En algunos de los comentarios, que se han hecho en este blog, a lo que yo escribí, hace dos días, sobre “Hablemos de Dios”, se viene a decir (poco más o menos y con la debida delicadeza) que yo, en definitiva, lo que hago es negar la existencia y la necesidad que tenemos de Dios. Porque, si nos quedamos sólo con nuestra “inmanencia” y afirmamos que no tenemos acceso a la “trascendencia”, entonces, ¿con qué nos quedamos? O mejor dicho: ¿no equivale este discurso a una afirmación descarada de ateísmo tan disimulado como puro y duro?
A ver si nos aclaramos. Posiblemente yo no me he explicado con la debida claridad y precisión en un asunto tan serio y delicado como éste. Si así es, pido las debidas disculpas. En cualquier caso, lo que quiero dejar claro es que no es lo mismo el ámbito del “ser” que el ámbito del “conocer”. El “ser” pertenece a la ontología. El “conocer” es propio de la epistemología. Yo no he pretendido, en modo alguno, poner en duda (y menos aún, negar) el “ser” de Dios y, por tanto, la existencia de Dios. Si desde el principio titulé el post “Hablemos de Dios”, ¿voy a ser tan besugo como para estar invitando a los lectores a que hablamos de “nada”, o sea de lo que “no es” y, por tanto, de lo que “no existe”?
Yo me refería - y me refiero - al ámbito del “conocer”. En este caso, la pregunta no es si Dios existe. La pregunta es: “¿cómo podemos nosotros conocer a Dios?” El problema está en que Dios es Dios porque no pertenece, ni se puede situar, en el ámbito de la “inmanencia”. Si Dios es Dios, por definición, se sitúa en el ámbito de la “trascendencia”. Y la diferencia, entre esos dos ámbitos, no es cuestión de “cantidad” (Dios puede más que nosotros, sabe más que nosotros, dura más que nosotros...), sino de “cualidad”: Dios no es un “otro”, todo lo perfecto e infinito que queramos, pero, a fin de cuentas, “otro”. Nada de eso. Dios es el “Absolutamente-Otro”. Y eso ya excede de tal manera nuestra capacidad y nuestras posibilidades de “conocimiento”, que lo que nosotros podemos conocer de Dios no es a “Dios-en-sí”, sino que lo que conocemos son las “representaciones” (o “imágenes” mentales) que nosotros nos hacemos de Dios. Pero resulta que, como nosotros pertenecemos y estamos siempre en el ámbito de la “inmanencia”, de forma que (en este mundo) no podemos jamás salir de nuestra “inmanencia”, entonces por eso digo que a Dios sólo podemos conocerlo en nosotros y en los demás. Por eso, el gran teólogo que fue H. Bouillard (s. XX) dijo: “La revelación (de Dios) es la relación del ser y de la conciencia del mediador (el vidente, el profeta...), del ser y de la conciencia de la comunidad con Dios como su origen”.
Y que nadie me venga diciendo que esto es quedarnos sin Dios. ¿Es que podemos estar seguros que tienen a Dios (y hablan en nombre de Dios) los que, invocando el poder y la autoridad de Dios, privan a algunas personas de sus derechos, les recortan su libertad o su dignidad, persiguen a unos, ofenden a otros, humillan a algunos y hasta matan a quien se les interpone en su camino? En nombre de Dios se han organizado guerras, se ha quemado viva a la gente, se ha ganado mucho dinero... Es verdad que también, en nombre de Dios, se ha llegado a heroísmos y generosidades inimaginables. Es verdad que esto, por suerte, creo que es lo más frecuente. Pero, por favor, no seamos ingenuos. Y pensemos que, en este asunto tan complicado, si alguien ha tenido razón es aquel humilde galileo, Jesús, que nos dejo dicho: “Lo que hicisteis con uno de estos, a Mí me lo hicisteis”. Al “Absolutamente-Otro” lo encontramos en el “otro”. Y conste que esto sólo lo entiende el que trata a cualquier indeseable con el mismo o con más respeto, delicadeza y cariño que trata, no digo al papa, sino al Santísimo Sacramento. Mientras no lleguemos a esto, es que no conocemos a Dios. Ni podemos hablar de Dios. Necesitamos tanto a los otros porque, en el fondo, a quien más necesitamos es a Dios, entendido como he intentado explicarlo quizá con demasiada torpeza. Yo entiendo que todo esto es complicado. Pero, por lo menos, no hablemos de Dios con la ligereza y la superficialidad con que algunos dan la impresión de que ellos sí lo saben. “No hay más que palabras humanas para que el cielo hable” (F. Rosenszweig).
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Gracias Galetel.
Tal vez, cuando como comunidad de creyentes seamos capaces, como norma primaria, el descubrir a Dios en el otro, como dice José María al Absolutamente Otro en el otro, y de paso aceptar tambien, con todo lo que ello implica, a Dios en uno mismo, sólo entonces, comprenderemos la kénosis de Jesús y a imitación del Maestro, podremos cada cristiano, fundirnos solidariamente con Dios, el otro y uno mismo en una simbiosis de amor, entrega y alegria.Creo que así, se puede testificar el Reino, amando y descubriendo a Dios,en todo y en todos.
Y las demás transformaciones estructurales "vendrán por añadidura"....
Saludos
Estimado Gonzalo:
Creo que lo que pasó, y pasa, es que los cristianos, en general, no consiguen entender que “Redención” significa “kénosis de AMOR SOLIDARIO divino, en Jesucristo, para con TODOS, empezando por las víctimas más evidentes”, y sacar las consecuencias.
Saludos cordiales.
Estimados Galetel y Juan
Creo que ambas posturas no son contradictorias sino absolutamente complementarias.Hay que recuperar absolutamente el sentido histórico libertario del Reino de las opresiones del mundoi sobre los hijitos del Padre, que fue lo que proclamó Jwesús, aquí y ahora.Pero creo, que tampoco se puede relegar su muerte y resureección.Pero no entendida como redención, sino como kénosis de AMOR SOLIDARIO por su creación.
Y si bien es cierto que el Proclamador del Reino(Jesús), lo conviertieron en el proclamado con las consecuencias que ello implica, y la poca voluntad de Roma, disculpen la insistencia por reiterarles mi pregunta, a su parecer, que fue lo que pasó?
Por qué tenemos como sociedad esencialmente los mismos problemas del tiempo de Jesús, depués de 20 siglos? por qué aún después de 2000 años de la venida de Jesús nos cuesta tanto descubrir la presencia de Dios en cada uno de nosotros?
Gracias y saludos
El artículo es muy claro. Precioso. Muy en línea con los teólogos que hoy merecen la pena. Gracias.
Y la práctica del humanismo jesuánico es la “piedra de toque” de la fe en la solidaridad de Dios en Jesucristo.
Es más: la solidaridad de Dios en Jesucristo es el verdadero fundamento del humanismo jesuánico.
Se puede practicar el humanismo jesuánico SIN ABANDONAR la fe en la Redención por solidaridad de Dios en Jesucristo. Esto es ser fiel a la predicación de Jesús, en ambos aspectos: el humanista y también el escatológico. No es necesario elegir uno y dejar el otro; se puede abrazar AMBOS si se los entiende bien.
Sr. Gonzalo: a su preguntatengo mi persdonal respuesta. Después de la muerte y resurrección de Jesús, el contenido del Kerigma o predicación cristiana dejó de ser el reino de Dios y pasó a ser el mismo Jesús crucificado y resucitado qwue desde entonces fue llamado Jesucristo. Desde entonces seguimos empeñados en saber quién era aquel galileo. Los Cristiasnos, debemos retomar la predicación del reinado de Dios, como lo hacía Jesús de Nazaret. Ese anuncio es un mensaje de alegría y dicha para los pobres, los que sufren, los sometidos, los que tienen hambre y sed de justicia porque carecen de ella... en una palabra hay que colcar al hombre en el centro de todo, principalmente del poder económico y de las preocupaciones de los que se dedican a gestionar los bienes y servicios de los ciudadanos, los mal llamados políticos. Pero, me parece que la iglesia de Roma no está por la labor.
Gonzalo:
¡Nada de “esperar resignados”! ¡Trabajar esperanzados!
Esperando aunque sea “contra toda esperanza”. Jesucristo no falla.
Como dice José María, cómo podemos conocer realmente a Dios(dentrro de lo que nuestras pocas capacidades permiten)?. Podremos anunciar como IGlesia algún día al Dios Vivo y Verdadero en su esencia fundamental, sin que intervengan nuestras representaciones mentales que de ËL nos hemos represenrado?.Si lo logramos en sentido teórico-praxis indivisiblemntes unidos, estariamos al fin Anunciando y TESTIMONIANDO el REINO del Padre?
Saludos
Juan y Galetel
Creo que una buena pregunta para dilucidar el exacto sentido escatológico o no del Reino, es preguntarse:
Por qué, después de 20 siglos desde que Jesún anunció la llegada del Reino, nuestra sociedad o mejor dicho en el mundo entero sigue habiendo mas o menos los mismos problemas del tiempo de Jesús?, es decir, hambre, explotación, miseria, esclavitud, insatisfacción, insolidaridad, egoismo.
Es pertinente preguntarse: Falló Jesús?. Si el Espíritu Santo (es decir Dios mismo)anima a la comunidad cristiana, qué pasó y qué pasa finalmente con la Misión de Jesús.
Habrá alguna vez justicia en este mundo? Seremos capaces (entendiendo la Iglesia como sacramento de salvación)de superar la pobreza, el hambre, la explotación.
Tendremos que esperar resignados,como cristianos, que llegue la muerte para luego resucitar y vivir el Reino spolo en el más allá?
Sugue
Juan:
¿Por qué cree que yo defiendo la teoría expiatoria? Estoy completamente de acuerdo en que eso (o la de la satisfacción o del rescate) es algo totalmente rechazable. Así lo he dicho claramente.
Pero ése no es el significado –pienso- que hay que darle a la Redención, sino el de solidaridad de Dios manifestada y obrada en Jesucristo. Lo repito a ver si acaba por enterarse y no sigue achacándome algo distinto a lo que he escrito.
¡Qué difícil es abandonar la idea equivocada sobre lo que significa realmente la Redención, y aceptar la correcta!
Lo siento Galetel, pero la teoría del rescate y/o del sacrficio expiatotio no so anselmianas, La teoría de Anselmo se Cantérbury se la conoce como teoría de la satisfación. Unas y otra carecen de fundamento neoterstamentario y patrístico. Hay que olvidarlas. Suponen un Dios, cabreado, hipersensible y airado. El Dios del que habla Jesús es bueno, (por qué me llamas bueno; sólo Dios es bueno); es padre ( cuando oreis decid Padre nuestro..) y es amor, (Quen no ama no conoce a Dios porque Dios es amor). Un Padre bueno, que ama no entrega a su hijo como victima expiatoria de un pecado original que nunca existió, El Génesis es una copia de la epopeya mesopotámica de Gilgamésh.
Juan:
Si piensas que el concepto de “redención” se entiende como inseparable de los de “sacrificio expiatorio” y “pago de rescate cruento”, en sentido anselmiano, estoy de acuerdo contigo en que carece de apoyos y es totalmente rechazable. Pero yo pienso que “redención” debe entenderse como “salvación por solidaridad divina”.
Según J.A.Pagola (“Jesús, aproximación histórica”): “La mayoría de los investigadores piensa que el reino de Dios predicado por Jesús incluye dos grandes momentos: su gestación histórica y su consumación al final de ella (Meier, Sanders, Theissen/Merz, Meyer, Allison, Beasley-Murray, Perrin…). Recientemente, algunos autores han avanzado diferentes hipótesis afirmando que, al anunciar el reino de Dios, Jesús está pensando en una ‘renovación de esta vida’, aquí y ahora, sin ningún otro horizonte de consumación escatológica… El principal argumento contra estas nuevas hipótesis acerca del reinado de Dios es que Jesús parte de la visión apocalíptica del Bautista y da origen a comunidades cristianas que viven en la expectativa de ‘nuevos cielos y nueva tierra’. Es difícil de explicar que, en medio de estas dos realidades, Jesús predique un reino de Dios sólo para esta vida, sin expectativa escatológica".
(Meier, “Un judío marginal”, tomo II/1 cap. 15, pág.424):
“Llegar a compartir mesa con Abrahán, Isaac y Jacob implica trascender la misma muerte, trascendencia que se hace personal en Mc 14,25 parr., cuando Jesús profetiza que Dios lo arrebatará de la muerte y lo sentará al banquete final (...) la plenitud de la salvación llevada a cabo por Dios más allá del mundo presente. Cuanto hemos visto permite entender con claridad que la salvación futura, trascendente, era una parte esencial de la proclamación que Jesús hacía del reino. Por eso debe rechazarse como fundamentalmente inadecuada cualquier reconstrucción del Jesús histórico que no dé a ese componente de su mensaje toda la importancia que tiene.”
Galetel: insisto en que el concepto de "Redendención", carece de apoyos neotestamentarios y patrísticos.
Y como afirma el profesor Jesús Pelaez, "la expresión reino-reinado de Dios ha sido malinterpretado identificándola con el reino de Dios en el más allá (reino de los cielos). o con el cielo mismo...Sinembaro una lectura libre de prejuicios de los textos evangélicos muestra cómo estos inciden directamente en el más acá de la comunidad cristiana inserta en el mundo y presentan lo que podríamos llamar una sociedad ...las pautas de una sociedad alternaativa que se hacen visibles en la comiunidad cristiana en la que se manifiesta el reinado de Dios... Ser cristoiano, según los evangelios consiste en dar testimono de Jesús poniendo en práctica su escala de valores e intentndo crear un mundo nuevo dentro de este viejo mundo dominqado por el mal".
El humanismo se plantea ayudar a los necesitados respecto de sus necesidades concretas (económicas y sociales, por ejemplo), y eso está muy bien, y hacerlo es urgente y primordial. Pero las necesidades de todos los necesitados no se satisfacen así POR ENTERO. El humanismo puede caer en la “ilusión presentista”, de pensar que es posible construir, en un plazo razonable, una sociedad humana perfectamente justa y feliz para todos (¡incluyendo a las víctimas del pasado!) con solo los medios humanos. Pero el cristianismo piensa que esto no es cierto; que además es indispensable la redención que obra Dios en Jesucristo (con colaboración humana, por supuesto; así la ha querido Dios). Y esta redención, aun siendo escatológica, puede y debe reforzar al humanismo, enormemente.
En mi opinión, Chinto, “escatológico” no significa que no sea para este mundo. Al contrario. Lo “último” es el final futuro, pero empieza aquí y ahora.
E incluso el futuro final es para este mundo, porque “hay otro mundo, al final, pero está en éste”. La Nueva Creación es “ex-vétere”: a partir de la antigua.
Por eso podemos y debemos colaborar a la instauración del reino/reinado escatológico de Dios empezando aquí y ahora, como hizo y mandó Jesús.
Pero sin la resurrección de Jesús, que conlleva la nuestra, eso no sería posible.
Galetel: lo del "mensaje escatológico", más que recalcarlo tan inssitentemente hay que ir olvidándolo también. El Reino de Dios del que habló Jesús, no es de este mundo pero sí es para este mundo.
Pero NO a costa de negar ni de reducir el aspecto escatológico de su mensaje, con todas sus demás genuinas consecuencias, de ningún modo.
Pero lo que no puedo comprender es que para enfatizar y promover esta consecuencia moral haya que negar o reducir el mensaje escatológico y sus implicaciones. Me parece claro que podría y debería insistirse en ambos aspectos, aunque se quiera destacar primordialmente la necesidad de la consecuencia moral.
NO se puede “cortar por lo sano”, negando o reduciendo la parte escatológica del mensaje de Jesús, para equipararlo a un humanismo. Hay que aceptarlo entero con todas sus consecuencias, depurando sólo aquellas incoherencias y falsedades que se hayan deducido de forma equivocada o espuria (que son muchas; no lo niego).
En cuanto a practicar la necesaria e ineludible consecuencia moral de todo ello, colaborando a realizar el reino/reinado de Dios aquí y ahora, como enseñó y mandó Jesús, lo considero imprescindible, claro. Incluso estoy dispuesto a considerarlo lo más primordial.
Es muy comprensible que, ante el escándalo de la deficiente y escasa repercusión moral que ha tenido y tiene el mensaje escatológico de Jesús, se tienda a poner esta necesaria consecuencia moral en el lugar primordial, y a desestimar lo escatológico.
Pero Jesús fue primordialmente un profeta escatológico, sin duda. Esto lo reconocen todos los buenos exegetas. No lo debemos ignorar.
Para enfatizar la necesidad de consecuencia moral, no es necesario, sino absolutamente injusto y contraproducente, alterar el sentido del mensaje cristiano.
En mi opinión, es muy comprensible que se pretenda que el aspecto escatológico del mensaje, con todas sus implicaciones cristológicas, ceda el lugar primordial a su consecuencia moral.
Es comprensible, dado el escándalo de que no ha tenido ni tiene toda la repercusión moral esperada, e ineludible, que el mismo Jesús enseñó y mandó.
Sofía: tienes razón sobra un no. He aquí el versículo de IJuan, 4,20. "Si alguno dice: ´Ýo amo a Dios´, pero aborrece a su hermano, miente. Porque quien no ama a su hermano a quien ve, no es posible que ame a Dios a quien no ve".
Además, Jesús no fue sólo un humanista excelso, sino sobre todo un profeta escatológico, y esto también fue ratificado por Dios, según la fe cristiana.
Pero la fe heredada de los primeros cristianos –como esa comunidad de Mateo— nos dice que Dios lo ratificó, exaltándolo “a su diestra” como “Hijo-del-hombre” de Daniel, y de ahí se concluye que Dios fue real y plenamente representado por Jesucristo, y por eso, exactamente por eso, el “Absolutamente-Otro” quedó solidarizado –aun para quien no lo sabe— con los seres humanos necesitados con los que Jesús se solidarizó en nombre de Dios.
Tienes toda la razón, Sofía.
De no ser por la fe en la resurrección y exaltación de Jesús “a la diestra del Padre” (salmo 110) -no cualquier clase de resurrección-, el mensaje de Jesús sería el de un extraordinario humanista y profeta judío, que buscó interpretar la Ley (la Torá) dándole su significado más auténtico y profundo en favor de los seres humanos necesitados, pero no sería el del representante pleno del “Absolutamente-Otro”.
Es decir, Jesús habría sido un humanista extraordinario, un ejemplo y un maestro fuera de serie, sí, pero eso no sería suficiente para ver en él al “Absolutamente-Otro”, en el sentido real, pleno, completo y preciso en el que hablamos aquí. Y si no pudiera verse a Dios en él de esa manera, menos podría predicarse eso de los seres humanos necesitados con los que él se solidarizó; habría sido la intención de Jesús, pero no habría sido ratificada por Dios mismo.
He copi-pegado lo que decía Chinto, y me temo que le sobra el primer "No" (quien dice que ama a Dios)
Es decir, está claro que para el cristiano, Jesús es el rostro humano de Dios, y lo que conocemos de Dios, es a través de él, su revelador, Dios-con-nosotros, por eso creemos en su mensaje humanizador de Dios y divinizador del hombre unido a Dios.
Y según ese mensaje, quien ama al prójimo al estilo desinteresado de Jesús, al estilo de Dios, está amando a Dios, aunque no lo sepa (Mt 25)
De modo que estamos de acuerdo en que reduce la ley al amor a Dios y al prójimo y en que su mensaje es de misericordia y esperanza. Y como los primeros cristianos creemos que si vivimos y morimos con él resucitaremos con él. No consiste en decir "Señor, Señor", sino en amar, en vivir su propia vida. En eso estaremos de acuerdo, supongo.
De acuerdo con Ana y con Galetel.
De acuerdo con Chinto en lo de que "El que dice que no ama a Dios a quien no ve y no ama al prójimo a quien ve, miente". Pero eso se deriva precisamente de lo que ha dicho Galetel.
Al margen de que se piense que (Mt 25) son palabras de Jesús o de la comunidad de Mateo, si se cree en estas palabras, está claro que la idea de que se ama a Dios al amar al prójimo es inseparable de la fe en Jesús como la figura anunciada en Daniel, pues lo anuncia con esa autoridad.
Y estoy segura de que Galetel no tendrá que objetar nada al párrafo de Chinto sobre la ley -a lo mejor Bermejo si podría objetar a "Lucas" :)-, pero no se confunda, creo que aquí estamos todos de acuerdo en asumir esas palabras de los evangelios como el mensaje de Jesús.
Sr. Galetel: la casa es más sencilla. "El que dice que no ama a Dios a quien no ve y no ama al prójimo a quien, miente". esto lo entiende todo el mundo. dudo que se pueda decir lo mismo de su elucubración.
Que Jesús puso al hombre antes que la ley y el culto del templo, lo prueban la respuesta aquella del sábado para el hombre, y no al revés; o la recomendación de salir del templo a ponerte a bien con tu hermano, dejando para después el culto, o el saqmaritano como modelo a seguir, y no el del sacerdote y su levita que prefieron cumplir la ley de no tocar cadáveres o mancharse con sangre, para poder seguir viaje a Jerusalén y poder ofrecer en el templo el sacrifico que les tocaba por turno.
Por eso, quien interpreta que, según este pasaje, se identifica al ser humano necesitado con el “Absolutamente-Otro”, no lo hace por una mera enseñanza oral de Jesús según sus mismísimas palabras, sino por compartir la fe cristiana de una comunidad cristiana (la de Mateo) que reconoce al Hijo-del-hombre glorioso, es decir a Jesucristo, en cada necesitado, y además reconoce al “Absolutamente-Otro” plenamente representado por Jesucristo “a la diestra del Padre”.
Sr. Chinto:
Los cristianos creemos que la causa de Dios es la del ser humano porque creemos en la resurrección y exaltación de Jesús “a la diestra del Padre”.
Ese pasaje de Mateo 25 comienza con estas palabras: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria...” Son palabras de “Mateo” que reflejan la fe de su comunidad en la Parusía de Jesucristo. No son “mismísimas palabras” de Jesús, aseguran destacados exegetas (p.ej. Meier). Mateo y su comunidad identifican al Hijo-del-hombre de Daniel (7,13) con Jesucristo, como se muestra en varios pasajes de su evangelio..
Es a este Hijo-del-hombre, que es Jesucristo, a quien hacen o no hacen las obras de misericordia quienes las hacen o no a los necesitados (los “hermanos pequeños”).
Sr. Galetel: "El que dice que ama a Dios a quien no ve y no ama al prójimo a quien ve, miente". (Cfr. Juan).
No manipule Ud. los textos para llevar el agua a su molino. Jesús identificó la causa de Dos y la causa del hombre. Esto es lo novedoso del reino que él anunciaba y no sentó bien al poder político, religioso y económico de entonces y decidieron acabar con él porque aalborotaba al pueblo, es decir promovía una nueva sociedad orientada a todos y no sólo a unos cuantos privilegiados. Por eso su mensaje caló entre las clases más humildes y necesitadas de Israel. Al que se atreva a predicar hoy ese mismo mensaje le pasará lo mismo. Ellacuría y Monseñor romero, son la prueba de lo que estoy diciendo.
El escándalo de Mondoñedo llega a Infocatolica:
http://cristoesliberacion.blogspot.com/2010/11/sr-angel-paz-el-escandalo-de-mondonedo.html
«si alguien ha tenido razón es aquel humilde galileo, Jesús, que nos dejo dicho: “Lo que hicisteis con uno de estos, a Mí me lo hicisteis”. Al “Absolutamente-Otro” lo encontramos en el “otro”. »
El texto de Mateo 25, 31-46 dice que en el ser humano necesitado vemos al “Hijo del hombre”, es decir a Jesucristo. Por eso, según ese pasaje, no se podría decir que en el marginado se encuentra al “Absolutamente-Otro” sin creer además la transitividad que señala el evangelista Juan: “el que ve a Jesucristo ve al Padre”.
Esa TRANSITIVIDAD encierra el misterio de la encarnación de Dios en Jesucristo, por la que el “Absolutamente-Otro”, el Padre, MEDIANTE JESUCRISTO por su Espíritu Santo, comparte solidariamente la naturaleza humana de todos los seres humanos necesitados.
A mi me parece sencillo si queremos y dejamos de perdernos en metafísicas:
"Quién me conoce a mi, conoce al Padre" Jn 13
San Juan de la Cruz lo explicó también muy claramente:
«Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que
no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y
no tiene más que hablar; porque lo que hablaba antes en partes a los
profetas ya lo ha hablado en el todo, dándonos al Todo, que es su Hijo.
Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna
visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios,
no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o
novedad» (Subida al monte Carmelo 2,22,3-5).
Sábado, 2 de junio
José Mª Castillo
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató