Teología sin censura

La reforma de la liturgia

05.02.17 | 18:54. Archivado en Sin censura, Iglesia católica

La Iglesia se ha organizado de manera que la liturgia, como “culto sagrado”, da la impresión de que, para mucha gente y en la práctica diaria de la vida, es más importante que Dios. Y, por supuesto, es más determinante de sus costumbres y hábitos de vida que el Evangelio. Por eso resulta comprensible que el cardenal Sarah, prefecto de la Congregación del Culto Divino, pretenda detener la reforma litúrgica que puso en marcha el concilio Vaticano II.

¿Qué explicación puede tener esta pretensión de inmovilismo y conservadurismo del cardenal Sarah? ¿Por qué hay todavía gente que echa de menos la misa en latín o las ceremonias litúrgicas a la antigua usanza? El problema, que plantean estas preguntas, es más serio de lo que algunos se imaginan. El “hecho religioso” es tan antiguo como el ser humano. O sea, la religión nació hace unos cien mil años.

Pero la religión nació de tal manera que lo primero, lo más original, en el hecho religioso, no fue Dios, sino los ritos. Concretamente, los ritos de sacrificio. Se mataba un animal, según un ceremonial predeterminado, y eso aglutinaba al grupo (de cazadores trashumantes) y, según parece, producía un efecto tranquilizante y pacificador de los naturales sentimientos de culpa, que brotan en todo ser humano. Seguramente el trasfondo de estas conductas se comprende a partir de lo que es el sacrificio en sí. En efecto, la práctica sacrificial expresa simbólicamente que toda vida se mantiene y perdura a costa matar otras vidas (H. Seiwert, G. Theissen). Esto es duro. Pero es así. Y vale también para los vegetarianos (los vegetales son vidas). Sí, podemos seguir viviendo porque matamos otras vidas.

Esto supuesto, lo que se puede asegurar (como hecho sobradamente demostrado), es que “Dios es un producto tardío en la historia de la religión” (G. van der Leeuw, K. Lorenz, W. Burkert). ¿Cuándo empezaron los humanos a pensar en Dios? No es posible precisarlo. Se sabe con seguridad que la idea de Dios está indisociablemente unida a la práctica del sacrificio. En todo caso, en las prácticas religiosas, que conocemos hasta el Neolítico (unos 11.000 años a. C.), al menos en Europa, no hay rastro de creencias o relación alguna con Dios. O sea, el ser humano practicó rituales religiosos relacionados con la caza, con la muerte, con el paso a otra posible forma de vida. Y ésa fue su religión durante unos 90.000 años.

Se comprende por eso que, por ejemplo, la profesora Ina Wunn (Universidad de Hannover) haya escrito una historia, de más de 500 páginas, sobre “Las religiones en la Prehistoria”, un gran volumen donde ni se menciona a Dios. Sin duda alguna, el ser humano tiene integrada, en su larga existencia de 100.000 años, la práctica fija y firme de los rituales sagrados. Una experiencia que los humanos tenemos más integrada en nosotros que la idea de Dios o nuestra relación con él.

Esto es lo que explica que haya tanta gente que es más fiel a la exacta observancia de los ritos sagrados, que a su correcta relación con Dios. Y es que los ritos son acciones que, debido al rigor en la observancia de las normas, llegan a constituir un fin en sí mismos. De donde resulta que, en el ámbito de la conducta, ocurre con frecuencia que el “rito” se sobrepone al “ethos” (G. Theissen). Y, entonces, nos encontramos con el hecho, tan frecuente entre los cristianos, de quienes son fieles observantes de normas y ceremonias sagradas, pero al mismo tiempo dejan mucho que desear en su conducta. O son sencillamente gente sin vergüenza.

Pues bien, habida cuenta de lo que acabo de explicar, se comprende que, ya en el Antiguo Testamento, el enfrentamiento de los Profetas con los Sacerdotes fue frecuente y hasta mortal. Pero, sobre todo, esto es lo que explica la originalidad de la vida, la conducta y las enseñanzas de Jesús. La relación de Jesús con los observantes (sacerdotes, levitas, fariseos, maestros de la Ley) fue un constante enfrentamiento. Como fue un conflicto su relación con el Templo. Jesús no instituyó ningún ritual. Ni la cena de despedida fue un ritual, cosa que dejó patente el IV evangelio. Ni la muerte de Jesús fue un sacrificio sagrado. Aquella muerte no podía ser un “sacrificio ritual”. Fue un “sacrificio existencial”, como quedó patente en la carta a los Hebreos (7, 27; 9, 9-14) (A. Vanhoye). De ahí, la exhortación final: “No os olvidéis de la solidaridad y de hacer el bien, que esos sacrificios son los que agradan a Dios” (Heb 13, 16).

El integrismo litúrgico del cardenal Sarah es un asunto grave, muy grave. Es un asunto que toca el corazón mismo del Evangelio. El que tranquiliza su conciencia porque va a misa, reza por la mañana y por la noche o cosas por el estilo, si no es honrado, transparente y practica la justicia, por encima de todo, es un farsante que, más que engañar a la sociedad y a la Iglesia, es un indeseable que se engaña a sí mismo. Mientras la Iglesia no resuelva esta gran mentira, no va a ninguna parte. ¿Se comprende por qué hay tantos cristianos que no soportan al Papa Francisco?


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Comentarios
  • Comentario por Miguel Angel 31.03.17 | 00:08

    No veo tan claro separar radicalmente ritual de Dios. Pero, como casi siempre, es una cuestion de definiciones. La religión se origina en la ignorancia y la incertidumbre frente a los fenómenos naturales. Los ritos buscaban favorecer los buenos y protegerse de los malos. Y seguramente muy pronto se identificó a cada fenómeno con un Dios. Pero la reflexión es muy válida. El rito aporta sensación de seguridad, la espiritualidad es otra cosa. Y la religión es sólo el mapa que intenta organizar y describir esa otra cosa.

  • Comentario por Mari 23.02.17 | 17:48

    Defender algo bueno no tiene que ser en contra de algo que también está bien, cada asunto por separado tiene su razón de ser.
    Es cierto que dice el evangelio que lo importante no son los usos y costumbre cuando hay que dar prioridad a ayudar a las personas. Pero el amor a la gente es por amor a Dios. A Dios le agrada que le demos su sitio, le gusta que derramemos lo mejor de nosotros mismos en alabanza y acción de gracias a El.
    Que fue antes el conocimiento de Dios o el rito, supongo que el rito surgió cuando había un sentimiento hacia Dios. Al principio todo era muy primitivo y fue evolucionando a medida que Dios se revelaba a la humanidad.

  • Comentario por Andrés García García 16.02.17 | 17:45

    Estimado José María Castillo:
    sólo dos comentarios a tu interesante artículo.
    1. Me sorprende que contrapongas liturgia a Dios, cuando la liturgia NO es lo que hacemos los hombres, sino las acciones de Dios en la Iglesia. Sólo recordarte una cita imprescindible de la Sacrosantum Concilium, n. 7: “Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la misa, tanto en la persona del ministro, ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz, como, sobre todo, bajo las especies eucarísticas… Con razón, pues, se considera a la liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo” (Sacrosantum Concilium n. 7). Acción litúrgica y Dios parece que se identifican.
    2. ¿Por qué citas, en el último párrafo, al Cardenal Sarah y los "farsantes que van a Misa pero no son honrados o transaparentes? Creo poco honrado situarlos en el mismo nivel. ¿Es Sarah responsable de los fa...

  • Comentario por Antonio Manuel 12.02.17 | 18:45

    Sr. Lejarza. Por el "post", que usted no sabe calificar, deduce que mi opinión es que en él ""... hay un derroche de fariseismo...". No debí expresar fielmente mi pensamiento. Mi referencia al fariseo es porqué éste prejuzga una conducta en el publicano. Yo no juzgo al autor del "post". Yo me opongo a una descalificación tan injusta como decir ..."hecho, tan frecuente en los cristianos, de quienes son fieles observantes..., pero al mismo tiempo dejan mucho que desear en su conducta..." También utilizar calificativos como farsante, sin vergüenza, indeseable...
    Se prejuzgan conductas y se insinúa que la observancia ritual es el problema. Claro, si no hubiese ritos, la farsa no existiría. Es sabido que en una premisa general caben premisas particulares favorables y contrarias. Aquí se asevera " ...el hecho frecuente en los cristianos..." y yo en eso no estoy de acuerdo, y tampoco estoy de acuerdo que el culpable sea el ritual.

  • Comentario por Pignatelli 11.02.17 | 20:31

    Texto desfasadísimo. No conozco a nadie que hoy día tranquilice su conciencia por ir a misa. Es una crítica a un enemigo de paja.

    Lo que hay es una inmensa mayoría que ni pisa la iglesia, ni cree, ni tampoco se preocupa por el hermano. Y un grupo de gente que permanece fiel. Y entre estos, por cierto, crece la sensibilidad litúrgica e incluso el aprecio al vetus ordo. Yo mismo suelo asistir a veces a la misa de S. Pío V y cada día me gusta más.

    Llama la atención que en todas estas misas siempre hay gente joven. Tengo la sensación de que la reforma de la reforma litúrgica está en marcha, y de que no se va a parar por mucha descalificación que usen algunos.

    Por lo demás me parece que es lógico. La gente en una misa busca elevación, introducirse en el misterio del Amor de Dios... y eso exige tiempo, gusto estético y compunción. Las misas setenteras, centradas en ocurrencias, no llevan a nada: como forma de espectáculo no pueden competir con el mundo ...

  • Comentario por Roberto Lejarza Elorduy 10.02.17 | 11:22

    Querido amigo Antonio Manuel:
    Puede que el post sea un derroche de fariseismo o puede que no, lo que parece claro es que para usted lo es.
    Digámoslo de otra forma, parafraseando a los antiguos maestros del Cister.
    "No todas las buenas obras llegan a Dios"
    Ya sabe, el capítulo 13 a dichosa 1ª Carta a los Corintios....
    Sin querer entrar en "mucha" polémica, el darse golpes en el pecho durante el acto penitencial de la Misa rezando vehementemente el "Yo confieso...", (gracias Dios que ya se ha erradicado la piedra), y después de la Misa, no se es honrado, como dice el amigo Castillo, roza peligrosamente la hipocresía o al menos la evidencia total y absoluta, de que se dicen unas cosas y se hacen otras.
    Y es que tal y como puede ver las cosas, hay una gran diferencia entre un discípulo de Cristo y (digámoslo así) un cantamañanas, ¿o no?
    Un cordial abrazo. R

  • Comentario por Antonio Manuel 06.02.17 | 21:42

    En la parábola del publicano pidiendo perdón, algo que no entendía el fariseo ya que, en su opinión, el publicano era un pecador despreciable. El texto de este post se asemeja mucho a la opinión del fariseo sobre los demás.
    No se puede aceptar el insulto de que las personas fieles observantes de los ritos religiosos sean sinvergüenzas y farsantes, en todo caso serán iguales al que tiene esta opinión sobre los demás.
    Habrá inobservantes religiosos que sean también sinvergüenzas y farsantes. Es más creíble que un practicante religioso sume en su conducta el hacer el bien, al menos eso es lo que le aconsejan cuando se acerca a un templo, y posiblemente comparta más pan.

  • Comentario por José M. Castillo 06.02.17 | 10:00

    Estimado Sr. Milton:
    Un Catecismo no es un Concilio. Ni siquiera todo lo que dicen los concilios es doctrina de Fe. Para que sea doctrina de Fe, tiene que ser una verdad definida como Dogma de Fe. Y no todo lo que dice el Catecismo es Dogma de Fe. Además, ¿me puede Vd explicar en qué momento de la última Cena dijo Jesús que él instituía un "Sacrificio Eucarístico? Más aún: el IV Evangelio se escribió en los años 90, mientras que los Sinópticos se redactaron en los años 70. El redactor del IV Evangelio conocía los Sinópticos. Y los corrigió en dos cosas: 1) La última Cena no se celebró el día de Pascua, sino la víspera. 2) Donde los Sinópticos relatan lo del pan y el vino de la Eucaristía, el IV Evangelio pone el mandamiento del amor mutuo. Además, cuando Jesús dijo: "Haced esto...", ¿a qué se refiere "esto"? ¿a un mero ritual? ¿No se refiere, además, a que seamos capaces de compartir la comida y la bebida con los demás? Es más cómodo ir a misa, que compartir lo que se come y se ...

  • Comentario por elvia 06.02.17 | 07:26

    la liturgia contiene afirmaciones contradictorias "solo tu santo, altisimo.." y en pocos minutos "creo en la santa iglesia catolica" no pueden ser verdad las dos declaraciones! ser catequizados no es lo mismo a ser evengelizados. cuanto fanatismo y fetichismo en la repeticion de ritos... decidamos si tratar de escuchar y seguir a JESUS.. en el juicio final esta la doctrina cristiana=reconocerse hermanos, en cuanto personas.. "el bien que haces al otro, lo haces a Mi... el bien que no haces al otro no lo haces a Mi." no es determinante por eso demostrar de cumpir y repetir liturgias para ser de veras cristianos... si que debe ser reformada, limada la liturgia. incluso saber que la ultima cena no fue la primera misa, que EL NO NECESITA ser homenajeado... podria ser preferible mas mesas y menos misas. una liturgia rigida puede equivaler a un corto circuito con SU VOLUNTAD.

  • Comentario por Ramon Blas 06.02.17 | 03:52

    No puedo estar mas de acuerdo con lo que dice, sr Jose Maria.
    El sabado para el hombre! Aun asi, luego de dicho esto, se puede rescatar el sentido de los ritos que ayudan al ser humano a sanar y vivir sabiamente los ritmos del dia, de los meses y de los años.
    Saludos y gracias

  • Comentario por Milton 05.02.17 | 23:46

    Después de veinte siglos de tradición usted viene a decir que Jesus no instituyó ningún ritual

    El catecismo dice

    1323 "Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura" (SC 47).

    Señor Castillo haga un acto de honestidad intelectual y reconozca que usted ya no tiene la fe católica, usted hace parte de la heterodoxia protestante.

Martes, 23 de mayo

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  • José Mª Castillo José Mª Castillo

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