Teología sin censura

Da miedo la religión mal entendida

23.03.17 | 17:45. Archivado en Moral, Política

El terrorismo religioso, que la humanidad viene soportando desde que en el mundo hay religiones organizadas, se ha hecho más preocupante y peligroso desde que el desarrollo tecnológico ha posibilitado el manejo de medios de comunicación y de destrucción violenta que, hace menos de un siglo, no existían. Y, puesto que las tecnologías de la información y de la muerte avanzan a una velocidad que ya no controlamos, cada día que pasa nos da más miedo el “terrorismo religioso”. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, con frecuencia, el hecho religioso se entiende mal. Y se vive al revés de cómo se tendría que vivir.

La religión no es Dios. La religión es el medio para relacionarnos con Dios. El problema está en que Dios, por definición, es “trascendente”. Es decir, Dios no está a nuestro alcance, ya que la “trascendencia” constituye un ámbito de la realidad que no es el nuestro. “A Dios nadie lo ha visto jamás”, dice el Evangelio (Jn 1, 18). El cristianismo ha resuelto este problema viendo en Jesús, el Señor, la revelación de Dios. Otras religiones encuentran distintas “representaciones” de Dios. Pero – insisto – ninguna religión puede asegurar que ve a Dios y sabe lo que Dios quiere en cada momento y en cada situación.

Todo esto supuesto, se comprende el peligro que entraña la religión. Porque las creencias religiosas nos pueden llevar al convencimiento de que lo que a mí me conviene o a mí me interesa, eso es lo que Dios quiere. Y si hago lo que Dios quiere, ese Dios (que puede ser una “representación” mía) me puede “mandar que mate” o que “robe” o que “odie” o “utilice” a otras personas, etc. Y lo que es peor, si mato o robo…, “mi Dios” me dará el premio del paraíso de la gloria y los placeres.

Con lo cual, ya tenemos el montaje ideológico perfecto para odiar, robar, matar, no sólo con la conciencia tranquila, sino que la convicción del deber cumplido y el futuro ideal asegurado. Si a semejante tinglado mental le añadimos la fuerza del “deseo”, la pasión, los sentimientos y las ambiciones que son tan frecuentes en la vida, ya podemos echarnos a temblar.

Todo esto viene de lejos. Cuando san Bernardo (s. XII) organizaba las cruzadas, publicó un libro en el que decía que matar al infiel sarraceno no era un “homicidio”, sino un “malicidio”. O sea, se podía matar con buena conciencia. Cuando el papa Nicolás V (s. XV) le mando una bula al rey de Portugal en la que “le hacía donación” de toda Africa, de forma que sus habitantes fueran sus esclavos, puso la primera piedra del esperpento y los horrores del negocio de la esclavitud. Cuando Alejandro VI concedió a los Reyes Católicos la bula para invadir y apoderarse de los territorios y riquezas de América, justificó el colonialismo.

La desigualdad, en dignidad y derechos, que las religiones han establecido entre hombres y mujeres, entre homosexuales y heterosexuales, han acarreado humillaciones y sufrimientos indecibles. Los horrores de los terroristas religiosos actuales, que matan matándose ellos mismos, porque así se van derechos al paraíso, convierten en un acto heroico lo que es un acto criminal.

Es evidente que, con la experiencia de estas atrocidades (y tantas otras…), necesitamos gobernantes, policías y jueces que nos protejan. Pero este fenómeno, tan arraigado en la historia y tan fundido (y confundido) en las creencias más hondas de millones de seres humanos, sólo se puede resolver mediante la educación. Y con el replanteamiento del hecho religioso, con su fuerza genial. Y con se peligrosidad aterradora.

Como creyente cristiano, termino recordando que, según el Evangelio, las tres grandes preocupaciones de Jesús fueron: 1) el problema de la salud (relatos de curaciones), 2) el hambre y sus consecuencias (relatos de comidas); 3) las relaciones humanas, centradas en la bondad con todos y siempre. ¿No es esto lo que más necesitamos para que este mundo y esta vida resulten más soportables? Y que cada cual lo viva con religión o sin ella. O en la religión que mejor le lleve a vivir así.


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Comentarios
  • Comentario por Manolo 28.03.17 | 20:08

    Precisamente porque da miedo la religión mal entendida te quitaron a ti la licencia para dar clases...¿o no?..

  • Comentario por carmen pérez martinez 28.03.17 | 10:26


    El comentario es magnifico.Las creencias de cada cultura son todas respetables,siempre y cuando tengan como base
    el respeto a la humanidad y sirvan para una mejor convivencia entre los seres humanos.
    Lo mas hermoso de las religiones es la enseñanza positiva del respeto tanto a la naturaleza como a las personas y no hay ninguna religión que enseñe lo que estas gentes pretenden, si quieren que todos piensen como ellos, que nos convenzan de lo positivo y no de tanta destrucción y barbarie.
    De esa forma no conseguiran que los entendamos.

  • Comentario por FJ 27.03.17 | 22:32

    Lo de que Jesús no creía en alma y cuerpo por ser esto neoplatonismo no es cierto. Basta ver una de sus enseñanzas: "no temáis al que mata el cuerpo... sino al que mata el alma".

  • Comentario por Jose Manuel 25.03.17 | 16:59

    Excelente articulo, para guardar y releer.

  • Comentario por GIORDANO BRUNO 24.03.17 | 18:44

    es su vida, cosa que Saulo no cita en sus cartas, salvo dos pequeñas menciones en Corintios. Porque yo pienso que no se puede anular las vivencias del Nazareno, y partir de una visión hoy inaceptable, con la que levanta todo un edificio teológico totalmente enfrentando una visión del dios de la Torá imposible de concertar con el Dios de Jesús por mucha materia teológica que se le quiera echar. Jesús, pienso, podría haber muerto en su lecho beatíficamente sin ningún problema, porque la grandioso de él fue su vida humanamente ejemplar, y finalmente el hecho de su resurrección notado por sus próximos de una manera muy particular y profunda. Esa es nuestra esperanza, bien fundada sin apariciones y contemplando la obra de la creación.

  • Comentario por GIORDANO BRUNO 24.03.17 | 18:27

    ----el termino Jesús es "el Cristo".Lo anterior está tomado del libro "Pablo :Un hombre de dos mundos", de C.J. den Heyer.Ed.El Almendro. No me cabe duda que siendo como son las cartas de este hombre anteriores a los evangelios, para mí, los sinópticos han sido gravemente contaminados por las mismas cartas, de tal manera que un judío como era Saulo, de la escuela de Gamaliel, con un perfecto conocimiento de las Escituras, parte siempre de ellas para aplicar la "visión ante Damasco", donde describe como Sumo Sacerdote al Cristo, Cristo Jesus, o Jesucristo en el tercer cielo. Y me atrevo a decir, que son las parábolas, las únicas que han quedado indemnes. Y respecto a la muerte de Jesús ,, no es la cruz algo nuevo y único con Jesús. ¿Cuantos ajusticiados por subversivos por Roma?. Los esclavos de Espartado fueron crucificados y alineados a lo largo de la Vía Apia, durando sus suplicios dias....no seis horas. Lo fundamental de Jesús

  • Comentario por GIORDANO BRUNO 24.03.17 | 18:00

    Conviene deshacer palabras.Una de ellas es "jesucristo".¿Fue Pablo el primero en llamar Cristo a Jesús?Está claro que sentía preferencia por ese tïtulo.Conecta con tanta frecuencia los términos Jesús y Cristo que la combinación, a veces también Cristo Jesús se ha convertido virtualmente en un nombre propio.No podemos decir con exactitud cuando ocurrió esto.En su primera carta a la comunidad de Corintio se sirvió el apóstol de una fórmula confesional anterior en la que ya aparece el término "Cristo". "Lo que yo os transmití fue ante todo, lo que yo había recibido: Que el Mesías murió por nuestros pecados, como lo anunciaban las Escrituras, que fue sepultado y que resucitó al tercer día,como lo anunciaban las Escrituras" "1 Corintios 15 (3-4).Aunque Pablo no hubiera sido el primero en llamar Mesías a Jesús, lo cierto es que dio a este antiguo título judío un contenido absolutamente singular. Lo mismo se deduce del hecho de que no dudara en traducir siempre el término hebreo/arameo

  • Comentario por toniroca 24.03.17 | 17:15

    La gran preocupación de Jesucristo fue la salvación de los hombres, no de las almas. El hombre no es un ser dual; esto es puro neoplatonismo, que se extendió por toda la cuenca mediterránea a partir de las conquista de Alejandro Magno.
    El concepto de "alma" no existía en el pueblo judío. Es un concepto introducido a partir de la conquista de Palestina por los romanos y que fue adoptado por algunas sectas judías, en especial por los fariseos.
    Pablo, judío fariseo muy helenizado, el verdadero creador del cristianismo, fue el que introdujo quizás sin darse cuenta, el concepto de la dualidad humana.
    En cuanto a lo de los socialistas "moderados" mire: toda persona con sentido común y cualquier partido busca el bienestar material y ESPIRITUAL de los demás. Pero no confunda lo espiritual con RELIGIÓN. No sé qué entiende Ud. por "genuina autoridad social" y "limitación de la libertad". Lo que ha limitado siempre la libertad han sido unos códigos religiosos impuestos por la fu...

  • Comentario por toniroca 24.03.17 | 17:14

    La gran preocupación de Jesucristo fue la salvación de los hombres, no de las almas. El hombre no es un ser dual; esto es puro neoplatonismo, que se extendió por toda la cuenca mediterránea a partir de las conquista de Alejandro Magno.
    El concepto de "alma" no existía en el pueblo judío. Es un concepto introducido a partir de la conquista de Palestina por los romanos y que fue adoptado por algunas sectas judías, en especial por los fariseos.
    Pablo, judío fariseo muy helenizado, el verdadero creador del cristianismo, fue el que introdujo quizás sin darse cuenta, el concepto de la dualidad humana.
    En cuanto a lo de los socialistas "moderados" mire: toda persona con sentido común y cualquier partido busca el bienestar material y ESPIRITUAL de los demás. Pero no confunda lo espiritual con RELIGIÓN. No sé qué entiende Ud. por "genuina autoridad social" y "limitación de la libertad". Lo que ha limitado siempre la libertad han sido unos códigos religiosos impuestos por la fu...

  • Comentario por Antonio Manuel 24.03.17 | 11:10

    También en el Evangelio se muestra a Jesús como observante religioso. Jesús denunciaba la hipocresía de los falsos observantes y de los con intereses inconfesables que se escudaban en su cargo religioso. Jesús nos habla del Padre y nos muestra el amor y la misericordia de Dios. Jesús hacía milagros basados en la fe en Dios. Jesús nos pide que seamos como Él. Jesús resucitó para mostrarnos la Verdad.
    En épocas de la historia, la jerarquía eclesiástica cristiana se aferró al poder terrenal; participó de manera activa en la política y era fuente de poder. La verdadera Iglesia de Jesús estuvo siempre en el pueblo llano, poco formado y supersticioso pero fiel a la esperanza en el paraíso.
    El egoísmo en altos cargos religiosos, la ambición en los ilustrados y los intereses de los poderosos, utilizan la religión del pueblo para manipularlo con propuestas que jamás serán capaces de entender.

  • Comentario por José M. Castillo 24.03.17 | 09:24

    Jesús dijo: "En esto conocerán que sois discípulos míos: en que os amáis unos a otros" (Jn 13, 35). La autenticidad del discipulado, y la demostración de que somos creyentes verdaderos, no la pone Jesús, el Señor, el Hijo de Dios, ni en creencias, ni es observancias religiosas, sino en el amor a los demás. Una bondad, un amor, que es capaz de hacerle el mayor bien posible al mayor enemigo imaginable, ese amor y esa bondad no tiene otra explicación, ni es posible, si no es por una fuerza que supera lo meramente humano. Un amor así, no es posible nada más que por la fuerza que nos da el Señor, la fuerza del Espíritu de Dios. Ya lo dijo Hans Urs Von Balthasar (un gran teólogo conservador): "Sólo el amor es digno de fe". Estamos hartos y desengañados de observantes religiosos, que hacen lo que les conviene, que hacen daño a sus enemigos, que ambicionan puestos de mando y prestigio. Y así tenemos una Iglesia que muchas veces es muy religiosa y muy escandalosa. La religión nos engaña a veces

  • Comentario por Milton 23.03.17 | 20:52

    Muchos cristianos […] han sentido con frecuencia la tentación de reducir su misión a las dimensiones de un proyecto puramente temporal; de reducir sus objetivos, a una perspectiva antropocéntrica; la salvación, de la cual ella es mensajera y sacramento, a un bienestar material; su actividad —olvidando toda preocupación espiritual y religiosa— a iniciativas de orden político o social. Si esto fuera así, la Iglesia perdería su significación más profunda. Su mensaje de liberación no tendría ninguna originalidad y se prestaría a ser acaparado y manipulado por los sistemas ideológicos y los partidos políticos. No tendría autoridad para anunciar, de parte de Dios, la liberación. Por eso quisimos subrayar en la misma alocución de la apertura del Sínodo “[…] ante todo el reino de
    Dios, en su sentido plenamente teológico”. (Pablo VI. Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, n. 32,
    8 de diciembre de 1975)

  • Comentario por Milton 23.03.17 | 20:49

    La gran preocupación de Jesucristo fue la salvación de las almas no lo temporal.
    ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? Mt 16,26

    Los católicos no pueden aprobar en modo alguno la doctrina del socialismo moderado. En primer lugar, porque la
    concepción socialista del mundo limita la vida social del hombre dentro del marco temporal, y considera, por tanto, como supremo objetivo de la sociedad civil el bienestar puramente material; y en segundo término, porque, al proponer como meta exclusiva de la organización social de la convivencia humana la producción de
    bienes materiales, limita extraordinariamente la libertad, olvidando la genuina noción de autoridad social. (Juan XXIII. Encíclica Mater et magistra, n. 34, 15 de mayo de 1961)

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