Teología sin censura

Esperando al papa

31.10.10 | 14:11. Archivado en Iglesia católica
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Falta menos de una semana para que el papa Benedicto XVI vuelva a España. Y ya se está caldeando el ambiente. Desde los que hablan con entusiasmo sobre el magno acontecimiento que se nos avecina, hasta los que se quejan o incluso protestan de la suntuosidad y el despilfarro que la visita papal va a suponer, precisamente ahora en tiempos de crisis económica. Aunque no faltan los que aseguran que la visita del Pontífice a Barcelona le va a proporcionar a la ciudad condal unos ingresos que van a superar los treinta millones de euros. En todo caso, y como parece lógico, las protestas más airadas provienen de grupos o instituciones que, como es el caso de “Europa laica”, propugnan un laicismo sin recortes. Todo esto, naturalmente, da mucho que hablar y genera no pocos acaloramientos. Por eso me ha parecido que puede resultar pertinente hacer algunas observaciones que quizá ayuden a encontrar algo de luz y poner cierto orden en esta enmarañada situación.
Ante lo que va a suceder el próximo fin de semana, en Santiago de Compostela y Barcelona, lo primero que convendría tener en cuenta es que la visita del papa se va a llevar a cabo tal como está programada. Adoptar una postura de sano realismo ante este hecho, que va a suceder como está pensado, me parece una postura sensata. Lo cual no quiere decir que nos identifiquemos con lo que se va a hacer y tal como se piensa realizar. Se trata simplemente de tener los pies en el suelo. Y tener también muy claro que es bueno respetar a quienes ven en la visita del papa un acontecimiento que les reconforta en sus convicciones religiosas. Como también considero razonable que, si es que queremos sinceramente una Iglesia más coherente y evangélica, el camino para conseguir eso no es organizar protestas de última hora, que no llevan a ninguna parte.
Esto supuesto, me parece que también sería conveniente aprovechar esta visita del papa para iniciar y promover un gran movimiento de reflexión, entre los católicos, para analizar y encontrar caminos de solución a esta pregunta: ¿Qué ha ocurrido en el cristianismo y su teología para que hayamos llegado a vivir en un modelo de Iglesia en el que es posible y se ve como una cosa lógica un acontecimiento como el que se va a vivir en España el próximo fin de semana? Esta pregunta tiene su razón de ser en una contradicción que habría que estar ciegos para no verla. Se trata de la contradicción entre lo que representa y simboliza la institución del papado actual y lo que tendría que simbolizar y representar quien pretende presentarse como “testigo del Evangelio de Jesucristo” en este mundo, en nuestra sociedad y en la España actual.
Yo veo las cosas de esta manera porque me parece que el problema más serio, que tendríamos que afrontar los católicos, no es el problema del dinero que cuesta la visita del papa. Ni el problema del Estado laico y sus consecuencias. Todo eso, por muy importante que sea, no es le problema de fondo que habría que resolver. Me refiero a la coherencia entre el papado actual y el Evangelio de Jesús. ¿Pensamos que lo uno es coherente con lo otro? ¿Estamos de acuerdo, no digo ya con este papa, sino con este modelo de papado? Y, lo mismo si estamos que si no estamos, ¿por qué hemos adoptado la postura que cada cual ha asumido? ¿Es que pensamos que ésta es una cuestión que no merece nuestra atención? ¿Pensamos, quizá, que este asunto no vale la pena, ni tiene entidad para que en ello nos calentemos la cabeza?
Sinceramente pienso que, mientras no tengamos la claridad mental y la limpieza de corazón para responder a estas preguntas, todo lo demás serán parches y cataplasmas, a las que les concederemos toda la importancia y la urgencia que queramos. Pero, a fin de cuentas, eso: parches cataplasmas. Y digo yo: ¿no es disparate querer curar a un enfermo comatoso con parches y cataplasmas? No sé lo que realmente pasa en otros continentes. Pero, al menos en Europa, esta Iglesia que preside el papa presenta síntomas de preocupante gravedad para su futuro. ¿A dónde vamos por este camino de alarmante pérdida de vitalidad y credibilidad? ¿Qué está ocurriendo realmente en la Iglesia? Ésta es - creo yo - la cuestión que a todos nos urge afrontar.

47 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por juanda 14.11.10 | 13:59

    Señor Castillo, frases como "queremos sinceramente una Iglesia más coherente y evangélica", o "la contradicción entre lo que representa y simboliza la institución del papado actual y lo que tendría que simbolizar y representar quien pretende presentarse como “testigo del Evangelio de Jesucristo” en este mundo, en nuestra sociedad y en la España actual" no suenan como promunciadas por alguien que simplemente está buscando la verdad, sino por alguien que ya la posee. ¿o admite usted la posibilidad de que las cosas no sean como usted las expresa? ¿Es esa su verdad o la Verdad?


  • Comentario por juanda 14.11.10 | 13:59

    Señor Castillo, frases como "queremos sinceramente una Iglesia más coherente y evangélica", o "la contradicción entre lo que representa y simboliza la institución del papado actual y lo que tendría que simbolizar y representar quien pretende presentarse como “testigo del Evangelio de Jesucristo” en este mundo, en nuestra sociedad y en la España actual" no suenan como promunciadas por alguien que simplemente está buscando la verdad, sino por alguien que ya la posee. ¿o admite usted la posibilidad de que las cosas no sean como usted las expresa? ¿Es esa su verdad o la Verdad?


  • Comentario por J.L. 05.11.10 | 08:17

    Sofía: decir que el PP es sucesor de Pedro,es mucho decir. A este respecto dice Hans Küng, en su libro El Cristianismo: esencia e historia: "No es posible verificar que los Obispos sean en sentido directo y exclusivo los sucesores de los apóstoles y menos aún del colegio de los doce". "iría contra la historia persistir hoy como antaño en la explicación dogmático-tradicional de que la constitución episcopal de la iglesia es de institución divina o que se basa en una institución por Jesucristo, por consiguiente en el derecho divino (ius divinum)". "La investigación histórica muestra con claridad que esta constitución de la iglesia centrada en el obispo es fruto de una larga y problemática evolución histórica que discurrió de forma bastante distina en diversas regiones",

  • Comentario por franz 05.11.10 | 07:13

    Pignatelli, de que deduces "rabia" contra la Iglesia. Si yo quiero a alguién, le ayuda para ser mejor y le digo como. Yo noto que en los comentarios hay mucho más de insulto y ofensa por parte de los "defensores" del estatus quo en la Iglesia (¿o de sus propios intereses?) contra los "progres" como los llaman, que en estos. A aquellos les pregunta por su rabia. - No es que queremos ser originales, simplemente fieles al Evangelio. ¿Nos puedes en esto por lo menos dar el beneficio de la duda sobre nuestra buena fe?

  • Comentario por sofía 04.11.10 | 18:12

    Y tampoco me hace ninguna especial ilusión que el Papa viaje. Pero vivo y dejo vivir.

  • Comentario por sofía 04.11.10 | 18:10

    Muchas gracias por sus comentarios Pignatelli. No es que esté de acuerdo con todo lo que dice, pero con la mayor parte sí.
    Pienso que la Iglesia se podría organizar de otra forma. Creo que habría que evitar las analogías con el mundo político. Ni es una monarquía, ni debe ser una democracia en la que se elijan los cargos, tiene que ser otra cosa muy diferente que parta del poder como servicio pero no de la soberanía del pueblo, sino de la soberanía del Espíritu que reparte los dones y carismas. Y desde luego, para un católico, el papa es el sucesor de Pedro, así que a la hora de averiguar cuál es el ministerio petrino habrá que leer el NT. El papa no es más de lo que fue Pedro, pero tampoco menos, y para un católico tiene su misma función. Eso sí, por mucho que consideremos que pertenecemos a la Iglesia de Pedro y de Pablo, no somos de Pedro ni somos de Pablo, sino de Jesús.

  • Comentario por Pignatelli 04.11.10 | 15:23

    Si Franz, ciertamente todos sabemos que hay una Iglesia, y un cuerpo místico de Cristo y todo lo demás. Pero a efectos prácticos (por aterrizar un poco los comentarios), si tan Iglesia es la evangélica como la católica, ¿qué sentido tiene que estéis hablando precisamente de la que más rabia os da? Al fin y al cabo, no sois nada originales. Lo que decís ya lo dijo Lutero, y mejor que vosotros. Propugnáis una reforma con la que muchos católicos no estamos de acuerdo. Pues por qué no os reformáis vosotros mismos y ya está.
    Yo creo en una renovación positiva de la vida de la Iglesia. Pero como ya he dicho, mantengo, con la eclesiología del concilio, que la estructura jerárquica (apostólica) de la Iglesia es necesaria. Y mientras haya católicos de a pie como yo, os vais a seguir dando de cabezazos contra la pared. Porque seguirá habiendo jerarquía, y seguiremos viendo con ojos positivos los encuentros con el papa. Ahora, Barcelona y Santiago. El año que viene Madrid. Y tan a gusto.

  • Comentario por franz 04.11.10 | 14:53

    Respetable Pignatelli. Esta pregunta se parece ya a un disco rayado. Es que parten de un concepto de Iglesia largamente superada, una "sociedad perfecta" donde nadie altere la paz de nadie y los deje tranquilos. Pero no es esta la paz que Jesús nos ha traido, y, si él es nuestro camino, seguir el Evangelio nos trae enfrentamientos incluso con los que defienden el orden establecido en la Iglesia. ¿Pasar a otra Iglesia o fundar la propia? No hay más que una: "Donde dos o más están unidos por mi causa, ahí estoy en medio de ellos", nos dice Jesús. Y de estos seguidores hay entre los evangélicos como católicos. "Lo que separa viene del hombre, lo que une viene de Dios" (Juan XXII). No tenemos que separarnos de ninguna iglesia, y nadie puede separarnos de alguna mientros Jesús es el eje de nuestra fe. El nos quiere donde estamos con todos los ideales y limitaciones humanos que compartimos con los demás.

  • Comentario por Pignatelli 04.11.10 | 10:12

    Queridos Roque y Franz:

    Veo innecesario alargar la conversación, porque partimos de eclesiologías tan distintas que difícilmente llegaremos a nada en este blog. A mí, sencillamente, me parece que mostráis una visión sesgada. Es obvio que hay tensiones, y las seguirá habiendo aunque la Iglesia fuera una comuna hyppie y los sucesores de los apóstoles unos fumetas parlanchines. Es algo muy humano. Pero mientras se da esta tensión yo creo firmemente, siguiendo el evangelio, la Tradición, y el CVII, en la autoridad de los apóstoles (sea esta ejercida de un modo u otro) y amo decididamente a esta Iglesia presente.

    Sólo me queda haceros una pregunta: si tan descontestos estáis con esta Iglesia jerárquica, vaticana, rouconiana, misógina, homófoba, anquilosada, papista, mediopensionista y anti-evangélica, ¿por qué no pasáis a una iglesia evangñelica, o fundáis la vuestra propia? Lo digo por vosotros, vivirías más tranquilos. Y también nos dejaríais a los perfidos papis...

  • Comentario por Roque 04.11.10 | 00:23

    Claro, y antes de quella ultima cena lavó uno por uno los pies a sus discipulos. Sin embargo esta parte importantisima se olvidó... porque ser mucho más exigente. Pero la segunda parte (eucaristia) solo tiene sentido, el sentido que le quiso dar Jesús, si va unida a la primera (el servicio real y concreto).

    Nuestra Iglesia no debería tener ni jerarquias ni jerarcas, ni estar dividida en estamentos (clerigos y laicos), ni ser una pirámide de estructura vertical, antidemocrática y misógina, con un pueblo silente y pasivo. Demasiado poder apaga el Espíritu.

    Tenemos que pasar del evangelio del poder al poder del evangelio, y dejarnos guiar por el Espíritu.

    Todo este show montado para hacer creer que estamos en tiempos del nacionalcatolicismo y España es una nación católica es una representación roucovaticana fuera de la realidad de catolicismo que tenemos.




  • Comentario por franz 03.11.10 | 22:56

    Pignatelli. Ministerio significa servicio. La autoridad política no es la misma de la autoridad en la Iglesia. En el primer caso es transferida por el pueblo, por golpes de estado o por herencia como en la Edad Media. No así debe ser en la Iglesia. En ella la autoridad se basa en los carismas específicas entre los creynetes que son un don gratúito del Espiritu de Dios. En Jesús la gente intuía autoridad, sin saber de donde le llegue: "¿Quién es este que habla con autoridad?" (Mc 1,21-28). Esto no se puede decir de los Papas. Así como para la mayoría de los Papas, "vicarios de Cristo", habidos, no valia lo de Jesús: "No he venido para ser servido, sino para servir (Mc 10, 45). Lo mismo esperaba de sus discípulos (Mt 20,20-28; 23,1-13). Apagar este espírtitu por influencias de la sociedad, significaría traicionar el mensaje de Jesús o un desconocimiento total del Evangelio. Pignatelli, tome una vez más nota de mi último comentario. No es mi voz, sino de Jesús y sus más cercanos seguidore

  • Comentario por Pignatelli 03.11.10 | 20:50

    Joan, si no quieres, no me leas. Nadie te obliga.

    Y van 11!!!!!

  • Comentario por Joan L. 03.11.10 | 20:24

    Sr. Pignatelli ya lleva 10 comentarios. El gran sabio D. Ramón Pignatelli del S. XVIII no fue tan prolífico, aún siéndolo mucho. Le ofrezco una idea: abra su propio blog y prometo visitarlo de vez en cuando, pero sólo de vez en cuando. Gracias.

  • Comentario por Pignatelli 03.11.10 | 12:51

    3. Estoy de acuerdo en una mayor participación en la vida de la Iglesia, y de la colegialidad. Pero repito que no hay que perder de vista que el ministerio de los apóstoles está desde el principio, y el CV II vuelve a ratificar en la Lumen Gentium su necesidad para la existencia de la Iglesia.

    4. Estoy en parte de acuerdo con la evolución del papado y de la autoridad civil. En parte, porque me parece que es un análisis un tanto simplista. Pero es cierto que la autoridad de la Iglesia siempre ha estado influida por cómo las sociedades entienden la autoridad civil. Y en ese sentido, los papados del s. XX no han sido diversos al devenir histórico. Más bien han estado próximos. Pero eso no quita a que verdaderamente tenga una autoridad. Y, personalmente, me parece una trivialidad hablar de que el papa es un mnonarca absoluto. Lo cierto es que aunque sobre el papel el Vaticano sea una monarquía, en la práctica ese poder no lo ejerce, ni sobre el Vaticano, ni sobre los fieles.

  • Comentario por Pignatelli 03.11.10 | 12:40

    Gonzalo; varias cosas, brevemente:

    1. Ignacio y Francisco podrían perfectamente haberse opuesto al papa como lo hicieron muchos de su tiempo. Algunos perdieron la cabeza, y otros no. Algunos, como Lutero, triunfaron y vivieron felizmente hasta sus últimos días.
    A lo que voy es que su adhesión a la Iglesia no les nacía del miedo (eran personas poco asustadizas; recordemos, por ejemplo, que ambos estuvieron a punto de perder la vida en el campo de batalla), sino del amor y de la fe cristiana.

    2. No digo que el papado, la Iglesia y el Evangelio sean lo mismo; pero sí que se apoyan mutuamente. Y es obvio que la constitución jerárquica de la Iglesia data desde principio del cristianismo. Independientemente de que las palabras de Jesús sobre el primado de Pedro fueran literales, si aparecen en el evangelio es porque la Igleisa primitiva entendió que Pedro tuvo este papel entre los discípulos.

  • Comentario por Gonzalo,Chile 03.11.10 | 04:27

    Estoy de acuerdo contigo galetel, respecto a la evolución del del Papado.
    Todas las monarquías comienzan a debilitarse y perder poder a partir del ultimo gran cambio de paradigma que vino a significar la revolución francesa.
    El mismo C.V. II quiso introducir de alguna manera la colegialidad de la Iglesia,en donde el ejercicio de las potestades que ostentaba el papa fuera co-asumido en comunión con todos los Obispos.
    Pablo VI se asusto y no fue capaz de ponerlo en practica(complejo de Hamlet)
    Para que hablar de J.P. II y B16, que no sólo no lo conciben isa, sino que han permito cierta involución retrograda respecto de aquella hermosa apertura que el C. V.II habia despertado como una hermosa mañana en toda la Iglesia.
    Seria una lastima que antes la inoperancia de nosotros, tengan que venir ateos que junto al desarrollo del pensamiento humano abran las puertas a esa renovación eclesial que el mundo (literalmente) está pidiendo a gritos

  • Comentario por franz 03.11.10 | 02:29

    ¡Qué bien dicho por Roque ayer. Eso, y no otro es el Espíritu que pregona la vida y el Evangelio de Jesús. Uno es nuestro Padre, nosotros todos hermanos, uno nuestro Camino y modelo. el Buen Pastor. Jesús no buscaba su honor y gloria, sino aquel de su y nuestro Padre. Quien se enaltece, será humillado y quien se humilla, será enaltecido. Y, cuídense de los escribas llevando largas sotanas para que la gente les honre... Pablo: "No somos dueños de vuestra fe, sino servidores de vuestra alegría" (2Cor 1,23-24). Pedro: "Apacentad al rebaño...no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino como ejemplos para el rebaño" (1 Pe 5,2-3). Lo actual es un culto de personas que ni Jesús ha aceptado, ni para si mismo, ni para su madre (Mc 10,18; Lc 11,27-28). Parece que en el Vaticano leen el Evangelio a revés.

  • Comentario por galetel 03.11.10 | 01:21

    En cambio, tratándose del papa, muchos siguen considerando incuestionable que su poder viene directamente de Dios. Olvidan que si se trata del Dios de Jesús, es un Dios que se ha abajado hasta el extremo, por lo que también Su soberanía ha sido entregada, por gracia, al pueblo de Dios.
    De manera que cualquier autoridad ejercida en su Santo Nombre no debe buscar someter al pueblo sino servirlo. Y esto debe manifestarse en las formas, aunque tenga que oponerse a la tradición porque ésta lo haya olvidado.

  • Comentario por galetel 03.11.10 | 01:19

    El modelo de papado se mantiene por respeto a una larga tradición que concibe a la autoridad religiosa como análoga a la autoridad monárquica.
    Desde que la autoridad monárquica fue cuestionada fuertemente por los movimientos republicanos y democráticos, ese modelo de papado ha perdido vigencia ante la mayoría de los fieles. Es verdad que se mantienen monarquías como la española, que conservan un gran ascendiente en la población por transmitir una imagen de unidad, seguridad y respetabilidad. Otro tanto ocurre con el modelo de papado.

    El problema es que hay una diferencia esencial operativa: actualmente, el rey “manda pero no gobierna”, porque se trata de una monarquía constitucional democrática; pero el papado pretende seguir gobernando como una monarquía absoluta teocrática.
    Ya nadie piensa que el poder del rey venga directamente de Dios; por eso no es ya absoluto, porque se admite que la soberanía reside en el pueblo.


  • Comentario por franz 02.11.10 | 23:36

    J.M.Castillo nos plantea preguntas: ¿Hay fidelidad con el Evangelio de Jesús en el Papado como se presenta, sí o no? Según millones de adherentes al Movimiento Internacional Somos Iglesia, no la hay.
    Pedro no admitía que Cornelio se arridille ante él: "No soy más que un ser humano cualquier", le dijo. Muchos de los seguidores de Jesús, y ciertamente muchos que no le seguían, hubiesen sido encantados, si hubiese flotado desde las alturas del templo, como algún astuto le había aconsejado. Jesús rechazó la tentación. La metáfora es evidente. Es que la verdad no requiere investirse de gestos apoteósicos, basta que alguien la exponga. Ella se defiende por si sola. Con el mquillaje se hace más bien sospechosa. Totalmente conforme con Castillo.

  • Comentario por Gonzalo, Ghile 02.11.10 | 22:23

    El Papa creo que es una buena persona, pero lo que el representa no es adecuado para hoy. El papado en vez de represenatar a Pedro se parece más a Luis XIII. La mujeres absolutamente discriminadas. Los laicos parecen un grupo de tontos piadosos ( a los cuales no hay que capacitar mucho porque sino nos quitan la pega(trabajo)).Jesús fustigó duramente a los sacerdotes del Templo
    Y sabes porque?, yo creo que si porque, me da la impresión que eres cura.Y en base a eaa verdad histórica la JERARQUÍA de la Iglesia, NO LA IGLESIA , he ahí tu confusión, esta convirtiendo el Evangelia en un listado de preceptos.Quien los cumpla se salva.
    Y donde queda el mensaje esencial de Jesus: La misericordia y el Reino de Amor, Gozo y Paz, en donde los más marginados deben ser los primeros?
    Teoría y práxis.
    La jerarquía actual es experta en lo primero. Pero no alienta ni practica lo segundo: La donación con ACTOS de amor.No la practican
    Es culpa del Papa?, NO.
    Es del s...

  • Comentario por Gonzalo, Chile 02.11.10 | 22:07

    Pignatelli
    Francisco e Ignacio no criticaron abiertamente porque sencillamente no podían, so pena de perder literalmente la cabeza y porque tampoco tenían internet (jeje).No habia conciencia de sociedad democrática en esos tiempos
    Yo también creo que la eclesiología de Ignacio sigue plenamente vigente.Pero depende del punto de vista.
    Tu cometes un gran error: la Iglesia, el papado y el Evangelio no es necesariamente lo mismo ni teoricamente ni en la praxis.(no señor)
    Dice C.V II, que la Iglesia somos TODOS (laicos y clero) entonces porque los laicos no pueden elegir a sus sacerdotes y Obispos?Por que un laico no tiene arte ni parte en NINGUNA decisión eclesial?.Porque el Papado es una monarquía absolutista?Esto queria Jesús de sus discipulos?
    Cuando Jesús nombró obispos, cardenales?.Fijate que ni la Iglesia primitiva lo hizo.
    Hoy día todos los exégetas saben que Jesús jamás le digo a Pedro lo que aparece en el relate bíblico y que tu usas para argu...

  • Comentario por Chinto 02.11.10 | 20:10

    A mí me gustaría saber a quien vamos a recibir en España. ¿Vamos a recibir al Jefe de Estado del Vaticano? que lo reciban los políticos. Vamos a recibir al Jefe espiritual de los católicos? Que lo reciban los católicos. ¿Vamos a recibir al Teólogo Ratzinger? Que lo reciban y escuchen los que piensen como él.
    A mí me gustaría recibir al Obispo de roma, que preside en caridad la igleia de Dios. (Praesidet caritate eclesias Dei). Pero éste no va a venir. Por eso, yo como cristiano, no iré a rebirle. Me imports un bledo su visita. No comulgo cons sus ideas teológicas, ni acato sus órrdenes como Jefe de la Iglesia católica, ni soy súbdito del Estado Vaticano. Y si viene a abrir la campaña del PP de cara a las ya próximas elecciones autonómicas y municipales de Mayo. Que vayan los del PP.

  • Comentario por Joan L. 02.11.10 | 19:06

    Señor Pignatelli, por caridad, descanse Vd. un poco. Lleva 8 comentarios y modestamente creo que ya le hemos entendido, no es necesario que insista. Gracias.

  • Comentario por Pignatelli 02.11.10 | 15:48

    Y digo que me parece revanchista porque tu texto está atravesadode dialéctica marxista. Tú mismo expresas que este giro lo tiene que hacer el laicado frente a la jerarquía, porque ella misma "no va a renunciar a lo que tiene". Eso es pura extrapolación de la lucha de clases, y no me parece coherente con un evangelio que propugna la unidad ("para que sean uno"), en el ejercicio de mútiples carismas, y al amparo de una autoridad legada por Cristo ("tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia", "apacienta mis ovejas", "os doy pleno poder").

    Ahora bien, yo estaría de acuerdo en defender un modo de entender ese ejercicio de la autoridad desde el servicio ("quien quiera ser primero, sea vuestro servidor"), e impulsar con ello una renovación espiritual de la Iglesia, pero ni desde abajo ni desde arriba, sino en el centro mismo y para todo el cuerpo, no sólo para los clérigos, obispos o papa. Pero sin dialécticas. En fraterna unidad.

  • Comentario por Pignatelli 02.11.10 | 15:39

    De nuevo me parece revanchismo de laicado. Revanchismo y una colección de tópicos. Hablas de poder, riqueza y privilegios de manera general... pero en primer lugar eso es algo que no va a desaparecer aunque desaparezcan los clérigos (son realidades humanas); y si no, no hay más que ver la realidad de la iglesias evangélicas que, habiendo acabado hace siglos con los "clérigos", también tienen sus propios problemas y sus propios afanes. Y en segundo, no creo que esos términos definan esencialmente a la jerarquía de la Iglesia. Antes bien, lo que la define (en términos evangélicos) es el ejercicio de una autoridad que permita el crecimiento de todos. Y ese ejercicio no es incoherente con el Evangelio. Más bien al contrario. Es muy coherente: Jesús mismo hablaba "con autoridad", y en los Hechos podemos ver una Iglesia primitiva muy fraterna, pero en la que se reconoce la autoridad de los Apóstoles, y se "escuchan sus lecciones".

  • Comentario por Roque 02.11.10 | 12:46

    Ningun revanchismo, ni en mi ni en los compañeros que conozco. Creo que no lo estás entendiendo: no tiene sentido una Iglesia catolica dividida en clérigos y laicos, unos con poder, voz, mando que ejercen sobre los otros, que son su razón de ser. Esto fomenta la reproducción de la Iglesia tal como la conocemos, que pudo funcionar en el pasado, pero que nuestra época ya no está funcionando...

    Hay que ir hacia una Iglesia sin castas, donde se viva realmente la fraternidad y la comunidad, y eso no se podrá nunca hacer a través del poder de unos sobre los otros. Hay que renunciar al poder, al dinero y a los privilegios, de manera visible y real, y pasar a cumplir sencillamente el evangelio de Jesús. Eso es todo. Imposible que este cambio venga desde arriba, pues no van a renunciar a lo que tienen, ya decía Comblin en ese articulo que eso es muy dificil, vendrá desde abajo, que es donde es sentida esa necesidad de cambio.

  • Comentario por Pignatelli 01.11.10 | 22:05

    Roque, a mí me parece que tu intervención se nota cierto revanchismo. En cualquier caso, yo también soy partidario de una mayor participación en la vida de la Iglesia por un lado, y de una mayor colegialidad en el ejercicio de la autoridad por otro. Lo que no puedo compartir es que para eso sea necesario incentivar el laicado en oposición al presbiterado y a la jerarquía. Esa no es la eclesiología del Concilio Vaticano II, ni es una eclesiología católica.

  • Comentario por Juan 01.11.10 | 21:18

    Por respeto a la verdad, sólo quiero decir dos cosas: 1) Castillo no está arrinconado en la Orden de los jesuitas, sino que fue él quien libremente pidió a los superiores de la Orden salir de la Vida Religiosa. 2) Por lo que yo he leído en este artículo, Castillo no ataca al papa, sino que nos propone a todos que reflexionemos sobre el funcionamiento actual del papado, que es una cosa muy distinta. Se trata de que pensemos en serio si la actual forma de ejercer el ministerio papal es la mejor y la más adecuada para fortalecer la autoridad evangélica de la Iglesia. Y ya, puesto a decir, me permito aconsejar que lean los comentarios a los evangelios de cada día del año que publica el Sr. Castillo. En ellos encuentro un profundo amor a Jesús y al Evangelio, que es la base para amar a la Iglesia.

  • Comentario por francisco javier peláez 01.11.10 | 21:03

    Creo que es lógico que los católicos tengáis esa preocupación;pero los cristianos no tenemos esa preocupación.Nuestra preocupación es que el "respeto a las convicciones religiosas de los que apoyan esta visita" la tegamos que pagar de nuestros "muy cristianos bolsillos" y de otros "bolsillos no cristianos" y todo a mayor gloria de unos grupos ultras que tienen bastante poco de cristianos.

  • Comentario por Roque 01.11.10 | 20:16

    No hay por ninguna parte deseo de revanchismo, Pignatelli, sino de construir una comunidad eclesial en la que todos seamos iguales. Sin una línea vertical de mando de superior a inferior, pasando por diversos escalones, sino una línea horizontal fraterna y amiga de cooperacion y ayuda. Las funciones distribuidas de acuerdo al carisma de cada cual, todo el mundo tendría voz en las reuniones y en las celebraciones y podría decir lo que quisiera durante el tiempo que necesitara. Y todos serían escuchados.

    Dejaríamos de ser fieles pasivos y adocenados que va la iglesia por cumplir con un precepto para tomar parte consciente y activa en todo lo que hiciéramos y planeáramos. Esto tiene futuro, el modelo eclesial que hemos tenido hasta ahora ya no es aceptado por gran parte del laicado, que se cansa y se aburre y se va alejando...

    El proyecto de Jesús interesa todavía a mucha gente; el de la Iglesia oficial, cada vez menos a los laicos.

  • Comentario por Joan L. 01.11.10 | 20:12

    Gonzalo de Chile tiene Vd. toda la razón, por desgracia. Yo soy cristiano laico y a Dios se puede llegar por infinitos caminos siempre que haya suficiente humildad y amor virtudes que parece que no les sobran a algunos indignados comentaristas.

  • Comentario por Pignatelli 01.11.10 | 16:23

    2. Estoy de acuerdo con acabar con muchas distinciones y honores, pero no creo que eso lleve a una Iglesia tontamente igualitaria. Los carismas son diversos. Si respetamos esta diversidad, y desde la humildad, renovamos el espíritu del Evangelio, eso basta. Las revoluciones eclesiales no llevan a nada. Son sólo cizaña del Mal Espíritu. Si el laicado quiere seguir a Cristo en espíritu de servicio y para eso se ve obligado a ese revanchismo inútil, no está verdaderamente siguiendo a nadie, salvo a su propia soberbia.

  • Comentario por Pignatelli 01.11.10 | 16:16

    A Ana: Pablo reconoció sin lugar a dudas el primado de Pedro.

    A Roque:

    1. Jesús aceptó el ungüento de María, la apoteosis de su entrada en Jerusalén, el que le siguiera la multitud. No lo buscó pero lo aceptó. Tampoco creo que lo esencial de la visita del papa sea buscar la muchedumbre. Eso se da, sencillamente, porque varios millones de españoles nos sentimos representados por el papa. Cosa que no pasa ni con el Dalai Lama, ni con ningún otro líder religioso. Viene a inaugurar un templo hecho por y para el pueblo (esa fue la intuición de Gaudí). Y viene para traer el mensaje de la fe. A todos lo que lo queiran oir. Seguro que entre los asistentes también hay personas de diversas realidades sociales. Yo en Colonia estuve en la misa como voluntario en un grupo nutrido de personas con discapacidad, por ejemplo.

  • Comentario por José Antonio sacerdote 01.11.10 | 15:40

    D. José María basta ya de crear discordia, división, dentro de la Iglesia en España, lo que es usted o lo que ha sido mejor dicho, ha sido gracias a la Iglesia. Usted es también iglesia, sus planteamientos están desfasados, los años 70 ya han pasado. En lugar de atacar a la Iglesia ayude a mejorarla pero no con la crítica a veces infundada, sino que el testimonio de su propia vida. Si usted tiene soluciones para todo también para la Iglesia vaya y dígaselo al Papa, usted está desfasado, hasta su congregación lo tiene arrinconado y utiliza estos medios para destruir a la Iglesia, pero usted no lo va aconseguir. Preocúpese por arreglar su Compañía que falta le hace, acuerdese de San Ignacio, San Francisco Javier, del padre Arrupe, y de tantos jesuitas que han amado a la Iglesia. ¿Vale ?Cuánto tiene que aprender usted de ellos, incluso del Papa, de su talante reconciliador y como teólogo, le da a usted mil vueltas, desgraciados los sacerdotes y laicos que han estudiado teología con usted

  • Comentario por Roque 01.11.10 | 14:34

    Claro que Dios asiste a su/s Iglesia/s, pero es que la Iglesia nuestra la componemos todos, no solamente el papa, los cardenales, obispos y curas. Ellos apenas son hoy el 0,1% del cuerpo eclesial y tendiendo a desparecer, cosa que me parece excelente, pues es ya hora de acabar con las distinciones y separaciones en nuestra Iglesia: docente/discente, clerigos/laicos, inquisidores/inquiridos, con voz/sin voz, etc.

    El futuro de la Iglesia catolica esta ahí, como decia Comblin en su magnifico articulo del otro dia, en el laicado que quiere seguir a Jesús con voluntad de servicio. Todos iguales, sin honores, ni titulos, ni apariencias, ni necesidad de representación.

    Este cambio no va a venir de arriba sino de abajo, desde nosotros que lo vemos necesario. Hay gente que ya lo ha puesto en marcha, pero tendremos que luchar mucho por él.

  • Comentario por Ana 01.11.10 | 11:04

    Antes de San Ignacio o San Francisco, estuvo San Pablo enfrentándose en defensa de la verdad a San Pedro, si volvieramos a los orígenes quitadas todas las capas culturales de la historia, tal vez entenderíamos mejor la esencia del cristianismo. En esa lucha por rescatar la autenticidad de nuestra fe está Castillo.
    Dos mil años de historia no son nada en la historia del mundo, sólo un instante, Jesús y su verdad seguro que prevalecen, en esa esperanza vivimos, pero seguramente poco tienen que ver con lo que ahora vemos. El Evangelio y todos estos asuntos que realmente son parches con los que se trata de tapar la realidad y no afrontarla en serio, casan bastante mal.

  • Comentario por Roque 01.11.10 | 04:27

    Yo encuentro a Castillo muy coherente y con los pies en la realidad. El papa viene, no me opongo a que venga, pero sí a que se gasten 6.000 euros cada minuto que está en suelo español. Podría venir mucho más sencilamente, como van por el mundo otros líderes religiosos, y sería mucho más evangélico. Porque a fin de cuentas, lo que queremos, lo que el mundo quiere y necesita es gente parecida a Jesús, no gente que a lo mejor habla de él pero después hace lo contrario a lo que él haría.

    Si viniera como peregrino, haciendo los 100 km mínimos de camino a pie o 200 en bicicleta, y se dedicase a visitar enfermos, emigrantes, niños, desempleados, ancianos, y a la gente de los pueblos del camino, vale. Pero en plan Jefe de Estado a reunirse con políticos y nosotros, el pueblo, para aplaudir, pues sinceramente, no me interesa.

  • Comentario por Dionisio 31.10.10 | 23:42

    ¿Porque en la Iglesia se habla mucho mas del Papa que de Jesús? Por favor, Jesús en el centro, no el Papa!

  • Comentario por Pignatelli 31.10.10 | 22:47

    Decía antes que la eclesiología de San Ignacio sustancialmente sigue siendo válida hoy día. Y eso por una sencilla razón: su eclesiología no es pieza a parte de su espiritualidad, sino que la guía el mismo principio. Y éste es, a mi modo de ver, la aceptación humilde de la realidad. El principio de realidad. Muchas veces San Ignacio nos guía en su método espiritual hacia una confrontación con la realidad: con la realidad de nuestro propio pecado, con la realidad mucho mayor de la misericordia, con la realidad de un mundo en "tanta diversidad"...

    Pues bien, las reglas para sentir con la Iglesia no son otra cosa que admitir nuestra porpia pobreza personal, y el hecho de que en el conjunto de la Iglesia hay algo mucho mayor que nosotros. Que Dios asiste a su Iglesia. Es, en definitiva, reconocer nuestra limitación, y reconocer que mi idea, mi teoría, mi teología, no se da al margen de una realidad que estaba antes que yo, como es la Iglesia.

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Sábado, 2 de junio

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  • José Mª Castillo José Mª Castillo

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