Teología sin censura

¿Por qué la Navidad? Dios entra en la Historia

23.12.16 | 20:10. Archivado en Teología

Los cristianos decimos que “a Dios nadie lo ha visto jamás” (Jn 1, 18). Esto significa que Dios no está a nuestro alcance. Es decir, a Dios no lo conocemos. Ni podemos conocerlo. Porque Dios, por definición, es el Trascendente. No es simplemente “el Infinito”. Porque “lo infinito” es lo humano “sin fin”: poder sin límite alguno, bondad igualmente ilimitada, etc.

Pero, si echamos por este camino para explicar a Dios, nos metemos en un callejón sin salida. Es decir, nos enfrentamos a una “contradicción” que no tiene ni solución, ni remedio. Porque, si la bondad de Dios es tan grande; y el poder de Dios no tiene límites, ¿cómo se explica que ese Dios, tan bueno y tan poderoso, haya hecho este mundo tan contradictorio y, con frecuencia, tan canalla? O Dios no es tan bueno como dicen. O no es tan poderoso, como aseguran los libros religiosos y los hombres de la religión.

Por todo esto, cuando los humanos pensamos en Dios o hablamos de Dios, en realidad no estamos ni pensando, ni hablando de Dios en sí mismo, sino que inevitablemente nos referimos a las “representaciones” de Dios que nosotros nos hacemos. Lo que entraña un peligro que da miedo pensarlo: los humanos podemos “representarnos a Dios” de manera, que sea “el Dios que nos conviene”, para odiar, perseguir y matar a todo el que no está de acuerdo con lo que a nosotros nos conviene.

Así las cosas, la Navidad es la celebración del día, del momento, en el que los cristianos recordamos el acontecimiento que, según nuestras creencias, nos indica, nos dice y nos explica la solución que el cristianismo ofrece al problema que acabo de indicar. Y esa solución consiste en que Dios se nos ha dado a conocer en Jesús de Nazaret.

En la Navidad, por tanto, al recordar el nacimiento de Jesús, lo que en realidad recordamos es cómo Dios entró en la Historia. O sea, en la Nochebuena, sucediera el día que eso sucediera y ocurriera a la hora que fuera, lo que realmente aconteció es que Dios se dio a conocer a la humanidad. De forma que el niño que nació, Jesús de Nazaret, es la Palabra de Dios, es la respuesta de Dios a las interminables preguntas que los humanos nos hacemos sobre el sentido de la vida, sobre cómo es Dios, lo que es Dios, lo que quiere Dios y lo que Dios espera de nosotros los mortales.

Jesús mismo se lo dijo así a sus amigos más cercanos cuando le dijeron: “Señor, muéstranos al Padre (Dios) y nos basta”. A lo que Jesús contestó: “¿Todavía no me conocéis?” Y añadió: “El que me ve a mí, ve al Padre” (Jn 14, 8-9). O sea, ver a Jesús es ver a Dios, encontrar a Jesús es encontrar a Dios. Y, por tanto, en la vida que llevó Jesús, en sus ideas y en sus convicciones, es donde vemos y aprendemos lo que Dios quiere, lo que a Dios le gusta, y lo que Dios no soporta.

Esto supuesto, no me resisto a poner aquí lo que, de forma tan genial, escribió san Juan de la Cruz en la “Subida del Monte Carmelo”: “Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, ¿qué te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso? Pon los ojos sólo en él, porque en él te lo tengo dicho todo y revelado, y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas” (II, 22).

¿Por qué la Navidad? Porque en ella vemos cómo entró Dios en la Historia, cómo “se despojó de sí mismo, tomando la condición de esclavo, se hizo como uno de tantos… hasta la muerte, y una muerte de cruz” (Fil 2, 7-8).

El evangelio de la Nochebuena nos dice que Jesús nació en un establo, entre basura y animales, en una sociedad (la sociedad del Imperio) en la que era frecuente que los niños se vieran abandonados en los estercoleros. Cuando ahora vemos la grandeza de las catedrales y de los palacios episcopales, y cuando oímos a dignatarios eclesiásticos protestando del giro de humanidad y bondad, que el Papa Francisco le quiere dar a la Iglesia, sin más remedio le viene a uno la pregunta: ¿qué hemos hecho con la Navidad? ¿nos queda algo de lo que realmente fue? Entonces, ¿por qué y para qué la celebramos? No vendría mal, por lo menos, hacerse la pregunta. Otra cosa es encontrar la adecuada respuesta.


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Comentarios
  • Comentario por Antonio Manuel 25.12.16 | 23:43

    Veo que Alberto Guzmán está más cerca de Dios de lo que él cree; al menos ya tiene recorrido el cincuenta por cien del camino "... y al prójimo como a ti mismo". Yo pido a Jesús que ilumine su corazón para que añada "Amarás a Dios sobre todas las cosas...
    El ser humano, en su racionalidad podrá tener numerosas respuestas para rechazar la existencia de Dios, como también hacerse numerosas preguntas que solo se explicarían por su existencia. Pero con solo dar crédito a las palabras de Jesús ...

  • Comentario por Joan L. 24.12.16 | 14:37

    Dr. Castillo: Creo que en Jesús podemos saber aquello que Dios Padre quiso que supiéramos acerca de Él. No creo que Jesús, nuestro hermano, fuera el Dios mismo (ya oigo los insultos por adelantado). También creo que se acaba una época y que vendrá algo nuevo, vendrá otra vez de Dios Padre pero algo nuevo o quizá estemos realmente en el fin de los tiempos. En todo caso Feliz Navidad Doctor Castillo.

  • Comentario por Alberto Guzmán 24.12.16 | 12:57

    Querido D. J. Mª Castillo:

    Le agradezco mucho su aclaración y ruego que disculpe mi falta de diligencia al interpretar su blog. Yo no sé si lo que se relata en los Evangelios es real o fábula o si Jesús estaba loco de remate o no, ni mi importa. Me importa que cualquier código de conducta se rija por principios como los reflejados en los mensajes o parábolas de Jesús de Nazaret, para, como usted dice, se atienda a las personas que sufren enfermedades, la soledad, la incomunicación, la incomprensión, la falta de comida, de techo y abrigo. De modo que estamos de acuerdo en lo esencial. En casa se nos habló de su testimonio, del de Pepe Barroso (q.e.p.d.), del de Miguel Gil, benedictino (q.e.p.d.), del de Ramón Buxarrais, del de Cheguá (Cristo Rey) (q.e.p.d.), del de Pepe Villalobos (q.e.p.d.), primer diácono permanente de la Diócesis de Málaga. Todos hombres santos.

    Un abrazo,
    Alberto

  • Comentario por José M. Castillo 24.12.16 | 09:57

    Amigo Alberto Guzmán:
    Le agradezco sus observaciones. Pero le ruego que se fije bien en lo que digo: yo hablo de las "creencias de los cristianos". O sea, me refiero a la Fe que arranca de la Tradición que arranca de la Fe en Jesús, como "la imagen de Dios invisible" (Col 1, 15). NI Abrahán, ni Moisés habrían podido afirmar "el que me ve a mí, esta viendo a Yahvé". Cosa que afirmó Jesús: "El que me ve a mí, está viendo al Padre" (Jn 14, 9). O Jesús estaba loco de remate; o Jesús es la presencia de Dios entre los seres humanos. A los textos bíblicos no se les puede hacer decir lo que a cada cual le parece. No digo que esto sea lo que afirma Vd. Todos tenemos peligro de no medir exactamente nuestras afirmaciones. Y otra cosa: no se trata de que Jesús tenía que haber curado a todos los enfermos de Palestina. Se trata de decirnos, en relatos breves, que las tres grandes preocupaciones que vivió Jesús fueron: la "salud", la "comida", las "relaciones humanas" (sermones, parábolas...)....

  • Comentario por Alberto Guzmán 24.12.16 | 00:00

    ... ¿No es esto una entrada en la Historia de la Humanidad?

    ¡Feliz Navidad!

  • Comentario por Alberto Guzmán 23.12.16 | 23:58

    Aquí habla un ateo para quien Jesús de Nazaret es un gran maestro, un sabio. Me gustaría creer que él pudo curar enfermedades hoy incurables, pero no puedo. No puedo creer que pasara por aquí sin curar a todos los enfermos, sin que evitara que enfermáramos en el futuro.

    De otra parte, considero que sus preocupaciones por los marginados y excluidos ha supuesto un antes y un después en la Historia de la Humanidad.

    Sin embargo, ¿es cierto que la primera vez que se manifestó Dios en la Historia fue a través de Jesús de Nazaret? ¿no se manifestó a Abraham, a Moisés, etc.? ¿y no fue una entrada en la Historia de la Humanidad el rescate del pueblo judío de la esclavitud que padeció en Egipto? Como afirman algunos teólogos, una de las primeras manifestaciones de Dios fue su participación en un conflicto laboral en el que tomó partido por los que trabajaban siendo menospreciados, maltratados, vejados y humillados por los patronos egipcios. ¿No es esto una entrada en ...

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  • José Mª Castillo José Mª Castillo

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