Teología sin censura

Curas pederastas: ¿Una solución radical?

11.11.18 | 10:02. Archivado en Iglesia católica

Este problema de la pederastia, que tanto daño hace a las víctimas para toda su vida y tanto está destrozando la credibilidad de la Iglesia, no se resuelve suprimiendo la ley del celibato. Los hombres casados abusan sexualmente de menores probablemente lo mismo que los solteros.

Una medida positiva podría ser suprimir la prescripción, en el derecho penal, para este delito. Me consta que los menores, que se sienten humillados por este tipo de abusos, tardan muchos años en decirlo. Y, en la mayoría de los casos, cuando un adulto dice que, de niño, abusaron de él en esta materia, el delito ya ha prescrito. Si llega el día en que penalmente esto nunca prescribe, posiblemente habrá quienes se contengan ante la probabilidad de terminar, alguna vez, en la cárcel.

Pero lo más importante, que quiero decir en esta reflexión, es que la Iglesia tendría que recuperar y poner al día lo que fue la ley eclesiástica que duró en torno a mil doscientos años. La ley que consistía en expulsar del clero (incluso si eran obispos) a los eclesiásticos que cometían abusos que escandalizaban gravemente a los ciudadanos. Los papas, los concilios, los sínodos, tanto en la Iglesia occidental como en la oriental, no sólo insistieron en esta ley, sino que la aplicaron a tres clases de delitos: faltas contra el ordenamiento eclesiástico establecido, contra la sexualidad y abusos que ofendían al prójimo.

Tantas veces y en tantos casos, se repitió esta práctica, que la ley cuajó en una fórmula bien conocida: "sea degradado o expulsado" (y otras expresiones equivalentes) y que viva, de ahora en adelante, "laica communione contentus". Dicho más claramente: "que salga del clero, que comulgue como laico, y que se busque la vida como como todo hijo de vecino".

En 1983, publiqué un extenso artículo sobre este asunto, en la "Revista Catalana de Teología" (VIII/1, pgs. 81-111). Y allí cito, en 277 notas, la abundante y documentada bibliografía que existe sobre este penoso asunto. Son notorios los excelentes trabajos que han escrito sobre este tema: C. Vogel, P. M. Suriski, E. Herman, P. Hinschius, F. Kober, K. Hofmann.

El punto capital, que quiero destacar, es que no debe ser dificultad "para quitarle el sacerdocio", a un clérigo ordenado, el argumento según el cual, si está "ordenado de sacerdote", tiene el "carácter" sacramental, que es imborrable, eterno y nadie lo puede suprimir o prescindir de él.

El argumento teológico del "carácter sacramental" fue un invento de los teólogos escolásticos del s. XI-XII, que destaca Pedro Lombardo, y en el s. XIII desarrolla Tomás de Aquino (Sum. Theol. III, q. 34, a. 2). Pero ni entre los teólogos escolásticos hubo unanimidad, como demostró ampliamente el excelente estudio de J. Galot.

Y termino recordando que la enseñanza de la Ses. 7ª del concilio de Trento no se puede aducir como "dogma de fe" de la Iglesia, ya que lo que afirma el concilio es que hay tres sacramentos (bautismo, confirmación, orden sacerdotal) que no se pueden repetir ("Unde ea iterari non possunt") (CT, vol. 5, 857, 9-10; 859, 16).

O sea, lo que afirma Trento es que los tres sacramentos mencionados solo se pueden administrar una sola vez en la vida. Sacarle a Trento que los curas pederastas tienen que seguir siendo curas toda su vida, eso no está definido por la Iglesia en ninguna parte.

Y termino: decir, como ha dicho el Sr. Giménez Barriocanal (El País, 10. XI. 18), que es "irrelevante el porcentaje de pederastia, insignificante", eso o es una falsedad o una ignorancia impropia de un alto cargo en la Conferencia Episcopal.

Puedo asegurar que sólo el amor y la fidelidad a la Iglesia me mueven a decir estas cosas. El ocultamiento y la hipocresía sólo sirven para hacer más daño a la institución y a seres humanos inocentes.


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Comentarios
  • Comentario por Antonio Manuel 12.11.18 | 10:30

    La lujuria, pecado al que se refiere Jesús, sale del corazón del ser humano. Y peor, si la lujuria es el escándalo por abuso a los más débiles, infantiles por edad o conocimiento, también Jesús pone de manifiesto este pecado diciendo que "...mejor sería que le echasen al mar con una rueda de molino al cuello, Mateo, 18, 8-9...".
    Parece claro que ninguna norma humana, aunque se denomine sacra, puede amparar, en un mal entendido perdón, al pastor cristiano inmerso en la lujuria y el escándalo. Si el pastor pide ayuda, le debe ser otorgada, pero nunca permitiendo que un ejemplo de este tipo permanezca como si nada hubiera ocurrido.

  • Comentario por GIORDANO BRUNO 11.11.18 | 17:59

    Antes de que salgan por ahí, no quiero decir que todos se conviertan en lobos. Lobos hay pocos. Pero el rebaño puede ser atacado por pocos, pero el daño es muy grande porque como indica el texto de Jose María, la complicidad, el ocultamiento le hacen un daño mucho mayor, porque sobre todo, hacen padecer a sus víctimas de una manera tan profunda, que los deja marcados de por vida. Y ya vemos que salen a la luz, cuando tienen edades de treinta y más años sin haber superado el trauma que les ha llevado llevado a destrozar sus vidas. Ah, me olvidaba de la homosexuaidad. Yo creo que ha incidido en la elección de algunos, la carrera ecclesial al juzgar que el no sentir atracción por las mujeres, las cosas serían más fáciles.Craso error. Porque en el fondo la pulsión sigue existiendo, y es tan humana como la heterorexualidad. No está en la voluntad, está en el cerebro y nadie se hace homosexual, se nace. El estragamiento es otra cosa.

  • Comentario por GIORDANO BRUNO 11.11.18 | 17:39

    Yo lo veo de otra manera. Desde la Psicología. Me explico: El impulso sexual está en la base de la continuidad de la especie, por tanto es algo que se lleva en los genes. Otra cosa es que ese impulso cuando se atraviesan edades que son fundamentales para la constitución de la personalidad, sean canalizados con realismo y verdad. Y lo cierto es, que esto coincide con la construcción (distinto a la constitución que es orgánica), esta construcción, se superpone al impulso natural en forma de represión. el escape de tal represión suelen dedicarle todas las sublimaciones que se quieran, pero normalmente, hallará una escapatoria más o menos potente, al depender de cada persona.Aquí, la iglesia ataca sin piedad a la naturaleza, es decir,, lucha contra ella, a pesar de saber de que sus siervos van a gastar unas energías de manera lacerante.Pero lo peor de todo es que, empezando por si mismos, demonizan a la mujer, y como bombas de racimo, atacan a los niños y jóvenes, tan a mano.

Sábado, 15 de diciembre

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  • José Mª Castillo José Mª Castillo

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