El pasado día 2 de febrero estuve en Roma. Allí me informaron que, a las 17,30, se celebraban en la basílica de San Pedro unas solemnes Vísperas “presididas por el Santo Padre”. En la festividad de la Presentación del Señor en el Templo y de la Purificación de María, popularmente la fiesta de la Candelaria, se celebra “el día de la Vida Consagrada”, según el vocabulario vaticano. Gustosamente quise participar en tan solemne celebración litúrgica. Ante el Santísimo expuesto y presidido por el papa, el acto resulto fastuoso. Dos cosas me llamaron especialmente la atención. Ante todo, y dada la finalidad de la celebración, la basílica se llenó de religiosas y religiosos. Pero lo que más me llamó la atención fue la cantidad de monjas africanas, asiáticas y latinoamericanas que asistieron. Las religiosas mayores se notaba que eran europeas, en tanto que entre las jóvenes predominaba una notable mayoría de otros continentes. La otra cosa que me chocó fue el asombroso “show fotográfico” que muchos de los asistentes celebraron juntamente con las Vísperas litúrgicas, con el Santísimo expuesto y ante la solemne presencia del papa. Cámaras fotográficas de muy diversas marcas y precios, teleobjetivos de auténticos profesionales, aparatos de video, etc, etc. No era fácil saber si allí se rezaba, se cantaba al Señor, se aplaudía al papa o se preparaban reportajes que irían a parar a medio mundo.
Sábado, 2 de junio
José Mª Castillo
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató