a los que nos tienen acostumbrados y hubo tramos del partido en los que la victoria pudo caer de cualquier lado. Personalmente me gustaría destacar la actitud del tenista balear. Salió sabiendo que tenía una oportunidad de oro para conseguir un nuevo grande a su impresionante palmarés, pero se le vio muy confiado pese al enfrentamiento maratoniano jugado 48 horas antes. Por el contrario al helvético se le vio muy débil psicológicamente, parecía como si le tuviera miedo a Nadal, algo que sería preocupante ya que seguramente se encuentren más de una vez en los próximos torneos.
Esta muestra del miedo de Federer al español se mostró, ligeramente, antes del encuentro de Verdasco y Nadal. El suizo se decantó por el madrileño, un detalle bastante extraño pues un campeón como él siempre tendría que querer ganar en Australia venciendo al actual número uno. Durante el partido ya se vieron detalles de inseguridad: dobles faltas, número alto de errores no forzados, golpes defectuosos… Pero la demostración final de que este miedo hacia Rafa puede ser real se escenificó en la ceremonia de premios, donde Federer se derrumbó y se echó a llorar. En mi opinión, el de Basilea siempre pensó que esta era la ocasión perfecta para igualar al gran Pete Sampras.
En conclusión, Rafa Nadal rompió el gafe español en Australia avivó otra maldición, la que tiene Roger Federer con el manacorense. Atención al dato, el español ha vencido al suizo en cinco finales de Grand Slam. No me extraña que tiemble al ver a Rafa al otro lado de la pista.
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