Teología sin censura

Los ladrones somos gente honrada

19.12.16 | 09:42. Archivado en Compañía

Mucha gente se imagina que la corrupción es un asunto feo, sucio y degradante, del que son responsables determinados políticos, algunos empresarios y extraños sujetos, que manejan mucho dinero, engañando al fisco, robando a los ciudadanos y llevándose los millones de sus oscuras ganancias a paraísos fiscales, en los que guardan inmensas fortunas, que nos han saqueado a los modestos ciudadanos que sólo tenemos para ir tirando de la vida.

Esta idea, que está bastante generalizada (con todos los matices que sea necesario ponerle), se fundamenta en un criterio, que, por otra parte, resulta bastante “razonable”. A saber, la corrupción es la consecuencia del comportamiento de individuos corruptos. Es decir, la corrupción – de la que tanto nos quejamos, y con razón – es básicamente un problema moral. Un problema que afecta a la política, a la economía, a los derechos humanos y, más en concreto, al derecho de propiedad, al derecho penal, al derecho fiscal, procesal, etc., etc.. Con la serie interminable de consecuencias nefastas que todo eso lleva consigo. Y el reguero de víctimas que deja tiradas en las cunetas de la vida y de la historia.

Lo que acabo de decir es tan conocido y está tan patente, que nadie (según creo) lo va a poner en duda. Pero, ¿es esto toda la verdad de lo que realmente está ocurriendo y estamos padeciendo? No. Ciertamente no. Lo que he dicho es cierto. Pero no llega al fondo del problema que representa la corrupción. Porque la corrupción (en la totalidad del fenómeno) adentra sus raíces en nuestras vidas y ha alcanzado tal amplitud en nuestra sociedad, que de ella se puede afirmar con seguridad que no es ya meramente un problema moral, sino sobre todo constituye un problema cultural. La corrupción no alcanza sólo, ni principalmente, a los individuos – a determinados individuos -, sino que se ha erigido en un fenómeno cultural. De forma que la corrupción es un componente constitutivo de la cultura que se nos está imponiendo, cada día con más fuerza.

Este fenómeno viene de tiempos atrás. La conocida economista, Loretta Napoleoni, ha dicho con toda la razón del mundo: “Paradójicamente, cuando se logró el objetivo final de la Guerra Fría, la caída del Telón de Acero, el orden posterior a la Segunda Guerra Mundial se desintegró, y el Estado perdió el control de los mercados. La política dejó de dominar a la economía. Fue en ese punto de la historia cuando la economía cesó de ser un servicio a los ciudadanos y se convirtió en una fuerza salvaje, orientada exclusivamente a ganar dinero rápido a expensas de los consumidores”. Y, desde entonces, así están las cosas, cada día del mal en peor.

Pero aquí hago una advertencia, que me parece capital. En este proceso, tan sucio, tan canalla y tan peligroso, estamos casi todos metidos. Porque el dinero, que llega a nuestros bolsillos, pasa por los bancos y, por tanto, es dinero que, de una manera o de otra, está implicado y complicado en el oscuro y turbio asunto de las finanzas. Los políticos y los economistas normalmente nos engañan. ¿Existen realmente finanzas éticas, seguras y fiables sin duda posible? Y si renunciamos a la banca y sus finanzas, ¿qué hacemos? ¿metemos el dinero en un calcetín, lo guardamos debajo del colchón y nos dedicamos a vivir en la clandestinidad del dinero negro? ¿es que estamos dispuestos a convertirnos en delincuentes ocultando lo poco que nos queda? ¿terminaremos diciendo “que se pare el mundo, que quiero bajarme”?

En 1941, cuando apenas había terminado la Guerra Civil Española, y cuando estaba empezando la Segunda Guerra Mundial, llevaron al cine la grotesca comedia de Jardiel Poncela, “Los ladrones somos gente honrada”. Hoy tendríamos que volver a tomar el tema. No para reír un rato, sino para pensar a fondo en este hecho: una cultura no se modifica ni con el poder de los políticos, ni con el dinero de los banqueros. La cultura depende, sobre todo, de la educación. Y la educación es verdaderamente tal, si transmite “convicciones” que modifican nuestras costumbres y nuestras pautas de conducta (Arnold J. Toynbee; J. Habermas). Pero, mientras la ganancia y el poder sean los valores determinantes de nuestras vidas y de nuestra sociedad, ¿a dónde vamos? ¿qué mundo les vamos a dejar a las generaciones futuras? Me dan risa los políticos y sus discursos, los grandes gestores de la economía y sus potentes instituciones, los obispos y sus sermones que con tanta frecuencia riegan fuera del tiesto. Así no cambiamos lo que de verdad nos urge cambiar: la cultura de la ambición sin límites. Pero esto no es asunto de políticos, banqueros y obispos. Esto depende de todos. Y todos, por tanto, tenemos que cambiar. Pero no, que cambien los demás. Tenemos que cambiar nosotros mismos.


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Comentarios
  • Comentario por Emiliano Crisanto T 05.01.17 | 00:20

    Evidentemente, cuando la corrupción se arraiga en la cultura, los ladrones son honrados. La gente no tiene conciencia de la deshonestidad como falta moral, al contrario, la posibilidad de apropiarse de los recursos del Estado lo ve como una oportunidad de "conseguir" algún dinero para aumentar sus ingresos.

    Lo importante es que, hay personas que piensan la moral como un bien necesario para que los seres humanos podamos convivir con bienestar. Haríamos bien en buscar la manera como potenciar este recurso moral en el mundo. Así la humanidad tendría luz suficiente para ver el camino; los gobiernos tendrían quien los vigile y mucha gente joven tendría modelos para seguir.

    Una de las grandes necesidades en el mundo actual es la falta de maestros, de pensadores que sus ideas y su ejemplo abran caminos alternativos para la juventud. Una época con famosos del futboll, del cine, no es suficiente. Necesitamos maestros que modelen vidas de hombres nuevos y mujeres nueva...

  • Comentario por Guzmán Viejo 23.12.16 | 12:28

    La verdad que "me moviste el piso". Cuánta razón tenés: no podemos pedir honetidad si nosotros no lo somos. Esto es mucho más difícil que vivir quejándose.

  • Comentario por Alberto Guzmán 22.12.16 | 17:36

    Parte X.

    ...con el aumento de la carga impositiva sobre los más pobres y con recortes a los servicios sociales, la educación y la sanidad pública.

    Quizá usted, D. J. Mª Castillo, lleve razón en sus tesis, pero creo que queda mucho por afinar para que todas las piezas del rompecabezas encajen.

    Un abrazo y mi reconocimiento por su constante lucha en favor de la causa de los más marginados y de los excluidos. Me quito el sombrero. ¡Dios lo bendiga!

  • Comentario por Alberto Guzmán 22.12.16 | 17:31

    Parte IX.

    ...cuando muy probablemente EEUU sabía de la existencia de los campos de exterminio.

    Y, ahora con Trump, quiere expulsar a inmigrantes ilegales, quienes, no cabe la menor duda, han ayudado con su trabajo diario a mejorar los EEUU.

    Creo que la inmensa mayoría de los presidentes de los EEUU han sido o son ricos. Los pobres no pueden sufragar costosísimas campañas electorales.

    Si el protestantismo está en la base del nacimiento del capitalismo, ello no es malo, pues gracias al capitalismo se han logrado cotas de bienestar muy elevadas, quizá demasiado elevadas porque el planeta está a punto de sucumbir. El desastre ecológico parece inminente.

    Lo peor de todo quizá sea que casi siempre se ha tratado de un capitalismo de amiguetes, pues los pobres sí son responsables de sus malas decisiones y los ricos no, porque son ayudados por el gobierno, que costea sus malas inversiones con el aumento de la carga impositiva ...

  • Comentario por Alberto Guzmán 22.12.16 | 17:22

    Parte VIII.

    ... con el 51% asistiendo a diferentes tipos de iglesias protestantes, y el 25% profesando ser católicos. Los Estados Unidos de Norteamérica es el país más terrorista del mundo, el que cuenta con la industria armamentística más grande, el que no se somete a la Corte Penal Internacional, el que mantiene sin juzgar a personas en la base militar de Guantánamo, mantiene el bloqueo económico a Cuba, es hipócrita en su política de asilo con los cubanos, creó una doctrina de dominación sobre América Latina, abortando intentos de emancipación de países latinoamericanos, no cuenta con una buena sanidad pública, usó la bomba nuclear por dos veces, cuando algunos historiadores señalan que sabía que Japón se iba a rendir. En caso de que se fuera a rendir, el lanzamiento de una sola bomba atómica hubiera bastado para lograr la rendición japonesa. EEUU no entró a ayudar a los aliados en la II Guerra Mundial hasta que fue atacada su base en Pearl Harbor, cuando muy probableme...

  • Comentario por Alberto Guzmán 22.12.16 | 17:14

    Parte VII.

    La farmacéutica alemana Grunenthal no ha resarcido a los afectados por la Talidomina.

    Tampoco podemos olvidar el Holocausto Nazi. Junto con los judíos, los gitanos, soviéticos (especialmente, los prisioneros de guerra), comunistas, Testigos de Jehová, polacos étnicos, otros pueblos eslavos, los discapacitados, los hombres homosexuales y disidentes políticos y religiosos, fueron también objeto de persecución y asesinato durante el nazismo.

    Si no estoy equivocado Lutero era anti-judío y fueron los católicos los que lucharon más enérgicamente contra los Nazis.

    Por último y no menos importante, la mayoría de los estadounidenses (73%) se identifican como cristianos y alrededor del 20% no se identifican con ninguna religión. De acuerdo con el American Religious Identification Survey (ARIS), en 2008, el 76% de los estadounidenses se identificaban como cristianos, con el 51% asistiendo a diferentes tipos de iglesias protestantes,...

  • Comentario por Alberto Guzmán 22.12.16 | 16:55

    Parte VI.

    De modo que los alemanes se están rescatando a ellos mismos. Si los inversores alemanes son tan capitalistas como señala D. J. Mª Castillo, deberían asumir las pérdidas causadas por su falta de profesionalidad al invertir mediante títulos privados en el sistema financiero español y en la deuda pública española.

    Véanse casos de corrupción alemanes: http://irispress.es/2014/12/18/alemania-de-la-corrupcion-la-corrupcion/

    Ciertamente, el Índice de Percepción de Corrupción muestra que en 2010 España ocupaba el puesto 30º y Alemania el 15º. Por tanto, no se puede negar que España es un país más corrupto que Alemania, si bien los alemanes no son unos angelitos, precisamente. En 2015 salió a la luz el caso Volkswagen.

    Por otro lado, Irlanda, país católico, estaba en el puesto 14º, esto es, un puesto por delante de Alemania, según el Índice de Percepción de Corrupción de 2010.

    La farmacéutica alemana Grunenthal no ha ...

  • Comentario por Alberto Guzmán 22.12.16 | 16:13

    Parte V.

    ¿Son realmente tan responsables de sus acciones los ciudadanos de los países protestantes del norte y centro de Europa? Pareciera que sí, pues sus economías hasta el momento no están sufriendo como la de Grecia, Italia, España o Portugal. Pero me temo que las apariencias engañan y que al rescatar a los entes financieros españoles y griegos se está rescatando a la banca alemana, sobre todo. Véase, por ejemplo: https://www.elblogsalmon.com/economia/la-deuda-espanola-como-se-llego-hasta-aqui-y-que-se-puede-hacer-ahora y http://www.elconfidencial.com/mercados/inversion/2015-01-07/la-banca-alemana-es-la-que-menos-ha-rebajado-su-exposicion-a-grecia-de-europa_616651/

    La conclusión es que la profesionalidad de la banca alemana no parece regirse por los parámetros luteranos. De modo que la tesis sostenida por D. J. Mª Castillo se derrumba, salvo que sean los católicos alemanes quienes tomen las decisiones de invertir o no en países como España o Grecia.

  • Comentario por Alberto Guzmán 21.12.16 | 23:26

    Parte IV.

    (...) Me ha quedado por plasmar mi reflexión sobre la conferencia que D. J. Mª Castillo pronunció ayer en Málaga y que llevaba por título 'Corrupción y Religión'. Dicha reflexión me lleva a compartir ciertos puntos con D. J. Mª Castillo y a divergir en otros. Lamentablemente no tengo tiempo para reflejar aquí mi reflexión, pero si mi agradecimiento por el camino que ha abierto para que consideremos si los países protestantes del norte y centro de Europa son más prósperos, estables y están más desarrollados que los países católicos del Mediterráneo a consecuencia de la tesis luterana de que la profesión u oficio de cada persona es la vocación de esa persona ante Dios y que realizar dicha vocación con honestidad, profesionalidad y responsabilidad son la causa de la prosperidad, mayor desarrollo y estabilidad de los países protestantes del norte y centro de Europa.

  • Comentario por Alberto Guzmán 21.12.16 | 23:18

    Parte III.

    (...) ¡Es una locura! ¿Acaso no es prioritario que todos comamos tres veces al día, tengamos abrigo y techo, un sistema sanitario humano y excelente? ¿Acaso no es del todo imprescindible contar con educadores que orienten a los más pequeños en no solo ser excelentes trabajadores o jefes, sino en ser buenos seres humanos?

    Nadar contra corriente no es fácil y eso lo sabe bien D. J. Mª Castillo, quien ha sufrido en sus propias carnes enseñar el Evangelio desde su libertad de conciencia, desde sus profundas convicciones morales. ¡Ojalá su testimonio prenda en nosotros la llama que haga que lleguemos a ser más humanos, a ser hermanos, a ser comprensivos, a saber perdonar y perdonarnos a través de la comunicación sincera con el ofendido o la víctima, a ser cooperadores en lugar de competidores, a no desear objetos superfluos, a no tratar a nuestros semejantes como instrumentos, sino como seres dignos de todo respeto, afecto y amor! Me ha quedado por pla...

  • Comentario por Alberto Guzmán 21.12.16 | 23:07

    Parte II.

    (...) Otros piensan que se instaurará un régimen ecofascista, donde los ricos acapararán las riquezas y vivieran en áreas protegidas por muros infranqueables y esclavos que produzcan lo que ellos necesitan y los protejan de agresiones de los sin pan.

    El caso es que si el PP, que está salpicado por gravísimos casos de corrupción ("Aguanta, Bárcenas"), ha obtenido mayoría simple en el Congreso de los Diputados es porque millones de ciudadanos han votado a dicho partido. Luego, como bien ha dicho Julio Angüita en miles de ocasiones, los políticos no son extraterrestres, son el hijo o la hija de tu vecina, son conocidos, viven en la misma sociedad que tú. Esa sociedad que está enferma y que coloca sus prioridades en objetivos inhumanos. ¿Cómo es posible que tengamos pistas de pádel, piscinas y pabellones cubiertos, pistas de atletismo, ferias con luminarias y no tengamos suficientes albergues o viviendas para los sin techo, ni comida para ellos? ¡Es un...

  • Comentario por Alberto Guzmán 21.12.16 | 22:57

    Parte I.

    Comparto la aseveración de D. J. Mª Castillo de que la conversión ha de empezar en uno mismo. Dicha conversión no resulta fácil en un mundo ferozmente capitalista, donde se educa a los niños para ser triunfadores y donde a quien fracasa se lo margina y se expulsa del sistema, muchas veces sin permitirle una segunda oportunidad. El propio Carlos Marx alabó los grandes beneficios que el capitalismo había reportado a las sociedades donde se estableció, pero también advirtió de sus enormes y funestos peligros. Generalmente a los propietarios del capital no les importan los trabajadores, sino sacar el máximo rendimiento de ellos. Los trabajadores acaban siendo objetos de usar y tirar, sobre todo, los menos cualificados. El capitalismo se sustenta en el consumo desaforado de bienes y servicios, muchos de ellos realmente inútiles.

    Ya son más los que creen que el capitalismo tiene sus días contados, porque está mal gastando los recursos naturales. Otros pi...

  • Comentario por Antonio Manuel 20.12.16 | 17:57

    José María Castillo, la Iglesia denuncia la corrupción -El Papa y Obispos, lo hacen todos los días-, la Iglesia denuncia la explotación humana, la falta de caridad con los refugiados, la falta de respeto a los derechos humanos, la explotación de los más vulnerables, etc. etc. siempre en la realidad que nos afecta hoy. Yo lo leo y lo escucho todos los días; por tanto no puedo estar de acuerdo en su denuncia de silencio.
    Hay grupos políticos que dicen en sus programas que eliminarán los privilegios fiscales y económicos de los que, supuestamente, favorecen a la Iglesia. Contra estos grupos políticos, los Obispos no dicen nada, aunque seguramente podrían decirles cuáles son los "dividendos sociales" que la Iglesia devuelve a la sociedad: Asistencia, formación, acogida, alimento, vestido, etc. etc.
    No soy cura, ni obispo, y también creo que entre nuestros prelados habrá bastantes "judas", que estarán allí para aprovecharse, porque la corrupción está en toda organización humana.

  • Comentario por marcelo 20.12.16 | 16:58

    Estimado castillo: Excelente, primero el cambio es en uno mismo, es dificil a veces admitir que la cara de quien practica la corrupcion suele ser bastante agradable, siempre me pregunto si acaso el miedo al futuro es la fuente del acto corrupto en si. Bendiciones

  • Comentario por José María Castillo 19.12.16 | 22:45

    Antonio Manuel pregunta si la mención de los obispos es "fijación". ¿Qué me pregunta? ¿Si estoy obsesionado con ese asunto o esas personas? Puede ser. Pero, si es así, conste que no quiero tener fijaciones contra nadie. Si he hecho mención de los dirigentes religiosos, es porque pienso que callarse, en un tema tan grave como éste, es complicidad. Y el que es cómplice con el mal, se hace responsable de ese mal. Además - y esto es lo más preocupante: el silencio de los obispos es complicidad (seguramente inconsciente) con grupos de poder, que pueden decidir si la Iglesia sigue disfrutando de los privilegios fiscales y económicos que tiene ahora mismo. Todo esto me parece que lo que hace es cooperar para que las cosas sigan como están, aunque digamos que todo eso es por esto o por lo otro. No, amigo mío, el calla, otorga. Y no entiendo que haya obispos que ponen el grito en el cielo por temas relacionados con el sexo, al tiempo que se callan en temas relacionados con el siufrimiento.

  • Comentario por Antonio Manuel 19.12.16 | 21:21

    Por ser algo inherente a lo peor de la condición humana, es de suponer que no existió momento alguno en la historia del hombre que estuviera libre de corrupción. Por poder o por dinero, estas malas artes siempre existieron.
    La corrupción en torno al dinero que alcanza a determinadas personas aupadas a la representación política, es hoy un escándalo social porque se conoce y se persigue.
    Creo que lo que se ha de exigir es la verdadera independencia de poderes. La aplicación de la justicia ha de llevarse a cabo sin ataduras de carácter político o partidista. Ser juez u ostentar cargos en la judicatura ha de ser incompatible con el ejercicio de haber ostentado alguna representación de partidismo político o de interés económico.
    PD: Lo de los obispos es "fijación"...¿no?

Miércoles, 24 de mayo

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  • José Mª Castillo José Mª Castillo

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