Teología sin censura

Humanizar la Iglesia

29.07.17 | 10:32. Archivado en Iglesia católica

Entiendo que haya personas que, nada más que leer el título de este breve artículo, sientan un cierto recelo o quizá experimenten desconfianza o incluso un abierto rechazo. Porque a muchos de nosotros nos han educado en el convencimiento de que “lo humano” se contrapone a “lo divino”. Y eso, llevado hasta sus últimas consecuencias, desemboca – sin más remedio – en la idea fija de que “a más humanidad, menos divinidad”. O sea que “humanizar la Iglesia” equivaldría a robarle o recortarle su condición sagrada, sobrenatural y divina.

Sin embargo, me atrevo a decir que “humanizar la Iglesia”, no sólo es lícito, sino sobre todo es enteramente necesario y urgente. Si es que este asunto se piensa desde la fe y la mentalidad cristiana. Porque vamos a ver, según nuestras creencias, ¿qué es lo que hizo Dios, para traer solución y salvación al mundo?

Los cristianos decimos que esa pregunta tiene su respuesta a partir del misterio de la Encarnación de Dios en Jesús. Lo que, traducido a un lenguaje más sencillo, quiere decir la Humanización de Dios en un modesto galileo que se llamaba Jesús el Nazareno. San Pablo lo explica diciendo algo muy fuerte: “Él, a pesar de su condición divina, no se aferró a su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, haciéndose uno de tantos” (Fil 2, 6-7).

Desde hace más de diez años, me viene preocupando lo que esto entraña y representa. He publicado cuatro libros y cantidad de artículos sobre el tema. Ahora quiero dar un paso más, que me parece urgente y decisivo. Porque, si lo que acabo de indicar es indispensable para entender el cristianismo, ¿no va a ser tanto o más urgente y necesario para entender la Iglesia? Lo que equivale a hacerse esta otra pregunta, quizá más incómoda para algunos: Si Dios se rebajó y se humanizó, para traer salvación a este mundo, ¿por qué la Iglesia no se despoja también de sus rangos, dignidades y privilegios, de forma que de ella podamos decir que se ha humanizado? Y lo peor de todo es que, como sabemos (y con frecuencia), los “hombres de Iglesia” mantienen sus rangos, privilegios y dignidades a base de “deshumanizarse” en no pocos asuntos que tocan asuntos de los más fuertes que tenemos que afrontar los humanos. Por supuesto, Dios no es la religión. Ni Dios es la Iglesia. Pero, en todo caso, los caminos de Dios, de Jesús, ¿no tendrían que ser los caminos de la Iglesia?

Me da mucho que pensar lo que está ocurriendo con el papa Francisco. Sus numerosas manifestaciones de humanidad y espontaneidad lo hacen odioso para un sector importante del clero. ¿Por qué será esto así?


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por jose prieto carretero 18.09.17 | 19:45

    La verdad absoluta en cualquier grupo hace un
    daño irreparable, y en el religioso es despiadado;
    te recuerda a esos grupos de los colegios donde siempre
    había un líder al que todos mirábamos como un referente
    al que no llamaba la atención y deseábamos ser su
    amigo, sólo que en el grupo religioso mueve las cosas
    de otra forma, no más abrir la boca a cualquier opinión
    que des te tapan la boca con sus verdades absolutas,
    “creyendo hacerte inferior, y lo que realmente consiguen
    es en reafirmarme en ver ese pedestal que se han construido
    ellos mismos.

    Las decisiones te las presentan ya realizadas, no tienes
    que hablar nada, poniendo en sus obras esos paños
    que creen sagrados y tapan infinidad de cosas de lo que
    son realmente: que creen que nadie los ve, el
    más ignorante los observa de tal forma, que se convierte
    en la lección más convincente recibida de la naturaleza
    humana.
    ...

  • Comentario por Antonio Manuel 01.08.17 | 23:33

    Siento tu tristeza, que acompañas con una especulación sobre mi conducta y forma de pensar; todo ello porque yo no comparto tu opinión sobre los que consideras "ritualistas", devotos que asisten a los oficios religiosos. Seguramente llevarías una gran sorpresa si conocieras sus vivencias y desvelos hacia los demás.

  • Comentario por Oliva 01.08.17 | 12:59

    Acabo de comprender, Antonio Manuel, que el accidente (la mendicidad) es para ti el constitutivo global y único de la persona (el mendigo).

    Tristísimo.

    Y acabo de comprender, también, que nunca miras a tu alrededor cuando caminas, ni saludas cuando te cruzas con alguien en la calle, aun a riesgo de tropezar con su cuerpo y caer al suelo.

    No sabes cuánto te pierdes, amigo.

    Le pido disculpas a José María Castillo por la deriva de los comentarios de su post. No volverá a suceder.

    Un abrazo a todas y a todos.

  • Comentario por Antonio Manuel 01.08.17 | 12:15

    Oliva, te has sentado con mendigos, fantástico; pero has hecho notar que las personas que salían del acto religioso, no depararón en vosotros, ¿porqué debían hacerlo, no era una acción personal tuya?.

  • Comentario por Antonio Manuel 01.08.17 | 12:07

    Oliva, yo no juzgo conciencias de lo demás; bastante tengo con la mía. Sucede que uno es esclavo de sus palabras y de sus hechos. Uno puede tener mucha caridad con unos y muy poca con otros, pero solo cada uno conoce su corazón. (Juan 8, 1-11)

  • Comentario por Oliva 01.08.17 | 09:05

    Lo principal en la comida son las relaciones humanas, que son recíprocas. La experiencia compartida. Igual que en la eucaristía no se trata de que Jesús nos de la limosna del pan consagrado. La eucaristía es una mesa de acción de gracias en la que compartimos con Jesús el compromiso de ser pan partido y repartido y vino derramado, como él lo fue. Una vida donada para dar vida buena y en abundancia. Ser alimento y comensal. A eso se refería Ramón en su mensaje de las 13:19 de ayer.
    Insisto: lo más hiriente es que hayas considerado que una mesa compartida es una limosna, una buena obra o un ayuno que merece recompensa. Tengo la confianza de que, al menos, hayas pensado que yo era quien recibía la limosna, porque M. y C. (ayer le cambié la inicial por error), me dieron más a mí de lo que yo les dí.
    Si tú procedes, Antonio Manuel, de la forma en que has descrito, creo yerras en el obrar y en la consideración de tus obras.

    Un saludo cordial a todas y a todos.

  • Comentario por Oliva 01.08.17 | 08:52

    Lo más hiriente de lo que has escrito, Antonio Manuel, no es que hayas retorcido mis palabras, y también las de Ramón, hasta deformarlas y hacer irreconocible el sentido con el que fueron publicadas.
    Lo más hiriente y cristianamente inaceptable es que sentarse a comer en compañía lo consideres "limosna", "ayuno" o "buena obra" que, además, debe sustraerse de la mirada ajena para que el Padre Bueno te recompense. Dime, Antonio Manuel, si al visitar a una amiga a su casa, te invitara de improviso a cenar y no tuvieras viandas que aportar, ¿te estaría dando una limosna? y ¿crees que podría estar haciéndolo para obtener una recompensa venidera? Has quebrado con un pasaje evangélico el profundo sentido que tiene sentarse juntos a la comer, en una mesa, en el suelo de un templo, o sobre la hierba de un picnic. En la mesa, la comida no es el elemento central, porque no se trata de que unos den y otros reciban como en el caso de las limosnas.

  • Comentario por Antonio Manuel 01.08.17 | 00:39

    Suponer que la Iglesia ha "derogado" la caridad, es mucho suponer. Suponer que los devotos que asisten a la eucaristías también han derogado la caridad, es mucho suponer. Parece una manifestación que reclama que yo tengo "más caridad" que "ellos", que mi oración es mejor que la de "ellos"... (Mateo 6, 1-6. 16 - 18).

  • Comentario por Oliva 31.07.17 | 14:17

    Gracias, Ramón:
    El Evangelio se me antoja un texto tan conmovedor y de una ternura y una compasión tan desgarradoras y transgresoras, que me resulta inconcebible que pueda haber cristianos y cristianas que no vivan enamorados de la vida de Jesús, de su mensaje y de su proyecto.
    Lamento mi ceguera, pero a quienes no ven más allá del rito y de los preceptos y obran pensando en glorias y avernos merecidos más allá de nuestra vida, no los comprendo. Que me perdonen. Jesús nos llamó amigos y amigas, no siervos, ni esclavos. La amistad implica un compromiso desde la igualdad, libres de cargas y miedos. Y mientras haya a mi alrededor quien vive un infierno en vida, bien poco me importa qué sea de mi cuando muera. Eso queda de la mano de un Padre Bueno, amante y amado, donante y compasivo, no de la mía. Y mientras tanto, sigo orando desde el salmo 41: "como busca la cierva corrientes de agua fresca..."

    Abrazos y feliz semana, familia.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 31.07.17 | 13:19

    Oliva, creo que la preciosa anécdota que cuantas en tan poquitas líneas es un tratado de teología más denso e iluminador que la extensa y densa Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino. Compartir churros y café en el suelo del umbral de un templo cristiano, con la conciencia clara de estar compartiéndolo con el mismo Jesús, que "realmente" estaba allí pidiendo la caridad de supuestos cristianos, tiene rasgos claros de estar celebrando una auténtica eucaristía, muy distinta del estereotipo ritual que acababa de tener lugar en el interior de dicho templo. Quienes participaron de ese rito, de haber tenido conciencia de haber asistido a la celebración de una eucaristía auténtica, no habrían podido retornar a sus casas esa noche sin "compartir" sus bienes y "compartirse" ellos mismos con esos mendigos y contigo. Dije en mi comentario de 30.07.17 | 18:42 que era "cuestión de identidad" y tu conmovedor gesto lo demuestra claramente.

  • Comentario por Oliva 31.07.17 | 11:28

    En la medida en que situamos a Jesús en el ámbito de lo sagrado, él queda fuera de nuestro alcance, de lo profano, perdemos el modelo a seguir y la fuerza transformadora del Evangelio, la bondad, la esperanza y el júbilo de su mensaje, la humanidad de Dios y la divinidad de Jesús, se pierden. Recuerdo de nuevo una anécdota ya comentada. Hace unos meses celebré el primero de año compartiendo churros y café con M. y L., que mendigan en la puerta de una iglesia. Me quise sentar con ellos en el suelo, pero L. insistió en prestarme su banqueta. Comimos y conversamos sobre nuestras vidas. Ninguno de los que salían de la la eucaristía o de orar en la iglesia reparó en nosotros, ni tan siquiera a saludar o desear feliz año. Tan solo un par de personas se detuvo a mirarme extrañada. Arrodillarse ante el pan eucarístico y restar dignidad a hermanos y hermanas nuestros invisibilizándolos es deshumanizar a Dios y sacralizar a Jesús; o aún peor, idolatrarlo.
    Abrazos.
    UN

  • Comentario por Oliva 31.07.17 | 11:23

    Creer en la presencia real de Jesús en la eucarística, ¿a quién agravia? A nadie debía hacerlo. Pero el debate entre la transubstanciación y la consubstanciación nos ha mantenido cenando a los cristianos en mesas separadas. Respóndeme con sinceridad, si quieres hacerlo, Antonio Manuel, ¿comerías en la mesa de Jesús del mismo pan que tus hermanas y hermanos protestantes? ¿aun no siendo pan ácimo, aun tomando el lugar de Jesús una mujer? El herético Servet decía que cada uno puede contener una porción de verdad tanto como una de error y que “fácil sería decidir todas las cuestiones si a todos les estuviera permitido hablar pacíficamente en la iglesia contendiendo en deseo de profetizar”
    José María, Francisco T. de la C., Ramón han escrito sobre lo mismo: reconocer la humanidad del Padre Bueno y la divinidad de Jesús. Divinizar a Jesús no es sacralizarlo.

  • Comentario por Oliva 31.07.17 | 11:19

    el clero como humanos que son, ¿o no?. Puede decirse entonces que todos aquellos humanos que no sirven a los hombres son "depredadores o hacen el indio"".
    ¡Bendito sea Dios!, ¡Pues claro, de eso se trata! José María ha escrito sobre el clero y la jerarquía, pero pero indirectamente también ha hecho referencia a los laicos. ¿O crees que se refería solo al clero y a la jerarquía cuando escribía "Dios no es la religión. Ni Dios es la Iglesia. Pero, en todo caso, los caminos de Dios, de Jesús, ¿no tendrían que ser los caminos de la Iglesia?"?
    Los dogmas, su contenido, Antonio Manuel, no son en sí el problema, sino su naturaleza. El credo tampoco lo es, sino la condición cuasi-sagrada que le otorgamos. ¿A quién hace daño el dogma de la Trinidad? No conlleva implícito ningún conflicto. Pero a Miguel Servet los protestantes calvinistas lo condujeron a la hoguera y los católicos quemaron su efigie por cuestionar ese dogma.

  • Comentario por Antonio Manuel 31.07.17 | 01:35

    Según se argumenta, sucede que Dios también está en la jerarquía y el clero como humanos que son, ¿o no?. Puede decirse entonces que todos aquellos humanos que no sirven a los hombres son "depredadores o hacen el indio".
    El concepto jerarquía y clero se refiere a muchas personas humanas que ostentan esas responsabilidades. En tan amplia colectividad, habrá "humanizados" y "depredadores", es condición humana.
    A mi me gustaría conocer cuáles son las partes del credo y dogmas de la Iglesia Católica que la "deshumanizan" y cómo hacer para que no hubiese "depredadores".

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 30.07.17 | 18:42

    Cuestión de identidad, claramente percibida y expresada por Castillo, Oliva y Francisco T. de la C. Aunque resulte muy abstruso, los distingos que hacemos los humanos son como pequeños sorbos que le damos al único vaso existente, el vaso de la realidad en sí, de toda ella. Cuanto hay en la órbita de Dios es "divino": ahora bien, el mundo está en esa órbita, luego el mundo es divino. Contraponer lo divino y lo humano es un mal punto dialéctico de partida. Que Dios es humano salta a la vista no solo en Jesús, sino también en una gran parte de su obra, es decir, en todos los hombres. De ahí que si una Iglesia hecha para los hombres no resultase "humana", ni siquiera sería Iglesia. Si Dios no fuese humano, ¿de qué o para qué nos serviría? Que cada cual rellene lo humano, que es muy rico, pero que deje fuera fantasías, fanatismos e intereses espurios. Corolario: si la jerarquía y el clero no sirven a lo humano, a los hombres, o son depredadores o hacen el indio.

  • Comentario por Antonio Manuel 30.07.17 | 12:09

    San Francisco de Asís reconocía a Dios en todo lo creado. Dios hizo al ser humano libre para elegir, para distinguir lo que es bueno, que nos hace parte positiva de la creación, de lo que es malo, el pretender ser uno el creador. El hombre no es dueño de lo creado y es libre de aceptarlo así, o no.
    Jesús es el Ejemplo que Dios nos puso. Gracias a Él llegamos a conocer el Camino a seguir en la vida material, la Verdad de Dios, y la Esperanza de la vida eterna.

  • Comentario por Antonio Manuel 30.07.17 | 10:53

    Lo dicho, nada contradice a lo que he comentado. Jesús atendía a lo humano, y era intenso en lo divino. Él nos enseñó una oración, la única de fuente divina, que en la primera parte se refiere a nuestra relación con el Padre, a continuación mi vivencia y mi relación con el prójimo, para cerrar mi prevención y ayuda ante la maldad.
    Podemos darle muchas vueltas, pero Jesús fue muy claro a la vez que su mensaje es muy fácil de comprender. Jesús se refiere de manera individual a cada persona, y su promesa alcanza a la total protección de su iglesia (en plural).

  • Comentario por Oliva 30.07.17 | 10:21

    Y se sentó junto al pozo de Jacob a conversar con una mujer de Samaría (Jn, 4). Fue Jesús, en suma, un judío tan piadoso y fiel que el poder religioso, junto con el político, lo mató al comienzo de una primavera. Antonio Manuel Jesús no “atendía y ayudaba a la gente en las ocasiones que se le presentaban”, tal y como afirmas. Ese era el centro de su mensaje, de su vida. Y así debe ser para los cristianos y las cristianas de hoy en día, por encima de la fidelidad religiosa. Eso es humanizar la Iglesia. Eso me, me parece interpretar, lo que dice Castillo. La compasión, la salvaguarda de la dignidad de hombres y mujeres, la justicia, la ternura, la bondad, la igualdad, la concordia.... por delante.

    Un abrazo a todos y a todas. Feliz domingo, familia.

    U

  • Comentario por Oliva 30.07.17 | 10:13

    tan fiel a sus raíces judías que trataron de despeñarlo tras su intervención en la sinagoga. Precisamente aquel día, las iras se habían alzado contra él al sostener que la bendición de su Abba también recaía sobre los paganos, recordando el episodio de Elías y la viuda de Sarepta y la sanación de Naamán el sirio en tiempos de Eliseo (Lc 4). Justo fue de la mano de una marginada a la que Jesús ignoraba, una mujer cananea, de quien recibió una de las más hondas enseñanzas de su vida pública en un uno de los relatos más conmovedores del Nuevo Testamento: “que incluso los perros (los paganos, los impuros), comen las migajas que caen bajo la mesa de sus amos (el pueblo de Israel)” (Mt, 15). Quizás fue entonces cuando Jesús comprendió que aquel tiempo de gracia que se abría con él también alcanzaba a los paganos e impuros. Era tan fiel a sus preceptos y ritos que para destacar la compasión frente a la ley hizo de un buen samaritano, despreciado en su tiempo, el modelo del prójimo(Lc, 10)

  • Comentario por Oliva 30.07.17 | 10:08

    No comprendo, Antonio Manuel, tu crítica al post de Castillo. Es una maravilla; una delicia teológica.
    Estoy de acuerdo con las palabras de Francisco Tostón, pero disiento de las tuyas, Antonio Manuel. Dices que Jesús era fiel a sus ritos y presentas este hecho como un modelo para los cristianos y las cristianas. Ya. Jesús era tan fiel a sus ritos y preceptos que justificó a sus discípulos frente a los fariseos que les increpaban por recoger espigas de un sembrado para aplacar el hambre en día de reposo (Mr, 2). También frente a los fariseos y los maestros de la ley, a los que llamó hipócritas, cuestionó las leyes de pureza y las tradiciones de su pueblo, recordando que solo hace impuro al hombre lo que sale de su boca (Mt 15). Jesús era un judío tan piadoso que sanaba sin respetar el descanso del sábado, como sucedió con aquel ciego; tan piadoso que los suyos le arrojaron piedras a la salida del templo mientras le insultaban con un grave desprecio: samaritano (Jn, 8)

  • Comentario por Francisco Tostón de la Calle 30.07.17 | 00:14

    Hola, amigos. Una vez más, José María nos enfrenta con un tema fundamental del cristianismo: Dios se hizo hombre. Y hay una frase que cita mi amigo Martín Descalzo, de Ortega que me parece extraordinaria: Si Dios se ha hecho hombre, ser hombre es lo más importante que existe. Pero si pasamos de las abstracciones a la realidad cruda, tengo que concluir que cada uno de los hombres con quienes me encuentro, trato, me relaciono y actúo, son Dios para mi. A Dios nadie lo ha visto nunca; cada humano es Dios para mí, aquí y ahora. ¿Qué hago con él? Nos quejamos de que Dios no habla, de que se oculta, etc. Y no es cierto: lo tenemos a nuestro lado, enfrente de nosotros, gritando que le ayudemos, que le echemos una mano, que nos compadezcamos de él, que lo queramos. La caridad iluminará nuestra vida. Cuando queramos al otro, veremos a Dios con mayor claridad.

  • Comentario por Antonio Manuel 29.07.17 | 14:25

    Jesús de Nazaret, oraba, asistía al templo, era fiel a los ritos, atendía y ayudaba a la gente en las ocasiones que se le presentaban, acogía a los que se lo pedían, se relacionaba y se encontraba a gusto con pecadores (según su religión); también enseñaba, era insistente en mostrarse igual al Padre, era intenso su aviso sobre la condenación y la salvación del ser humano... todo se resume en su mandamiento doble: Amarás a Dios... y al prójimo como a ti mismo.
    Los cristianos de "a pie", oramos, vamos al templo, somos coherentes con las enseñanzas de Jesús, también con los ritos de sus Iglesias.
    ¿Cómo cada uno de nosotros puede "modelar" a Dios, según mi entender y experimentar?.
    Sr. Castillo, en coherencia, su denuncia de "privilegiados" se referirá a todas las religiones cristianas, y a personas en concreto. Si no es así, su opinión no tiene valor alguno, es demagógica e injusta.

  • Comentario por Oliva 29.07.17 | 13:13

    Tengo suerte de no ser teóloga y ser solo una laica que no pinta monas en comunidad alguna. Así, lo más grave que pueden hacerme es llamarme oveja descarriada. Aunque pensándolo a fondo, ni eso ni una amonestación, ni una censura me quitarían el sueño. La vida que hay en mí no me la quita nadie. Somos profundamente libres de orar amando y de amar orando. De ser en el mundo una ofrenda viva y alegre de pan compartido y de vino derramado, como lo fue la vida de Jesús. Eso es humanizar la Iglesia.

    Un abrazo a todos y a todas y feliz fin de semana. Nos vemos en la acción de gracias virtual y compartida de las 22:00.

  • Comentario por Oliva 29.07.17 | 13:10

    empeñando nuestros días en una vida digna y plena para nosotras y nosotras, para quienes nos rodean, para hombres y mujeres. “No todo el que me dice Señor entrará en el Reino de Dios, sino solo los que cumplen la voluntad de mi Padre” (Mt. 7). Intentar cercar y vallar el Reino es como quien trata de ponerle puertas al campo. El Reino es de los ateos, de los cristianos de una y de otra Iglesia, de los judíos, de los musulmanes… el Reino es de todos y es de todas. Con independencia de su credo, la bióloga que dedica su carrera a la conservación del medio ambiente, el investigador social que abre una nueva línea de investigación sobre la infancia migrante, el voluntario que cede su tiempo libre al servicio de un comedor social, la alumna y madre que trabaja de día y estudia de noche buscando una vida mejor para sus hijos, nieto que permanece despierto la última noche de su abuelo junto a su cama… todas ellas y todos ellos hacen reino, hacen eucaristía y son signo de resurrección y vida.

  • Comentario por Oliva 29.07.17 | 13:08

    Porque, en ese caso, estamos anteponiendo el credo a la vida. ¿Qué sabemos del ethos del otro, de su vida? Recuerdo el relato donde Juan le decía a Jesús: “-Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre; pero se lo hemos prohibido, porque no es los nuestros- A lo que Jesús, le responde: No se lo prohibáis….-“ (Mc. 8). En esa misma línea me siento alejada de quienes sostienen que la salvación es asunto de allá y no de acá, que la salvación está dentro de la Iglesia e incluso de quienes mantienen que la salvación se halla en Jesús. Creo firmemente que la salvación no es más del otro mundo de lo que es de este y creo con igual firmeza que la salvación no está en la Iglesia, como tampoco se encuentra en la proclamación de un Jesús institucionalizado. La salvación se encuentra en vivir el Reino del Padre Bueno (o su Reinado) desde aquí y desde ahora; es decir, vivir participando de la vida del Abba o, lo que es lo mismo, vivir tal y como lo hizo Jesús,

  • Comentario por Oliva 29.07.17 | 13:06

    ¡Buenos días nos de Dios, familia!:
    Mi preocupación se centra en otra cuestión estrechamente ligada a la necesidad de humanizar la Iglesia de la que da cuenta Castillo. Francamente, me preocupa el temor que parece suscitar la secularización creciente de la sociedad. No recuerdo bien si fue Metz quien dijo una vez que el proceso de secularización no solo es innegable, sino también imparable. Me pregunto, ¿qué nos inquieta si así sucede? Me resulta difícil comprender a quienes parecen sentir la necesidad de manifestar que su ethos se fundamenta en Jesús de Nazaret. Es un comportamiento aceptable, pero no necesario. Nuestras acciones deben hablar siempre por encima de nuestras palabras. Y es un comportamiento aceptable si se toman ciertas precauciones. Las primera de ellas, no situarnos en un plano superior al del otro con el que nos relacionamos. La segunda se vincula a la anterior: rechazar cualquier pretensión de mover al otro hacia nuestro posicionamiento; es decir, de convertir...

Martes, 17 de octubre

BUSCAR

Editado por

  • José Mª Castillo José Mª Castillo

Síguenos

Hemeroteca

Octubre 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031