Teología sin censura

La misa en latín, ¿qué representa?

19.09.17 | 20:53. Archivado en Teología

Es bien sabido que en la Iglesia hay gente, seguramente más de la que imaginamos, que añora la misa en latín. Y conste que, entre los añorantes del latín eclesiástico, no faltan numerosos obispos e incluso importantes cardenales. Según parece, así muestran estos “latinistas” su fidelidad a la tradición cristiana. Y, de paso, parece que pretenden situarse de frente - o en contra - del papa Francisco.

No estoy hablando de un tema intranscendente. La cosa tiene más enjundia de lo que seguramente imaginamos. Por lo menos, así pensaba san Pablo, ya desde los primeros años en que los cristianos empezaron a reunirse en sus incipientes reuniones litúrgicas. Mucha gente, que se considera culta, no sabe que, en la Antigüedad, concretamente en el s. I, en no pocas regiones del Imperio (en Roma, por ejemplo), se hablaban dos lenguas, el griego y el latín. En Rom 1, 14, Pablo se dirige a “ellenes kai bárbaroi”, los que entendían el griego y los que no lo entendían, lo que significaba “los que eran cultos y los que no lo eran”. Por eso el término “bárbaros” se aplicaba a quienes hablaban una lengua que no se entendía. Era el tipo extraño, con el que no había modo de comunicarse.

Pues bien, así las cosas, san Pablo no duda en hacer afirmaciones muy duras contra los que, en las reuniones litúrgicas, se ponen a hablar contra los que, cuando la comunidad está reunida, ellos utilizan una lengua que no entiende nadie. Pablo es claro y tajante: “Por tanto, si se reúne toda la comunidad en el mismo lugar y todos hablan en lenguas (extrañas), y entran en ella personas no iniciadas o no creyentes, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Cor 14, 23).

Sabemos que finalmente y después de tres siglos, terminó por imponerse el latín como lengua común de la Iglesia, ya que era la lengua común en el “tardo-Imperio”. Pero, con el paso del tiempo, ocurrió “lo que tenía que ocurrir”. Y fue sencillamente que, a medida que el clero fue creciendo y se fue imponiendo, el “clero” terminó por equipararse con la Iglesia. En el siglo nueve, autores como Amalario y Floro no tuvieron reparo en afirmar que “la Iglesia designa principalmente al clero”. O bien, “la Iglesia que consiste sobre todo en los sacerdotes”.

Las consecuencias, que se siguieron de una Iglesia así pensada y sobre todo organizada con una presencia clerical tan avasalladora y totalizante, fueron de enorme importancia: el desarrollo creciente de las lenguas vernáculas no pudo impedir que la misa se siguiera diciendo en latín. Es más, a partir de aquellos tiempos, los sacerdotes empezaron a decir la misa de espaldas al pueblo, rezando en voz baja, se difundieron las misas solitarias, es decir, misas que decía el sacerdote solo y sin asistencia de fieles o, a lo más, un acólito. Además, el pueblo ya no aportaba las ofrendas al altar, sino que se pasaba el “cepillo” de las limosnas, etc.

Y así han estado las cosas en la Iglesia hasta el concilio Vaticano II. Pero la fuerza de aquellas tradiciones ha sido tan resistente, que ya estamos viendo lo que tenemos. Es evidente que el empeño por mantener el latín en la misa no es cuestión de fidelidad a la tradición, sino que lo que está en juego es la pasión por el mantener el poder del clero. En una Iglesia en la que el Papa se acerca más al pueblo sencillo que el clero, es inevitable que tengamos que ver a importantes cardenales defendiendo los privilegios de los clérigos. En ello se juegan su poder, su prestigio y su futuro, por más que eso aleje más a la gente de la Iglesia. O incluso sea. para no pocos, motivo de risa y burla.


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Comentarios
  • Comentario por Denilson Mariano 04.10.17 | 03:51

    Muito oportuno o cometário. Precisamos nos aproximar, com fidelidade e sinceridade de coração, ao jeito simples de Jesus. Ademais, na liturgia que temos presenciado, parece inversamente proporcional a qualidade dos aparatos exteriores com a qualidade do testemunho cristão. E, como sinceramente avançar na inculturação da liturgia? Que passos podemos dar nesta direção?

  • Comentario por José M. Castillo 24.09.17 | 10:48

    El latín no da poder. Al contrario, lo que hace es que oculta el ansia de poder que tienen tantos clérigos, que lo que quieren es ser ellos los que manejan la liturgia, mandan en los laicos, deciden en la Iglesia. Y todo eso, si se hacer en una lengua que ya no la saben ni muchos obispos, entonces, ¿quién manda en la Iglesia? ¿Quién puede hacer eso? Solamente los pocos que en ella siguen sabiendo algo de latín. Y ésos son solamente los clérigos conservadores, los carcas, los estancados y atascados en la teología de la Edad Medía. ¿Qué quieren con eso? ¿Convertir a alguien? ¿Acercar la fe y el amor de Dios al mundo actual, que se ríe de los latines y de los latinistas? ¿Pero es que están Vds ciegos? ¿P se piensan que lo estamos los demás? ¿No se dan cuenta del "ridículo" que hacen defendiendo esas posturas tan trasnochadas. Respétense Vds a sí mismos, que Vds tienen una dignidad que no pueden tirar por los suelos como lo están haciendo. Perdonen mi sinceridad. Gracias, un abrazo.

  • Comentario por Antonio Manuel 24.09.17 | 09:26

    "...Id y proclamad el evangelio...a todos los pueblos..." Mateo 28, 16-20
    La Iglesia no puede "sustituir" a Jesús por el latín. El lenguaje no es el problema; éste reside en las actitudes.

  • Comentario por Milton 23.09.17 | 21:38

    La liturgia sugestiona el orden espiritual. La lengua muerta adquiere el impulso de la resurrección. Y deja en ridículo las razones prácticas que se han valorado en España para suprimir el latín y el griego de los planes educativos. No discuto la utilidad del chino. Lamento sólo que se pervierta el patrimonio cultural.

    Y es una lástima que se haya degradado la resonancia metafísica del latín y que se haya profanado la liturgia con las contingencias parroquianas o parroquiales. Tanto se ha “acercado” la celebración, tanto se ha alejado el misterio. Se ha despojado a la misa de su proyección trascendental, de su esencia mistérica, no digamos ya cuando el patrimonio musical eclesiástico degenera en el estribillo del Señor, la barca, la orilla, Tú nombre y la búsqueda de otro mar, corrompiendo hasta la fe de los corazones más dispuestos.

  • Comentario por Milton 23.09.17 | 21:20

    Para los que se quejan de no entender el latín no es sino una manera fácil de justificar su falta de piedad y de Fe y por este motivo culpan a un Idioma que facilita la Unidad de la Iglesia y que además a sido Inspirado por el Espíritu Santo y por eso se conforman con el progresismo religioso de los Templos actuales; condenado por la Santa Iglesia.

  • Comentario por Milton 23.09.17 | 21:16

    Como lo dijo su Santidad Pío XII: “El uso del Latín” es una señal hermosa y manifiesta de la Unidad, así como un antídoto efectivo contra cualquier corrupción en la Verdad Doctrinal” (Mediator Dei).

  • Comentario por Milton 23.09.17 | 21:02

    El Papa Benedicto XVI retomó el tema del latín en la formación del sacerdote en la Exhortación postsinodal Sacramentum Caritatis (2002) nº 62: Pido que los futuros sacerdotes, desde el tiempo del seminario, se preparen para comprender y celebrar la santa Misa en latín, además de utilizar textos latinos y cantar en gregoriano; se procurará que los mismo fieles conozcan las oraciones más comunes en latín y que canten gregoriano algunas partes de la liturgia.

    En el año 2012 el papa Benedicto XVI con el Motu Propio Lingua Latina, remplazaba la Fundación Latinitas creada por el beato Pablo VI, y estableciendo la Pontificia Academia Latinitas con el fin de una mayor promoción de la lengua latina.

  • Comentario por Milton 23.09.17 | 21:00

    San Juan Pablo II recuerda en la Carta Apostólica Dominicæ Cenæ (1980): La Iglesia romana tiene una especial obligación hacia el latín, la espléndida lengua de la antigua Roma, y debe manifestarlo siempre que se presente ocasión. La Congregación para la Educación Católica en su Instrucción Inspectis dierum (1989) sobre el estudio de los Santos Padres enfatizó la necesidad de mantener el estudio del latín y griego en los seminarios con el fin de que los seminaristas puedan leer los texto patrísticos en su lengua original.

  • Comentario por Jorge 23.09.17 | 03:50

    Totalmente de acuerdo con el autor, en el fondo lo que se busca es mantener el poder. La unica lengua sagrada es nuestra lengua materna. Lo demas es fantasia, como los judios que creian que su lengua era tan sagrada, que Dios hablaba en hebreo, y por eso rechazaban que las Escrituras se escribieran en lenguas paganas. Solamente el clero sabe latin, los mayores, los jovenes no lo saben, solamente los conservadores, pero el pueblo ni tiene idea. Por eso no podemos hablar de lengua universal de la Iglesia, porque solo lo habla una pequena parte que es el clero.

  • Comentario por Antonio Manuel 21.09.17 | 16:06

    Según Castillo, y algunos comentarios, resulta que el "latín" da mucho poder, aumenta el poder y sirve para acaparar poder; además también tiene que ver con la consideración hacia la mujer; es una "novedad" para mí que una lengua "muerta" pueda ser tan dañina, y no podemos olvidarnos que es la base de nuestro idioma.
    Tampoco puedo estar de acuerdo con Miltón cuando dice "...el lenguaje latín para expresar las realidades internas de la Iglesia católica romana..." y "... debe haber un lenguaje universal de la liturgia...". Por un lado que nadie se "entere" de esas realidades, y por el otro, que tampoco se enteren del mensaje litúrgico.
    Si hay clérigos que están perdiendo el tiempo e esto, ¡ qué miren al campo como "pastores", que sus ovejas los necesitan !

  • Comentario por Fittipaldi 21.09.17 | 11:49

    ¿Y por qué no permitir a que una de las Misas (de las, por ejemplo, cinco que tiene una parroquia) se celebre en latín? A ver que pasaría. En mi ciudad natal en la parroquia siempre a las 7 de la mañana hubo una misa en latín. Participaban en ella los que querían...

  • Comentario por Federico 20.09.17 | 22:00

    El latín es una lengua muerta y pretender una supuesta universalidad tiene que ver sólo con acaparar poder. Primero fue para marcar la supermacía de la Iglesia Romana respecto a la Iglesia Ortodoxa. Luego, para marcar la diferencia entre una elite que maneja ese idioma y sus textos sagrados respecto a los que no deberían tener otro lugar que obedecer en forma acrítica porque no tienen acceso a ese lenguaje. Y finalmente, se preguntaron ¿Cuántas mujeres en el mundo saben latín, y cuántos hombres? Entonces, también tiene que ver con una supremacía de género.

  • Comentario por Oliva 20.09.17 | 21:55

    Corrijo:

    *Nuestra FE, por tanto, es una fe viva, es seguimiento de Jesús y adhesión a su programa de justicia y dignidad para todos los hombres y mujeres que se halla en el centro de sus bienaventuranzas.

  • Comentario por Oliva 20.09.17 | 21:51

    de la comunidad y facilitar la relación de sus miembros. La lengua, el idioma, debe estar al servicio de la comunidad. El latín no nos sirve.

    Un abrazo.

  • Comentario por Oliva 20.09.17 | 21:49

    Padre Bueno o Madre Buena, que se hizo carne y piel en Jesús, quien pasó por este mundo haciendo el bien y recordando que la causa de los oprimidos y de los desposeídos es la causa de Dios. Nuestra, por tanto, es una fe viva, es seguimiento de Jesús y adhesión a su programa de justicia y dignidad para todos los hombres y mujeres que se halla en el centro de sus bienaventuranzas. No rendimos culto a Dios, sino que celebramos el don de la vida compartida como principio de posibilidad del Reinado de Dios y de erradicación de las distintas formas de opresión. Esa es la eucaristía: una acción de gracias encarnada en una vida que se parte y se comparte y que se derrama entre los semejantes, tal y como fue la vida de Jesús. La comunidad hace eucaristía, construye Reino y da vida porque "donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos" (Mt.18:20). En ese sentido la lengua, más propia mente dicho, el idioma, debe posibilitar la comunicación dentro de la

  • Comentario por Oliva 20.09.17 | 21:31

    Acerca del posible resurgimiento del latín en nuestra liturgia quisiera apuntar algunas ideas. Hemos aplicado un gran interés e invertido un ímprobo esfuerzo en resaltar la divinidad de Jesús de Nazaret y hemos descuidado lo más importante: la humanidad de Dios. Visto así, nuestro modelo referencial a seguir se desvanece pues un Jesús divinizado nos resulta inaccesible. Además, el interés por lo humano queda igualmente relegado: el hambre, las injusticias, el sufrimiento, la solidaridad o la búsqueda de la paz y la concordia entre los pueblos se convierten en asuntos mundanos, ligados a la ética y distanciados de una fe que pasa a comprenderse como fidelidad a unos ritos y a unos preceptos. Nuestra relación con Dios se centra entonces en la figura del culto y la mitificación del latín como lengua culta responde perfectamente a ese modelo y sirve, además, de frontera que separa lo sagrado de lo profano. Pero los cristianos y las cristianas descansamos nuestra confianza en un Dios,

  • Comentario por José M. Castillo 20.09.17 | 19:53

    La Iglesia no pudo imponer el latín porque, en sus orígenes, la lengua que se hablaba en cai todo el Imperio era el griego. Los cristianos hablaron el griego en sus asambleas originales. La primera traducción del N.Y. al latín es del año 180. El latín, en el s. segundo, era la lengua de la gente inculta y la clase plebeya. El griego era la lengua de la nobleza y gente importante, también en Roma (cf. H.I. Marrou, "Historia de la educación en la Antigüedad"). Por otra parte, el factor decisivo de la unión de la Iglesia y de los cristianos no es una lengua muerta, como ocurre con el latín. Lo que nos puede unir es la Fe y el Amor, la comunión con el Evangelio. Y la fidelidad al Papa actual, no a los papas que ya no son papas. ¿Cómo no ven cosas tan evidentes?

  • Comentario por Oliva 20.09.17 | 19:40

    otras características de nosotras, las discípulas, que no sean las de virgen o madre?, ¿se habla acaso de los discípulos en esos mismos términos para ensalzarlos: vírgenes y padres?
    Cualquier sujeto, hombre o mujer, implicado activamente en la crianza de su hijo o de su hija aprende a interpretar el llanto de su bebé. Al principio es desconocido. Uno o una no conoce las causas del llanto: prueba a alimentar al bebe, cambiarle el pañal, jugar, acariciar su tripa, acunarlo, etc. Al cabo del tiempo terminar por reconocer cuándo el llanto es producido por algún daño importante, se trata solo de que está cansado o de que tiene hambre. No hay tal lenguaje del corazón y si lo hay es un lento proceso de aprendizaje. No nos sirve el ejemplo para la liturgia. Sigo escribiendo luego, pues Cristian ha aportado algunas ideas interesantes a mi juicio. Y ahora mismo no puedo escribir bien desde el móvil.
    Un abrazo a todas y a todos.

  • Comentario por Oliva 20.09.17 | 19:21

    de la mujer cuidadora, y la caracterización de una naturaleza femenina asistencial ha servido para que tradicionalmente en sus comunidades le hayan sido encomendadas funciones como la educación catequética de los menores o la limpieza del templo. Unas tareas vinculadas al cuidado que constituyen una prolongación en la esfera pública de aquellas otras responsabilidades privadas que el patriarcado ha considerado femeninas. Al mismo tiempo, las mujeres han sido alejadas de otros espacios eclesiales de responsabilidad y participación. Su comentario, Milton, aunque le parezca inofensivo, arraiga en esa misma tradición patriarcal que tanto daño nos ha hecho históricamente a las mujeres. No es que la maternidad suponga un hándicap, sino de que esa construcción exclusivista de la mujer-madre que tenía en María su modelo ideal, ha conllevado la percepción de anormalidad de aquellas otras mujeres que han reivindicado otros espacios para sí mismas. ¿Por qué desde la Iglesia no resaltan

  • Comentario por Cristian 20.09.17 | 19:09

    Por ello debe seguir el ejemplo de los primeros Cristianos y debemos adaptar el mensaje de Jesús a la cultura donde es promovido, incluso el Cristianismo actual puede beneficiarse de las herencias culturales de esos pueblos, como lo pueden ser el pueblo Indio, el Arábigo o el Asiático.

  • Comentario por Cristian 20.09.17 | 19:05

    En realidad, desde Pentecostés la Iglesia ha hablado y orado en todas las lenguas de los hombres. Sin embargo, las comunidades cristianas de los primeros siglos utilizaron ampliamente el griego y el latín, lenguas de comunicación universal del mundo en el que vivían, gracias a las cuales la novedad de la Palabra de Cristo encontraba la herencia de la cultura helenístico-romana.

    Si el Espíritu hizo que los Apóstoles aprendieron las formas de lenguaje de diversos pueblos, fue porque todas esas lenguas son sagradas, ¿no crees?.
    Ademas es cierto que el Evangelio se beneficio de la herencia helenistica-romana y que el mensaje fue transmitido en las lenguas de comunicación de los primeros Cristianos de aquel entonces, por ello no debe quedarse estancado y hasta cierto punto idolatrar al latín.

  • Comentario por Oliva 20.09.17 | 19:01

    Milton, no sé si sus comentarios sobre la interpretación que hacen las madres del llanto de sus bebés los ha hecho usted desde su experiencia maternal o tras la consulta de la bibliografía sobre el instinto maternal. Si es sobre este segundo supuesto, quisiera que me pusiera al día sobre sus fuentes. Hace varias décadas que se discute el innatismo del instinto maternal, siendo un referente la obra de de la filósofa E. Badinter. Existe un cierto consenso en concluir que los discursos sobre el instinto y el amor maternal y la naturaleza sensible de la mujer han consolidado el estereotipo asistencial de las mujeres en el espacio público, siéndoles negado el acceso a otros escenarios sociales considerados masculinos como la política, la ciencia, la educación o la economía. Y así, mientras de un hombre público dice el diccionario que es aquel ocupado en asuntos de interés social y cultural, de la mujer pública refiere a las prostitutas. En nuestra Iglesia, el estereotipo

  • Comentario por Milton 20.09.17 | 16:23

    4. Por ello se muestra urgente sustituir el empeño por un mayor conocimiento y un uso más competente de la lengua latina, tanto en el ámbito eclesial como en el más amplio mundo de la cultura. Para dar relevancia y resonancia a tal esfuerzo, es oportuna la adopción de métodos didácticos adecuados a las nuevas condiciones y la promoción de una red de relaciones entre instituciones académicas y entre estudios a fin de valorar el rico y multiforme patrimonio de la civilización latina.

    Para contribuir a la consecución de estos objetivos, siguiendo las huellas de mis venerados predecesores, con el presente Motu Proprio instituyo hoy la Pontificia Academia de Latinidad, dependiente del Consejo pontificio para la cultura. La guiará un presidente, ayudado por un secretario, por mí nombrados, y por un consejo académico.

  • Comentario por Milton 20.09.17 | 16:21

    3. En la cultura contemporánea se percibe sin embargo, en el contexto de un decaimiento generalizado de los estudios humanísticos, el peligro de un conocimiento cada vez más superficial de la lengua latina, verificable también en el ámbito de los estudios filosóficos y teológicos de los futuros sacerdotes. Por otro lado, precisamente en nuestro mundo, en el que tienen tanta parte la ciencia y la tecnología, se constata un renovado interés por la cultura y la lengua latina, no sólo en los continentes cuyas raíces culturales se hallan en la herencia greco-romana. Tal atención se ve aún más significativa dado que no involucra sólo los ambientes académicos e institucionales, sino que se refiere también a los jóvenes y estudiosos procedentes de naciones y tradiciones muy diversas.

  • Comentario por Milton 20.09.17 | 16:20

    2. Asimismo en nuestros días el conocimiento de la lengua y la cultura latina resulta cuanto más necesaria para el estudio de las fuentes a las que acuden, entre otras, numerosas disciplinas eclesiásticas como, por ejemplo, la teología, la liturgia, la patrística y el derecho canónico, como enseña el concilio ecuménico Vaticano II (cfr. decr. Optatam totius, 13).

    Además, en tal lengua están redactados, en su forma típica, precisamente para evidenciar la índole universal de la Iglesia, los libros litúrgicos del Rito romano, los documentos más importantes del Magisterio pontificio y las Actas oficiales más solemnes de los Romanos Pontífices.

  • Comentario por Milton 20.09.17 | 16:18

    CARTA APOSTÓLICA
    EN FORMA DE MOTU PROPRIO
    LATINA LINGUA
    DEL SUMO PONTÍFICE
    BENEDICTO XVI
    CON LA QUE SE INSTITUYE
    LA PONTIFICIA ACADEMIA DE LATINIDAD

  • Comentario por Milton 20.09.17 | 16:17

    1. La lengua latina siempre se ha tenido en altísima consideración por parte de la Iglesia católica y los Romanos Pontífices, quienes han promovido asiduamente su conocimiento y difusión, habiendo hecho de ella la propia lengua, capaz de transmitir universalmente el mensaje del Evangelio, como ya afirmaba autorizadamente la Constitución apostólica Veterum sapientia de mi predecesor, el beato Juan XXIII.

    En realidad, desde Pentecostés la Iglesia ha hablado y orado en todas las lenguas de los hombres. Sin embargo, las comunidades cristianas de los primeros siglos utilizaron ampliamente el griego y el latín, lenguas de comunicación universal del mundo en el que vivían, gracias a las cuales la novedad de la Palabra de Cristo encontraba la herencia de la cultura helenístico-romana.

    Tras las desaparición del Imperio romano de Occidente, la Iglesia de Roma no sólo continuó valiéndose de la lengua latina, sino que se hizo de ella en cierto modo custodia y promotora, t...

  • Comentario por Cristian 20.09.17 | 08:49

    Mensaje para Milton:
    Yo no estoy en contra del uso del latín en la liturgia, pero esta decisión no pertenece al clero, si no al pueblo, ellos deciden en que idioma quieren comprender el mensaje del Evangelio, porque si la Iglesia quiere ser Universal,debe adoptar todas las lenguas creadas por el hombre, porque son construcciones sociales de un pueblo con el fin de comunicarse entre sí, y el latín no es la excepción a esto.

    Si queremos ser estrictos el Latín no debería ser el lenguaje oficial de la Iglesia, si no el Arameo Antiguo, ya que fue el lenguaje por el cual los labios y la voz del Señor, anunciaron la Buena Nueva.

    Esto fue algo que comprendió la Iglesia Ortodoxa desde el siglo IX, ya que ajustaron su Liturgia a las necesidades de sus congregaciones.




  • Comentario por Milton 19.09.17 | 23:03

    “La Iglesia romana tiene especiales deberes, con el latín, espléndida lengua de la antigua Roma, y debe manifestarlo siempre que se presente ocasión” (Dominicae cenae, n. 10).

    En continuidad con el Magisterio de su Predecesor, Benedicto XVI, además de desear un mayor uso de la lengua tradicional en la celebración litúrgica, en particular con ocasión de celebraciones que se realizan durante encuentros internacionales, escribió:

    “Más en general, pido que los futuros sacerdotes, desde el tiempo del seminario, se preparen para comprender y celebrar la santa Misa en latín, además de utilizar textos latinos y cantar en gregoriano; y se ha de procurar que los mismos fieles conozcan las oraciones más comunes en latín y que canten en gregoriano algunas partes de la liturgia” (Sacramentum Caritatis, n. 62).

  • Comentario por Milton 19.09.17 | 23:00

    El Código de Derecho Canónico, en el can. 928, establece: “La celebración eucarística hágase en lengua latina, o en otra lengua con tal que los textos litúrgicos hayan sido legítimamente aprobados”.

  • Comentario por Milton 19.09.17 | 22:43

    ¿No habéis visto y oído a un niño en la cuna cuando aún no articula palabra alguna? Ningún sabio y entendido puede entender lo que dice el niño, pero si se acerca su madre ella sabe enseguida lo que el niño dice. Esta historia no es palabrería inútil; nos permite captar que hay un conocimiento del corazón que supera el conocimiento verbal.

  • Comentario por Milton 19.09.17 | 22:41

    ¿Qué viene a decirnos el ejemplo? Que aunque no entendamos lo que decimos, si lo decimos con el corazón y con amor llega a Dios y es beneficioso para nuestra alma. No es esencial que siempre entendamos todo para que lo que digamos sea de provecho nuestro y alabe al Señor.

    ¿Por qué el rechazo hoy día del latín? Porque no rezamos con el corazón, porque en la liturgia ya nos hemos olvidado que sólo se entiende bien con el corazón y no con la razón. Ya no ejercitamos los sentidos interiores del alma, sólo nos quedamos con lo que perciben los sentidos exteriores. Ya no meditamos la liturgia, su misterio.

    Al rezar en latín piensa que hemos de sentirnos orgullosos de nuestra lengua “madre”, de la lengua de nuestra Madre la Iglesia, que aunque no la entendamos con los sentidos externos hemos de apreciarla con los internos, con el corazón.

  • Comentario por Milton 19.09.17 | 22:40

    el entonces Cardenal Joseph Ratzinger en un artículo escrito en 1978 y recogido en el libro: La Eucaristía centro de la vida. Edicep. Valencia 2003. Un grupo de judíos se juntaron para hacer la oración de la mañana, al percatarse de que sólo había una filacteria, cuando la tradición establece que cada uno tiene que llevar la suya, decidieron hacer la oración uno a uno pasándose la filacteria. Con el fin de que todos pudieran rezar, y para no alargar mucho el tiempo, cada uno rezaba muy aprisa sin apreciarse prácticamente una palabra de lo que decía. El Rabino que estaba con ellos, observó con sorpresa lo acontecido. Cuando la oración terminó, se dirigió a dos jóvenes del grupo y les dijo simplemente: Ma-ma-ma, wa-wa-wa. Los jóvenes no entendían lo que pretendía el Rabino. Éste les repitió otra vez: Ma-ma-ma, wa-wa-wa. Tomaron al Rabino por loco. Pero éste les dijo ¿Cómo no entendéis lo que yo os digo si os lo digo en la misma lengua que acabáis de hablarle al Señor? ¿No habéis visto y ...

  • Comentario por Milton 19.09.17 | 22:26

    La Iglesia eligió específicamente el lenguaje latín para expresar las realidades internas de la Iglesia católica romana. Esto no significa que ya no deberíamos hacer la catequesis en lengua vernácula o dejar de orar en lengua vernácula. Lo que significa, sin embargo, es que la liturgia, que es la expresión pública y externa del lenguaje interno de la Iglesia, debe estar en el idioma latino, para que no nos confundamos en lo que realmente es la liturgia.

    No es cada Iglesia particular que celebra la liturgia; más bien, la Iglesia universal celebra la liturgia en cada Iglesia particular. Por eso debe haber un lenguaje universal de la liturgia, de tal manera que hay muchas culturas unidas a través de Cristo en un solo idioma sagrado. Y este idioma sagrado, el idioma latín, une las muchas culturas en la sagrada liturgia para que podamos decir verdaderamente que la Iglesia es una, santa, católica y apostólica.

  • Comentario por Milton 19.09.17 | 22:24

    En sus tratados sobre el Evangelio de san Juan, san Agustín comenta este pasaje a la luz del mandamiento de bautizar a todas las naciones por el poder del Espíritu Santo. Agustín escribe:

    Si el orgullo causó diversidad de lenguas, la humildad de Cristo ha unido estas diversidades en una sola. La Iglesia está reuniendo ahora lo que esa torre había desgarrado. De una lengua se hicieron muchas; no te maravilles: esto era el producto del orgullo. De muchas lenguas se hace una; no te maravilles, esto fue el producto de la caridad (In Jo. Ev. Tr., 6.10).

Miércoles, 18 de octubre

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  • José Mª Castillo José Mª Castillo

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