Teología sin censura

Los últimos serán los primeros

18.06.18 | 09:45. Archivado en Teología

Es bueno que nadie quiera ser el último. Y es mejor que todos queramos ser los primeros, aunque no lo digamos. Pero nos gustaría y lo anhelamos en secreto o incluso lo decimos sin rubor. Y digo que todo esto es bueno porque el deseo de superación es el motor del progreso, del crecimiento, del logro de tantas y tantas aspiraciones que harán un mundo más habitable y más feliz.

El problema que plantea este hecho, que acabo de indicar, está en que, como bien sabemos, el empeño por estar, ya sea por encima ya sea por delante, de los demás, es importante, es necesario. Pero ocurre que esta importancia y esta necesidad es, no sólo el motor del progreso, sino además e inevitablemente es también el motor de la desigualdad.

Pero, ¡atención!, lo digo una vez más: no es lo mismo la desigualdad que la diferencia. La diferencia es un hecho. La igualdad es un derecho. Hombres y mujeres son diferentes. Pero no por eso tienen que ser desiguales.

Así las cosas, el problema que brota de lo dicho está en que, cuando la diferencia está en el poder, tal como somos y nos comportamos los seres humanos, el que tiene más poder, por eso mismo suele (o al menos, puede) llegar a convencerse de que, por tener más poder que los demás, por eso mismo puede (o incluso debe) tener más derechos que los demás. Y si, por desgracia, sucede esto, ya está servido el conflicto con la consiguiente violencia y, si es preciso, la muerte.

Los políticos, los militares, los científicos, los juristas, los sociólogos…, cada cual, desde su especialidad, le da a este problema capital la solución que ofrecen los distintos saberes. Y no cabe duda que todos aportan elementos importantes para poner las cosas en su sitio. Y recuperar la ansiada paz y la más sana convivencia.

Pero tengo la impresión de que, con demasiada frecuencia, en este asunto – como en tantos otros – nos quedamos a medio camino. Lo que, en definitiva, equivale a pensar que estamos ante un problema que no tiene solución.

Yo, sin embargo, me resisto a resignarme con una conclusión tan pesimista. Porque no hemos tenido debidamente en cuenta lo más elemental: somos seres humanos. Antes que poderosos, sabios, fuertes, valientes, habilidosos y todo lo que Ustedes quieran, somos humanos. De ahí que, en sana lógica, lo primero que tenemos que cuidar y cultivar es nuestra propia humanidad.

Ahora bien, si esto efectivamente es así, desde mi profesión y mis muchos años de estudio en mi especialidad, que es la Teología, puedo (y debo) asegurar que lo primero y lo más importante que nos enseña el Evangelio, no es que seamos “muy religiosos”, sino que seamos “muy humanos”. Sí, cada día más humanos. En esto está el centro del Evangelio. Y el centro del cristianismo. El Dios del cristianismo es un Dios que se humanizó, en Jesús el Señor. Y en eso se tiene que centrar nuestro proyecto de vida: en ser cada día más humanos.

Esto supuesto, la pregunta capital es ésta: ¿qué es lo que más nos humaniza? Esta pregunta no se responde desde el saber, sino desde la experiencia. Y la experiencia nos dice lo que dijo Jesús: “Los últimos serán los primeros” (Mc 10, 31; Mt 19, 30; Lc 13, 30). Los niños, los enfermos, los inválidos, los mendigos…, todos los que, según su condición, sólo tienen su limitada humanidad, ésos son los que nos hacen sentir y vivir nuestros mejores sentimientos humanitarios. El poder desencadena nuestra resistencia. Ante la debilidad nos humanizamos. Por eso, lo débil, lo último, lo pequeño está en el centro del Evangelio.


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Comentarios
  • Comentario por Fittipaldi 19.06.18 | 23:24

    Me miraste‚ con ojos de Gacela
    cuando fui a visitarte en mi seiscientos.
    Me pusiste‚ cara de pantera
    cuando viste aquel coche tan pequeño.
    Sabes bien que soy hombre de campo
    y que solo tengo un descapotable.
    Cuando llegue el próximo domingo
    voy traerlo para impresionarte.

    Tengo un tractor amarillo,
    que es lo que se lleva ahora.
    Tengo un tractor amarillo,
    porque ye la ultima moda.

    Hay que comprar un tractor
    ya lo decia mi madre
    que la forma más barata
    de tener descapotable.
    Pa, papa, papa.

    Moza fina y de buena familia
    tu prefires un chico de carrera
    que tenga un automóvil extranjero,
    buena paga y un chalet en las afueras.
    Pero yo como vivo en el campo
    solo puedo pasear con mi tractor.
    Nunca pincha tiene aire acondicionado
    y un meneo que te pone juguetón.
    engo un tractor amarillo,
    que es l...

  • Comentario por Jan Twardowski Pbro. 19.06.18 | 20:44

    Toíto se lo consiento, Fittipaldi, menos que siga usted dando la brasa a los lectores de este portal con la excusa de citarme a mí. Que Mar nada más que hay una y a usted le encontré en la calle, hombre.
    He dicho.

  • Comentario por Mar 19.06.18 | 02:47

    Fittipaldi, por favor, deje de monopolizar con sus infamias esta zona de comentarios.
    Es usted un pelmazo.

  • Comentario por Fittipaldi 18.06.18 | 21:10

    Te doy gracias, Señor, porque Tu justicia sea la desigualdad:
    aquello que poseo y aquello de lo que carezco,
    e incluso aquello que no tengo a quién dar,
    siempre resultan necesarios para alguien.
    La noche existe para que pueda existir el día;
    la oscuridad, para que puedan brillar las estrellas;
    hay un último encuentro, porque hay una primera separación,
    oramos, porque otros no tienen fe;
    morimos por aquellos que no desean morir;
    amamos, porque se heló el corazón de otros;
    hay una carta que reconcilia, porque hay otra que separa.
    Quienes son diferentes se necesitan;
    a ellos les es más fácil entender que cada uno ha de darse a los demás;
    les es más sencillo adivinar lo que es la totalidad".

    (Jan Twardowski "Justicia")

  • Comentario por Fittipaldi 18.06.18 | 21:09

    En la “mesa” terrenal y temporal de la familia humana están sentados aquellos que ocupan los primeros lugares, y los que ocupan los últimos. Solo cuando esta “mesa” pase al plano de la eternidad y cuando entre el Anfitrión, Él que tiene la última y decisiva palabra y ve a cada hombre en toda su verdad – vamos a ver sorpresas…
    Generalmente, este “primer lugar” se asocia sobre todo con la posibilidad de tener más poder, agarrar más riquezas etc. y sin embargo, alguien que ocupa el “primer lugar” debería dar lo mejor de sí mismo, sentirse responsable y servir - de varias formas.

    Me permito recopilar el poema "Justicia" de Jan Twardowski, sacerdote y poeta.

    JUSTICIA
    Si cada uno de nosotros fuera dueño de cuatro manzanas,
    si todos tuviésemos la fuerza de un toro,
    si el amor nos desarmara a todos del mismo modo,
    si todos poseyéramos lo mismo,
    entonces no seríamos necesarios para nadie.

  • Comentario por Antonio Manuel 18.06.18 | 19:01

    Colocar algunas "cosas" en su sitio pasa por aceptar que una persona humana es única y diferente de las otras. Una cosa sí tiene común: Convivir en sociedad. Las normas que rigen la sociedad han de ser iguales para todas las personas, y a la vez ser capaces de garantizar las diferencias inherentes a su persona: capacidad, empeño, género, etc. Hoy, muy de moda lo de la "igualdad", se ahonda más en la desigualdad al propiciar normativa social que prevalece para unos más que para otros por género, lengua, territorio, ideología, creencias, estatus, etc.

  • Comentario por Mar 18.06.18 | 12:42

    Estimado José María, gracias por su comentario y por recordarnos la pregunta "¿Qué es lo que más nos humaniza?".
    Estoy convencida que la teología no puede ser solo un rompecabezas hermenéutico, sino que debería defender a los valores… Solo la teología comprometida con el destino humano puede ser una teología viva y solo entonces puede servir de ayuda en el camino del hombre hacia Dios. El teólogo debería tener el coraje de estar al lado del hombre incluso si esto supone exponerse a la burla, a la condenación, incomprensión…
    El sacerdote, filósofo y teólogo Józef Tischner decía “primero y ante todo, soy una persona, luego filósofo… y tan solo después soy cura”.

    ¡Que tenga muy buen día!

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  • José Mª Castillo José Mª Castillo

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