"¡Oaaaaoaoah!" El supradirector del Global Sainetse desperezaba con las botas apoyadas sobre su mesa. Detrás de él, detrás de la ventana, el océano Atlántico caía en forma de lluvia sobre el asfalto de la ciudad. "No me extrañaría que cayese también una ballena". Era un día gris. En lo informativo también.