Teología sin censura

La vida oculta de Jesús

01.01.19 | 11:25. Archivado en Teología

En los días de Navidad, como es lógico, la liturgia de la Iglesia nos recuerda los relatos de la infancia de Jesús, que nos han conservado los evangelios de Mateo y Lucas. En estos relatos, como es bien sabido, se habla de hechos prodigiosos, que las gentes de Judea y Galilea pudieron advertir cuando vinieron a este mundo Juan Bautista y Jesús de Nazaret.

Es enorme la cantidad de estudios, investigaciones y análisis bien documentados que han hecho y publicado los especialistas en la investigación de estos relatos. Que en Nazaret, Belén y Jerusalén ocurrieran las cosas que se cuentan – y tal como se cuentan – en los relatos del nacimiento y la infancia de Jesús, es un asunto muy discutido y sobre el que existen numerosas y muy diversas opiniones de los entendidos.

Sea lo que sea, de estas opiniones, hay un hecho que, “para los cristianos”, es de suma importancia. El nacimiento de Jesús representó, a fin de cuentas, al menos un acontecimiento fundamental: mediante este nacimiento, Dios entró en la historia de la humanidad y se hizo presente en ella. Por eso (y ante un hecho de tal importancia), parece razonable pensar que tal acontecimiento se viera acompañado de fenómenos que tuvieron que llamar la atención de la gente. Y eso, de una forma o de otra, es lo que se recuerda en los relatos de la infancia de Jesús.

Pues bien, esto supuesto, el problema más serio se plantea cuando pensamos en cómo se pudo (o se debió) desarrollar la infancia, la juventud y la adultez de aquel niño y aquel joven, que fue Jesús de Nazaret. O sea, lo que solemos denominar “la vida oculta” de Jesús el Nazareno. ¿Por qué representa esto un problema y, por cierto, un problema que da mucho que pensar?

La dificultad, que esto entraña, se comprende enseguida. El evangelio de Marcos nos dice que cuando los parientes de Jesús vieron la vida que éste llevaba, tan entregado a la gente, hasta el extremo de no tener tiempo ni para comer, fueron a llevárselo por la fuerza, porque “decían que se le había ido la cabeza” (Mc 3, 21). No cabe duda: para la gente muy “religiosa” y sumisa a las “leyes clericales” (o equivalentes), el Evangelio y quien se entrega a él de veras, se hace insoportable.

Pero lo más fuerte no es lo que acabo de contar. El mismo Marcos nos informa – y lo confirman los otros sinópticos (Mc 6, 1-6; Mt 13, 53-58; cf. Lc 4, 16-30) - de algo que resulta sobrecogedor.

Cuando Jesús fue por primera vez a su pueblo (Nazaret), después de haber dedicado su vida al anuncio del Evangelio, el día que se puso a enseñar en la sinagoga, los vecinos del pueblo se quedaron “impresionados” (Mc 6, 1) y se preguntaban: “¿De dónde le viene a éste todo eso que dice y qué sabiduría es la que le han enseñado”?

A los paisanos de Jesús no les cabía en la cabeza que a un hijo de aquella familia, tan vulgar, le hubieran enseñado cosas tan sublimes y que hiciera prodigios tan admirables. Es más, todo aquello “les escandalizaba” a los parientes y vecinos de Jesús en Nazaret. Y lo que es más grave: Jesús se sintió allí “despreciado” hasta por su propia familia (Mc 6, 4).

La “vida oculta” de Jesús no la conoció nadie. Ni sus vecinos. Ni su familia más cercana. Y es que la expresión “vida oculta” puede referirse a algo que es exactamente lo contrario de lo que nos suele ocurrir a casi todo el mundo. Casi todos ocultamos lo que hacemos y nos avergüenza.

Jesús, por el contrario, ocultó lo que enaltece y encumbra. Concretamente, en los temas del “saber” y el “poder”, Jesús pasó casi toda su vida en un anonimato casi total. Esta actitud ante la vida y la sociedad fue central en la conducta de Jesús.

En el polo opuesto, ahí tenemos a tantos y tantos de nuestros intelectuales, de nuestros políticos, de nuestros clérigos y monseñores… Y hasta nuestro vecino, el de la esquina, que sabe de todo, pontifica de todo y tiene soluciones para todo. ¡Qué pobres hombres somos! ¿Y así queremos, a fuerza de ridículos y mentiras, arreglar este mundo?

Efectivamente, “El gran Teatro del mundo”.


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por GIORDANO BRUNO 21.01.19 | 19:23

    ¡¡¡Que gracia me ha hecho eso de, "seguiré rezando por la conversión de Castillo al catolicismo".Pero, es que, ya no sabe uno si reír o llorar. ¿Y por qué no rezar para que vuelva al redil?. Sin esforzarse mucho es como ver a un monton de jugadores de futbol, persignarse (¿se dice así?) al salir al campo ....¿Un amuleto?.Como Constantino, ¿con este signo vencerás?. Por otro lado veo la "inmensa cosecha que hicieron aquellos misioneros, que durante la dictadura del gran carnicero bajo palio, nos daban a conocer los suplicios de un supuesto infierno.....¡¡Que bien lo describían y que poco hablaban de cielo, donde se cantaba y rezaba sin descanso...Amén. Mejor lo de aquel cura de Asturias que decía: antes no venía ni uno a misa; ahora me los traen ¡¡¡hasta formados!!!!. Eso: ¡¡¡De frente: ¡Ar!!

  • Comentario por Antonio Manuel 03.01.19 | 18:05

    ... Por eso ya no veo la televisión. Solo leo la hoja parroquial.

  • Comentario por Antonio Manuel 03.01.19 | 11:55

    Hoy se hace más patente el ridículo y la grosería, para ello se encargan los medios televisivos y redes sociales. Cualquier zafiedad, vulgaridad, etc. es promovida con el nuevo término "viral". Qué pobreza. Y todo vale para "hacerse notar", aún a costa de la mentira, o la ambigüedad, y el agravante de dirigirlo hacia las personas. Y ya la gravedad se hace patente al promover el uso de masacres horribles, asesinatos, etc. como núcleo de "dimes y diretes" para la ganancia de audiencia en programas de "tertulillas" por aquello de la "libertad de expresión", libertinaje que abunda en el daño ya causado, sin mayor logro que el mejorar los ingresos dinerarios de unos pocos.
    Es el "Teatro Mascarón de estos tiempos".

  • Comentario por Antonio Manuel 02.01.19 | 03:33

    Y a pesar de todo yo seguiré rezando por la conversión de Castillo al catolicismo.

  • Comentario por Antonio Manuel 01.01.19 | 22:19

    Comentario por Antonio Manuel 01.01.19 | 16:47. Hay otro Antonio Manuel, yo, que da su opinión sobre los artículos del Sr. Castillo. El que utiliza el identificativo de otro, sea cual sea la intención, se califica a si mismo y no de manera positiva. Estoy tranquilo, porque el Sr. Castillo sabe, o puede saber, que el del comentario indicado arriba, no es el verdadero Antonio Manuel que viene participando en la lectura de los artículos de este "blog".

  • Comentario por Antonio Manuel 01.01.19 | 16:47

    Dice el Bigotón Sosa, capo de la masonería jesuítica, que como en la época de Jesús no había grabadoras, pues que nada podemos saber de Jesús. Y punto.

Martes, 22 de enero

BUSCAR

Editado por

  • José Mª Castillo José Mª Castillo

Síguenos

Hemeroteca

Enero 2019
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031