Cuando por toda Europa se extiende la impresión de que todos, de una manera o de otra, dependemos de la señora Merkel; y cuando al Bendesbank se le aplica el adjetivo de “todopoderoso”, que hasta ahora se le aplicaba sólo a Dios, a uno le da por pensar que lo del IV Reich va en serio y ya está en marcha.
Los recientes escritos de H. Küng y L. Boff, sobre este asunto, y que estos días circulan por la red, nos obligan a pensar. La Iglesia se debilita por días, pierde credibilidad y a la gran mayoría de la gente ya no le interesa. ¿Será cierto que esta Iglesia no tiene futuro?
En cierto sentido, los Evangelios no son un libro de religión, sino todo lo contrario. Explican la vida que llevó Jesús de Nazareth, un hombre que hizo y dijo tales cosas que entró en conflicto con los sacerdotes y con la observancia de no pocas normas religiosas y que tuvo tales diferencias con los dirigentes de Templo que acabó en los tribunales, con juicio y condena por agitador y subversivo.
Pronto, en Desclée
La crisis económica, la incompetencia de los políticos para resolver esa crisis y tantas otras crisis, la independencia de Cataluña, el caso Bolinaga, los problemas de la educación y de la sanidad, el malestar general que se palpa en España, todos estos asuntos y otros muchos, que a todos nos preocupan, nos angustian, nos irritan..., no se resuelven - ni se van a resolver - por el solo hecho de modificar el sistema político o de intentar arreglar los mil quebraderos de cabeza que nos está dando la situación económica.
Estamos viviendo y soportando dos hechos que están a la vista de todo el mundo: la crisis económica y la corrupción ética. Por otra parte, ya nadie duda que estos dos hechos están profundamente relacionados el uno con el otro. La crisis económica, que estamos sufriendo, ha sido causada por la codicia desmedida y la desvergüenza de los grandes gestores de la economía y de la política, con la colaboración activa o la permisividad de quienes hemos vivido y disfrutado de un nivel de vida que nos ha sido posible sobre la base de hundir a millones de seres humanos en la miseria y la muerte.
Lo del alcalde de Marinaleda, que con otros trabajadores del Sindicado de Obreros del Campo (SOC) robó en un supermercado con el argumento de que se apropiaba de lo que estaban necesitando personas que pasan hambre, es un asunto que sigue coleando. El domingo pasado, sin ir más lejos, un sacerdote (jesuita, para más señas), Esteban Velázquez, que trabaja en la diócesis de Sevilla, fue interrumpido en su homilía por un feligrés que mostró públicamente su desacuerdo con lo que el cura estaba diciendo sobre el caso Gordillo y el supermercado.
Jueves, 20 de junio
José Mª Castillo
Pedro Tarquis
JC Rodríguez, A Eisman
Juan Fernandez Krohn
José Moreno Losada
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rufo González Pérez
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató