Teología sin censura

Las tres preocupaciones principales de Jesús

17.07.17 | 18:46. Archivado en Compañía

En el informe, que José M. Vidal ha publicado en RD sobre una misa en la capilla de Sao Felix do Araguala (Mato Grosso. Brasil), el vicario general de la diócesis de Casaldáliga, Félix Valenzuela, recordó en la homilía que las tres preocupaciones principales de Jesús fueron la salud de los enfermos, la alimentación de los hambrientos y las buenas relaciones interpersonales.

Sobre estas tres preocupaciones de Jesús, que analicé ampliamente en mi libro “La humanización de Dios” (Trotta, 2009), quiero explicar algunas cosas que me parecen importantes.

Es verdad que Mc 1, 14 resume la misión de Jesús en el anuncio de la cercanía del “Reino de Dios”, la “conversión” y la “fe”. Pero lo que importa es precisar cómo realizó Jesús esta misión. No fundó una religión, ni construyó un templo, ni organizó un clero con sus rituales, ceremonias y normas sagradas. Además, se comportó con tal libertad respecto a todo eso, que en seguida entró en conflicto precisamente con los “hombres de la religión”. Un conflicto que le llevó a la muerte. ¿Por qué? Porque, para Jesús, más importante que el sometimiento a la religión, es la salud, la vida, la dignidad, la libertad y la felicidad de las personas. Esto es lo que destacan los sumarios, que presentan los evangelios, de lo que fue la actividad de Jesús (Mt 4, 23-24; 9, 35; cf. 8, 1. 16; 12, 15 s; 14, 35; 19, 21 y par.). Estos sumarios no son una exposición histórico-biográfica de lo que hizo Jesús. Son más bien un “cuadro general” de lo que después se particulariza en los relatos de la actividad de Jesús (U. Luz). La actividad que le llevó a la muerte. Porque la religión establecida no soportó el Evangelio. Es lo que viene a decir el evangelio de Juan cuando relata el juicio del Sanedrín y su sentencia de muerte. Precisamente porque Jesús le devolvió la vida al difunto Lázaro, lo que – a juicio de los profesionales de la religión - les ponía en grave peligro a los dirigentes del templo y al templo mismo (Jn 11, 47-53).

Todo esto no quiere decir que Jesús le concediera más importancia a lo humano que a lo divino. Lo que nos dice es que las religiones se organizan de manera que, con demasiada frecuencia, el argumento de la búsqueda de Dios se gestiona de forma que en realidad lo que se consigue es “poder”, “dinero” y “privilegios”. Esto es lo que el Evangelio de Jesús no soporta.

Pero lo que sucedió es que, con el paso del tiempo, la religión no tardó en sobreponerse al Evangelio. No es posible, en el reducido espacio de este artículo, analizar cómo y por qué se produjo esta marginación del Evangelio. Lo que pretendo destacar es que – a mi modo de ver - la cristología y la eclesiología se tienen que replantear con urgencia. Para que sea posible analizar e interpretar la “religión” desde el “Evangelio” y no el “Evangelio” desde la “religión”, que es lo que (sin darnos cuenta) estamos haciendo, con demasiada frecuencia. Porque, si seguimos como estamos, seguiremos teniendo una teología, una Iglesia, una liturgia, una espiritualidad y una ética que, con el Evangelio en las manos, justifican y gestionan (“sagradamente”) las ambiciones más bajas y que más daño causan a los simples mortales, que no disponen de otra cosa que su limitada humanidad. Y el colmo del disparate será continuar con lo que estamos haciendo. Y además con la conciencia del “deber cumplido”. Así, no vamos a ninguna parte.


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Comentarios
  • Comentario por fanny Josefina olivera Palacios 24.07.17 | 17:05

    Espctacular!!!!!No se como los que se dicencatólicos apostolicos romanos, sigan "usando" el Evanbgelio para justificar su vida tan contraria a la que mostró vivirt Jesús.

  • Comentario por Antonio Manuel 20.07.17 | 16:17

    Yo recuerdo que en una capilla católica, templo utiluzado cuando se celebraba una fiesta laica de varios días con romería incluida, el sacerdote oficiaba misa durante este tiempo de fiestas; lo hacía para el minúsculo grupo de fieles que allí se congregaban. Yo estuve en una ocasión, y tuve una sensación parecida a la de Oliva en el acto que describe. La participación del reducido grupo fue total. El sacerdote propició el coloquio. Cuento esto porque no es comparable la masificación con la celebración minoritaria. Cuando he visitado paises europeos, de mayoría protestante, tambien he observado sus catedrales e iglesias atestadas de fieles. Tienen su propia liturgia y la participación es un tanto similar a lo que ocurre en los templos católicos de nuestro pais.

  • Comentario por Oliva 19.07.17 | 14:16

    Corrijo:

    No fue SOLO (palabra ausente en el mensaje original) una experiencia reconfortante, sino una honda y plena eucaristía, una de las más fecundas de mi vida. Y les quedo muy agradecida.

  • Comentario por Oliva 19.07.17 | 14:14

    Reconocimos a Jesús al partir nuestro pan de cada día y la vida, la fe, estuvo por encima de las creencias y de la tradición histórica que nos había traído por caminos diferentes. No fue una experiencia reconfortante, sino una honda y plena eucaristía, una de las más fecundas de mi vida. Y les quedo muy agradecida.

    Nuevamente, me disculpo por mi extensión. El día que sepa contenerme en la escritura, oiremos repicar más de cien campanas al unísono. Ya me aparto, prometido.

    Un abrazo fuerte en el Espíritu que nos mantiene unidos y que, gracias a Dios o al Padre Bueno, nos hace tan distintos.

  • Comentario por Oliva 19.07.17 | 14:11

    Uno de los integrantes de la comunidad agradeció públicamente mi presencia y me invitó a pasar al salón a tomar algo con ellos. Fue un ágape en el sentido más profundo y hermoso de la palabra. Y no se trata de que comiéramos del mismo plato, como hicimos. Ellos eran unos extraños para mí y aún más importante, yo era una extraña en su territorio. Podían no haberme invitado y dejar que me marchara tras el culto, pero decidieron que me quedase con ellos y compartimos no solo viandas y bebida, sino que sobre la mesa dejamos nuestras vidas: los hijos y los nietos, las preocupaciones y las esperanzas, los proyectos y las ilusiones, las migraciones forzadas, los amigos y conocidos comunes sin saber que los teníamos. En ese mismo plano, me interesé por sus preparativos del V Centenario de la Reforma. Les ofrecí mi ayuda y si querían darle una dimensión ecuménica, podía invitar a compañeros y compañeras míos católicos. Tienen mi número de teléfono y saben que pueden contar conmigo.

  • Comentario por Oliva 19.07.17 | 14:07

    e insistí que aquello que consideraba relevante era que compartíamos un mismo compromiso con el mensaje de Jesús. Eso que Castillo sintetiza en su texto como: sanación de los enfermos, saciedad de los hambrientos y acercamiento interpersonal. Si les resultaba incómodo comulgar con una católica, me abstendría de hacerlo. Tampoco ahí planteaban objeciones. Solo celebran la eucaristía los días que su pastora se encuentra en la ciudad, lo que no sucedía aquel domingo. Me invitaban, sin embargo a participar otro día. Agradecí el gesto y pregunté si necesitaban mi ayuda para preparar lo necesario antes de comenzar. Me ayudaron a orientarme entre los cantos y los textos bíblicos y me invitaron a subir a realizar la primera lectura, algo que hice con gusto. Fue una celebración donde los gestos de proximidad y de respeto mutuo ocuparon aquel espacio con mayor fuerza e intensidad que el culto. El ejemplo que os traigo sucedió, sin embargo, al final, al concluir la celebración.

  • Comentario por Oliva 19.07.17 | 14:02

    Y recordé Efesios (Un solo Señor, un solo bautismo, una sola fe y un solo Dios y Padre de todos) y especialmente Gálatas (Ya no importa ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer; porque unidos a Jesús sois solo uno). Supongo que les resultó, cuanto menos, extraño encontrar allí, sin esperarlo, a una mujer católica de treinta y pocos años –menos edad, según me dijeron luego, creían que tengo- solicitándoles permiso para orar con la comunidad. Pero, de ser así, no lo manifestaron de ninguna forma. Luego supe que tienen una cierta tradición ecuménica. A mi petición, me respondieron que también así era para ellos y se mostraron encantados de contar conmigo en la culto dominical. Les hice saber que desconocía el curso de su celebración, pero que quería participar con ellos de la comunión si se realizaba. Entendía nuestras diferencias en la comprensión de las especies consagradas, pero para mí tampoco suponía un impedimento. Volví a repetir el pasaje de Efesios

  • Comentario por Oliva 19.07.17 | 13:57

    restaurar dignidades perdidas, saciar hambres y anhelos, desear la justicia y practicarla y ser, en suma, piedra de Reino, resurrección, salvación, eucaristía y vida.
    Voy con el ejemplo. El sábado me planteé celebrar la cena de Jesús el domingo con la comunidad protestante. ¿A qué venía? Sinceramente, no lo sé. No me une ningún lazo, ni tengo protestantes entre mis amistades o entre los miembros de mi familia. Pero me sentí movida a hacerlo y me apetecía, así que busqué la comunidad más próxima a mi casa y consulté el horario del culto. Llegué a la iglesia temprano y me presenté a quienes encontré en el recinto. No niego que estaba inquieta; era una situación nueva para mí. "Soy cristiana, como vosotros, pero de tradición católica y activa en mi Iglesia. Quería pediros permiso para acompañaros en la oración, en la acción de gracias al Padre –o Madre- Bueno y en la celebración con Jesús. Las diferencias doctrinales e históricas entre nosotros no me suponen un impedimento.

  • Comentario por Oliva 19.07.17 | 13:53

    ¡A la paz del Padre Bueno, familia!
    A mí también me alegra saber de ti, Antonio Manuel. He estado escribiendo en el blog de Miguel Ángel Mesa Bouzas (meditaciones 3 a 7) y en el de José Arregi, salvo en sus dos últimas entradas, pues no he tenido tiempo. Quizás te quieras pasar por alguno de esos blogs.
    Terminaba ayer mi comentario argumentando que necesitamos una perspectiva inclusiva de nuestra fe que contemple el valor de la diferencia y que reconozca la riqueza de la diversidad intrínseca del Pueblo de Dios. Es ahí donde los cristianos de nuestro tiempo nos jugamos el Evangelio. Dentro de una sociedad plural, perdidos los referentes culturales y religiosos tradicionales o quebrados los grandes metarrelatos y con la amenaza de integrismo en cualquier grado, debemos confiar y creer en que solo juntos desde la diversidad libremente aceptada, abrazada y amada, podremos sanar como hizo Jesús, ser buena noticia y esperanza como él lo fue,

  • Comentario por Antonio Manuel 19.07.17 | 11:21

    Cetimerien: El pensamiento crítico (éste consiste en analizar y evaluar la consistencia de los razonamiento. Exige claridad, precisión, equidad y evidencias, ya que intenta evitar las impresiones particulares) no debe confundirse con fanatismo, así interpretado muchas veces en actitudes de seguidismo.
    Oliva: (Me alegra volver a leer tus opiniones - yo sigo siendo amigo virtual de Jairo del Agua-). Estoy de acuerdo con lo que dices sobre el peligro del miedo. Es la posible causa de la confusión existente en muchos cristianos de que el ritual y la tradición son espejo del mensaje de Jesús; estos cristianos tampoco pondrán los dogmas y la doctrina como derivadas de los mensajes del Evangelio; y, por último, el Mensaje de Jesús y sus Enseñanzas son para ellos una lectura sagrada y no logran alcanzar que son parte fundamental para la esencia de la persona humana. En los seminarios, en las homilías y en el ejemplo de vida está parte de la solución.

  • Comentario por Oliva 18.07.17 | 22:21

    Necesitamos profundizar en una perspectiva inclusiva de nuestra fe, un enfoque que crea firmemente en la diversidad del Pueblo de Dios como una realidad inalienable e irrenunciable.

    Disculpad la extensión. Quienes me conocéis de otros blogs sabéis que me resulta difícil ser concisa.

    Mañana trataré de dejar un ejemplo.

    Un abrazo a todas y a todos. Seguimos viéndonos en la oración virtual de las 22:00.

  • Comentario por Oliva 18.07.17 | 22:19

    en el derribo de quien consideran enemigo: sus acciones sociales nunca serán equiparables a las que realizan organizaciones no gubernamentales, sino mejores; y las verdades de otros credos y confesiones nunca serán ni tan altas ni tan sublimes como las propias, sino parciales y desviadas de la norma. Mientras esto suceda, homosexuales, bisexuales, transgéneros, ateos, divorciados y divorciadas y casados nuevamente, mujeres que reclamamos un espacio en las tomas de decisiones eclesiales y en la liturgia… seguirán siendo objeto de condena o de una falsa acogida que no se cimenta sobre las bases de unas relaciones respetuosas e igualitarias. Se olvida que la propia identidad, que nuestra identidad religiosa, se construye en el diálogo, en la interacción con la alteridad, en el encuentro horizontal con el otro. De haber una identidad cristiana que preservar, esa es la de un amor comprometido con la búsqueda de una vida digna para todos los hombres y mujeres que pisan esta tierra.

  • Comentario por Oliva 18.07.17 | 22:18

    el mayor peligro del miedo para nuestra fe llega cuando confundimos la propia fe (adhesión al mensaje de Jesús, compromiso y seguimiento) y las creencias en las que fuimos socializados (ritos, praxis, dogmas, tradición, doctrina). Quienes creen que el corpus de creencias forma el corazón de nuestra fe, ante el miedo a la diferencia no harán otra cosa que cerrar filas y atrincherarse defensivamente para salvaguardar lo que consideran su identidad religiosa –si hay algo que pueda llamarse de ese modo-, frente a un otro advenedizo y peligroso. Conducidos por este camino, la fraternidad se rompe, la libertad que se halla en el centro del mensaje de Jesús se ahoga, la desigualdad aparece, las jerarquías y la superioridad emergen y la actitud condenatoria se hace fuerte. Quienes piensan que las creencias edifican el núcleo de nuestra fe, ante el miedo a la diferencia reaccionarán enrocándose y y buscarán su justificación

  • Comentario por Oliva 18.07.17 | 22:15

    traspasando nuestras fronteras al encuentro de la otredad. Donde hay amor, no cabe el temor, decía Juan (1Jn:4,18). No se puede hundir los pies en el miedo y al mismo tiempo aclamar a un Espíritu que vuela libre y a un Dios que es Padre Bueno y Creador. Es contradictorio. Porque la vida sigue creándose cada día y el miedo nos hace perder de vista sus vibrantes manifestaciones en los hombres y mujeres y en lo creado y ensombrece nuestra capacidad de asombro, admiración y gratitud. Donde hay miedo a la diferencia, no hay encuentro con el otro: ni sanación del enfermo, ni saciedad del hambriento, ni relaciones interpersonales dignas y plenas. Donde no hay encuentro con el otro, donde no hay mesa compartida, no hay vida de Jesús que celebrar ni hay eucaristía. Ante un contexto social y culturalmente plural y diverso como el de nuestra postmodernidad o modernidad líquida,

  • Comentario por Oliva 18.07.17 | 22:10

    Agradezco a José María Castillo su texto y le felicito por lo escrito en él. En ese sentido, me sumo a Cetimeri. Las palabras del amigo Antonio Manuel me han dado, sin embargo, bastante en que pensar.
    Una de las reacciones más perversas ante la diferencia es el miedo. El miedo falsea nuestras identidades, las hace parecer entidades monolíticas y nos enroca en ellas como si se tratasen de baluartes que nos defienden y protegen del otro, de la diferencia. El miedo es tan antagónico a la diferencia como lo es al amor y a la vida. Y el amor y la vida son pilares fundamentales de nuestra fe, de nuestro seguimiento a Jesús, de nuestro discipulado. No pocas veces se oyó a Jesús decir a sus discípulos y discípulas: no tengáis miedo. El miedo paraliza la vida, seca sus raíces y la asfixia hasta la muerte. Ser eucaristía, hacerse pan y vino como Jesús nos encomendó, supone el compromiso de una vida compartida y derramada, en un dinamismo que la desplaza hacia fuera,

  • Comentario por Cetimerien 18.07.17 | 19:10

    Carísimo AMIGO José María: Dios te guarde. Lo puedes decir más alto, pero no más claro. Gracias a tus estudios y a tus escritos, muchos cristianos hemos encontrado un camino muy bien dibujado para el seguimiento de Jesús. En comentarios que algunos hacen a tus blogs, creo que...o "falta lectura comprensiva", o "sobra cierta dosis de fanatismo". Eso me apena, y te escribo para decirte que no deben apenarte... si algunos lectores no quieren entender, es su problema, porque otros muchos estamos deseando que publiques cada vez, para leer con avidez esa Palabra que, de tan sencilla que es, la puede entender cualquier hombre (o mujer) de buena voluntad. A mí particularmente a veces me hace llorar, de alegría y de dignidad. Permíteme que te mande un fuerte abrazo y hasta un besote. Gracias, Amigo mío.

  • Comentario por Antonio Manuel 17.07.17 | 22:03

    Paliar la enfermedad y el alimento, y favorecer las relaciones (¿fraternidad?) , son principios de muchas ONG's (p.e. Cáritas, Manus Unidas, etc), son obras humanas, el Evangelio es la Palabra de Dios, por tanto la expresión de la Divinidad de Jesús de Nazaret. ¿Y... en qué vamos a "alguna parte" ?.Sr. Castillo, tiene mucho campo en Cáritas, Manus Unidas, y otras, donde poner en práctica sus recomendaciones.

Lunes, 21 de agosto

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  • José Mª Castillo José Mª Castillo

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