He leído con atención los comentarios que se han hecho a lo que escribí, el pasado día 7, sobre los viajes del papa. Ante todo, quiero agradecer sinceramente, a quienes han expresado sus puntos de vista sobre este asunto, las aportaciones que han hecho para que todos sepamos situarnos lo mejor posible ante lo que implican los viajes papales, que siempre tienen una importante repercusión mediática. Comprendo las críticas que han hecho algunos comentarios. Es más, no sólo las comprendo, sino que además quiero destacar que las agradezco especialmente. Porque me hacen caer en la cuenta de puntos de vista que, sin duda yo no he sabido expresar debidamente. Si este blog quiere presentar una teología “sin censura”, el peor enemigo de este blog sería quien pretendiera asumir competencias de censor. Con tal que las propias ideas se expongan con el debido respeto, para quienes piensan de manera diferente, nunca deberíamos perder la compostura. Aceptar a los demás, tal como son y como piensan, es lo mejor que podemos hacer cuando entramos en este blog.
Pero esto no se debe entender como dejación de las propias convicciones. No es posible estar de acuerdo con todo el mundo. Porque no se puede aceptar, a la vez, una idea y su contraria. El respeto al otro no impide el disenso. Todo lo contrario, puesto que nadie posee la verdad plena y el conocimiento total, las diversas aportaciones, aun cuando sea opuestas, nos enriquecen a todos. Por eso, a la vista de las diversas reacciones, me parece que puede se de utilidad presentar un aspecto nuevo, que llevan consigo los viajes del papa, y que hasta ahora no se ha mencionado.
El papa, precisamente por lo que representa ese cargo, tiene un enorme poder simbólico ante la opinión pública mundial. Y esto reviste una importancia extrema. Porque, en la vida, aprendemos más por lo que percibimos mediante símbolos que lo que nos llega mediante ideas o conceptos. Lo más decisivo, para nuestro bien o para nuestro mal, para nuestra felicidad o para nuestra desgracia, no llega a nosotros mediante teorías, sino mediante símbolos. Baste tener en cuenta que un símbolo - dicho de la manera más sencilla posible - es la expresión de una experiencia. No es, por tanto, la mera transmisión de una idea, de un concepto, de un programa, etc. Insisto, hablar de símbolos es hablar de experiencias. Ahora bien, lo más determinante en nuestras vidas, no son las ideas, sino las experiencias. Por ejemplo, el amor o el odio, el sentimiento de respeto o el dolor de la humillación y el desprecio, la estima de los demás o la indiferencia que otros nos muestran, todo eso nos marca de forma decisiva. Es más, un niño recién nacido no percibe ideas. Sólo puede percibir experiencias: se siente solo o se siente querido por su madre. Y eso le produce paz y alegría o le causa desamparo y llanto. Por todo esto, en la comunicación humana, la mirada es más importante que el ojo. Y la expresión del rostro es más decisiva que lo que dicen las palabras.
Jesús nació como nació, vivió como vivió y murió como murió, entre otras razones, porque el conjunto de su vida y su historia es, sobre todo, un gran símbolo para todo ser humano. Es el símbolo de lo más entrañablemente humano. Dios se humanizó en Jesús. Y eso es lo que nos lleva a Dios. Hombres importantes, revestidos de poder y dignidad ha habido, y sigue habiendo, muchos (quizá demasiados) en este mundo. Es posible que los notables, los grandes, los poderosos, nos humanicen. Pero, si nos humanizan, no es por su ostentación y su presencia impresionante. Por eso, entre otras razones, me parece tan decisivo que el papa - que nos debe recordar siempre a Jesús - vaya siempre por el mundo de la manera más parecida posible a como iba Jesús por los caminos de Galilea. Por supuesto, no soy tan ingenuo como para pedir que el papa viaje a pie o montado en una mula. Yo no pido nada más que, en cuanto le sea posible, el papa viaje y se presente en todas partes como un hombre modesto, sencillo, cercano, accesible a todo el mundo. Ya lo han dicho algunos en sus comentarios: tal como se organizan los viajes pontificios, el papa no puede oír a la gente, sobre todo oír a los que más sufren, ver cómo viven, dónde viven, qué necesitan, qué esperan de la Iglesia... El papa, cualquier papa, tiene que enseñar mucho en el mundo. Pero también tiene que aprender mucho de las gentes que viven, sufren y buscan a Dios en este mundo. Por lo demás, y como tantas veces hemos dicho, en la vida no basta ser bueno. Además de eso, hay que parecerlo. Tal como viaja el papa, a mí se me antoja que le parece más a un gran magnate que a un humilde seguidor de Jesús. Yo no pido otra cosa. Ni más ni menos que lo que acabo de decir. Por eso, aparte de otros motivos, me da pena la noticia que me acaba de comunicar un periodista: Benedicto XVI ha decidido cambiar su escudo: de él ha quitado la mitra episcopal y ha colocado la tiara medieval, la triple corona que usaron los papas hasta Pablo VI. Una de las coronas de la tiara era la corona de rey. No discuto la historia o las ideas que haya detrás de esta decisión del actual papa. Lo que me da pena es lo que mucha gente va a pensar y cómo va a reaccionar. Más que nada, por lo que este gesto simboliza, que noes tanto “regresión” a lo pasado, sino “poder” ante lo presente. Quisiera que el periodista no me haya dicho la verdad. Pero, si es cierto que el papa ha retomado la triple corona, lo siento de verdad, por lo mucho que me importa la Iglesia y su ejemplaridad evangélica.
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Carta censurada por el arzobispo de Santiago:
http://cristoesliberacion.blogspot.com/2010/10/la-iglesia-oblifga-la-censura.html
La institución papal necesita grandes masas que agiten banderitas y pañuelos y que griten: ¡viva el Papa!
En torno a esto se monta el tinglado de :autobuses, souvenirs, comidas etc. cardenales, obispos, etc.
Y al final todo es: agua de borraja, rien de rien.
Al seguidor de Jesús todo esto no le dice nada, es una caricatura.
Resumiendo:
Que se puede preferir que el Papa se ponga esto o lo otro y que viaje así o asá, pero no creo que eso tenga la importancia que se le quiere dar. Existen unas tradiciones que a una gran mayoría de católicos les gustan (a mí en general no me van, pero no necesito convertir mis criterios en dogma), existen personas que quieren que viaje y que quieren verle (tampoco estoy entre éstos, que conste que a mí me tiene sin cuidado que venga o que no). Pero creo que es cuestión del "vive y deja vivir", y sobre todo no hiperdimensionen la figura del Papa convirtiéndolo en un símbolo de lo que no es -¿para mejor derribarlo?
Opinar, claro que podemos opinar todos. Eso hago.
Pues sí, eso dice Castillo. ¿Y? ¿Es que es más respetuoso que María diga que "Hay personas que lo mismo les da decir blanco que negro....apaga y vámonos.." a que otra persona diga que apague y se vaya ella si lo cree conveniente?
Está absolutamente en la misma línea. Y del mismo modo que yo no me rasgo las vestiduras por su comentario sobre otros comentarios, no creo que haya motivo para escandalizarse de que yo a mi vez comente a quien comenta.
Y como todos pueden dar su opinión, con el mismo respeto digo la mía a todos aquellos que pretenden dictar como debe viajar el papa. El mismo derecho tengo a opinar.
Aunque para opiniones sobre los viajes de los demás ya he remitido a la historia del padre el hijo el burro y las críticas d los q los veían pasar.
Y me parece muy bien q creáis q el Papa debe recordar a Jesús, yo opino q el Papa es sucesor de Pedro y debe recordar a Pedro y predicar q Jesús vive. A Jesús debemos seguirle cada 1 según nuestra conciencia
Dice el sr. Castillo:"Con tal que las propias ideas se expongan con el debido respeto, para quienes piensan de manera diferente, nunca deberíamos perder la compostura. Aceptar a los demás, tal como son y como piensan, es lo mejor que podemos hacer cuando entramos en este blog.
Pero esto no se debe entender como dejación de las propias convicciones. No es posible estar de acuerdo con todo el mundo. Porque no se puede aceptar, a la vez, una idea y su contraria. El respeto al otro no impide el disenso. Todo lo contrario, puesto que nadie posee la verdad plena y el conocimiento total, las diversas aportaciones, aun cuando sea opuestas, nos enriquecen a todos."
"/.../ me parece tan decisivo que el papa - que nos debe recordar siempre a Jesús - vaya siempre por el mundo de la manera más parecida posible a como iba Jesús por los caminos de Galilea. Por supuesto, no soy tan ingenuo como para pedir que el papa viaje a pie o montado en una mula."
¿Y también debe dejar que lo apuñale cualquier chalado?
Me da igual que viaje o no, pero si lo hace tendrá que hacerlo con las medidas de seguridad razonables.
No sé la manía que tienen algunos de organizar la vida a los demás: si hay gente que quiere que les visite y él quiere hacerlo, nadie está obligado a ir a verle ni a pagarle el viaje más que los interesados.
Así que a quien no le interese no tiene nada más que pasar del asunto y listo.
En justa correspondencia tampoco le vamos a decir a Juan ni a Castillo ni a ninguno de los opinantes como tienen que viajar ellos ni con quien.
Total ya sabemos la historia del padre el hijo y el burro.
Quiero añadir una idea a la de José María Castillo. El Papa debe y puede viajar sólo con dos personas mas y gastarse en cada viaje no más de 5.000 euros.No tiene porque haber gastos de estancia con todas las comunidades en las que puede hospedarse.(Hay viajes en avión muy económicos).Tendrá que despalazarse en aviones de pasajeros, como uno mas.Debería reunirse con el número de personas más necesario y no efectuar grandes convocatorias."Temo a las masas aunque sean de obispos" decía Salmerón.
Si por su edad, no le conviene hacer este modelo de viaje, sería mejor que no se desplazase. Entiendo que no resulta imprescindible.Tiene representantes ,en todos los paises-conocí a un nuncio "tapado" en China hace algunos años- y si es necesario viajar desde Roma, basta con el desplazamiento de uno de sus representantes. ¿Todos los grandes lideres religiosos viajan en condiciones similares al Papa?.Si lo hacen no nos enteramos.
Respeto cualquier otra opinión civilizada. Esta es...
De modo que si es un símbolo de algo es de la Iglesia Católica. Los símbolos que use la Iglesia Católica, les gustarán a unos y no les gustarán a otros. Pero no creo que haya que sacarlos de quicio.
Por mí el papa se puede poner una boina, que me da lo mismo. ¿Deberían hacer un estudio de imagen para ver lo que tiene que aparentar "la mujer de Cesar". Como paso de apariencias por mí que no se priven, pero todo eso es igual de frívolo en una dirección que en la contraria.
Lo triste es lo del "apaga y vámonos" de los que no diferenciáis el blanco del negro.
El líder espiritual de cualquier cristiano es Jesucristo, el único Maestro.
Los discípulos no tienen que representarle sino seguirle, y si lo hacen mejor o peor según su conciencia es algo de lo que tendrán que dar cuentas cada uno. Aunque sean obispos no lo representan. Aunque sean papas no le representan. Así que apaga y vete tú si quieres, que otros seguiremos señalando a Jesucristo como el Maestro al que hay que seguir.
El Papa representa a Pedro, no a Jesús, al ministerio petrino actual y la sucesión de "Pedros" a través de la historia. Con sus luces y sus sombras, repito. Más claro agua, la confusión de blanco y negro es toda tuya. No me extraña que "apagues y te vayas", pero estás que te vas y te vas y no te has ido...
Es curioso, hay gente que lo mismo le da decir blanco que negro, si el líder espiritual de esta historia que llamamos Iglesia católica, no tiene que reflejar con su vida el Evangelio y transparentar a Jesús, apaga y vamonos...¡Que triste!
Todo el evangelio debería poderse leer mirando a Cristo. Todo lo demás, supone cargar tintas en la direccion equivocada. ¿Cómo que el evangelio se podría mirar mirando al Papa? ¿Acaso el Papa es un superhombre? El Papa, por muy bueno que sea (y los ultimos papas, especialmente desde Pio XII, han sido, no buenos, mejores) no es más que un hombre, limitado y pecador. Pero el Papa, no solo es un ejemplo personal, sino que es la cabeza de la iglesia, Iglesia que tiene sus simbolos, y más que sus símbolos. Mirar solo la tiara como corona de un hombre, y no como corona de la Iglesia, de lo que es, de a quien presenta y cual es la funcion de la Iglesia, es no entender de la Misa la mitad (y nunca mejor dicho).
Pero da igual, dejemos de lado el teocentrismo cristiano, y sigamos profundizando en el humanismo raso, ramplon, vacio. Ya lo dice el Papa "el hombre está en peligro, porque vive como si Dios no existiera". Menos discurso politico y mas mirar a Dios, y desde el, al hombre
Realmente el papa es un símbolo y un referente, por tanto nada de lo que hace pasa inadvertido. En la medida que este hecho concreto ha tenido tanta repercusión en los medios, pienso que debería ser explicado, por lo menos por el jesuita p. Lombardi. Se produce una situación paradójica entre el discurso del papa y algunos actos visibles, que provocan confusión entre la opinión pública, y lo de la mujer del César es muy importante en este caso. En realidad todo el Evangelio debería poder leerse mirando al papa.
En nuestra América Latina, y en especial en mi Costa Rica, poco familiarizada con las cortes de los reyes y esa pompa estridente, resulta mas que evidente lo que propone y denuncia Don José María Castillo....Los palacios, las coronas, los anillos de oro, las estatuas, no son compatibles con el mesnaje evangélico....Así de sencillo!!!!!....nuestro Cristo es un Cristo pobre y al lado de los pobres, ...el de los ricos es una deformación teológica formada en Nicea para los intereses de los poderosos, que pretende robarnos todo, nuestro oro, nuestra diginidad y...hasta nuestro Cristo......Adelante don José María........
En cuanto signo la mitra episcopal dice más -aunque tampoco hace falta- que la tiara, reflejo de una época triunfalista, evocadora de pugnas entre papas y príncipes. Cuando Juan Pablo I decidió no coronarse con la tiara y eso fue un signo importante, muchos en el Vaticano se rasgaron las vestiduras, pero era como decir: No vengo como un rey de este mundo -por bueno que sea- sino como pastor de un pueblo. En cualquier caso bueno sería que la Iglesia actualice sus símbolos para que no pierdan significado en la sociedad actual.
Y menos aun, cuando se utiliza la excusa del escudo papal para atacar a una persona que, como todo el mundo evidencia, es el paradigma del cuidado, el cariño, la humildad y que lleva una vida ejemplar por lo sobria que es, por lo humilde de sus medios (que nada tiene suyo) y que ayuda a todo el Mundo.
Es mas, dice que el Papa ha de ser un referente y tambien aprender de la gente, como viven, sufren y buscan a Dios (de principio, ya es suponer mucho que no le importen, y una descalificacion algo gruesa), ¿acaso cree que el no vive, sufre y busca a Dios? y mas aun ¿acso cree que no compate y busca conocer la realidad de todas esas vidas que tambien lo hacemos? ¿que hace cuando se reune con la gente que sufre? ¿cuando recibe a la gente de la que abusaron sacerdotes y religiosos? ¿cuando visita prisiones, hospitales, centros pediatricos, comedores, las casas de tantas Ordenes religiosas que atienden a personas?. Creo que sus comentarios no son justos ni ecuánimes, y si algo prejuicio...
La verdad, si el Papa ha retomado su triple tiara, son estos comentarios los que escandalizan, y pretenden escandalizar a otros, y no la gente sencilla la que se escandaliza, porque los simbolos tienen su importancia (no vale decir una cosa para acto seguido decir la contraria). La triple tiara simboliza lo que simboliza, y no otra cosa (aunque algunos lo intenten).
¿Que el Papa viaja como un magnate? Pues no es cierto, algo evidente viendo los viajes papales (que nos lo digan a los jovenes, que le vemos en las Jornadas Mundiales de la Juventud, y vemos lo que es un viaje agotador que comparten con nosotros, sacerdotes, Obispos y el Papa). No el viajar en primera supone ir como un magnate. Desplazarse es un gesto de humildady una deferencia hacia el visitado, no solo esperar a que vengan a visitarte. Para nadie es facil de salir de casa a conocer la realidad, y menos aun si vas a sitios donde se es hostil contra el visitante. Menos si eres mayor, con todo lo que eso supone.
SABÉIS LO MEJOR DE TODO EL TEMA: Que a la mayoria de la población mundial no le importa nada el escudo papal.
Irreverencia reverente.
Cuando veo a una treintena de obispos en una catedral arropando a un compañero que alcanza tan alto rango, ataviados con las mejores galas litúrgicas, tengo la impresión de estar en el sambódromo brasileño o asistir al carnaval canario. Disfraces. Ahora bien, el disfraz es farsa: uno se reviste de lo que no es para identificarse, en una ilusión, con una máscara. Hay hombres cuya desnudez les avengüenza, les aterra. Ni el testimonio evangélico ni la caridad cristiana exigen ropajes especiales.
No veo por qué no podría caminar el papa con bastón y sandalias, o viajar montado en un burro o pedaleando en una bicicleta, a menos que por su avanzada edad le falten fuerzas y sus piernas no le respondan. Lo que importa de un papa debe ser únicamente su testimonio de caridad en un mundo que impone la austeridad. Repugnan los políticos que llevan trajes de tres mil euros en países donde se pasa hambre y necesidad. Dios, desde luego, no necesita riquezas.
Sobre la tiara se podr:ia colocar en esa foto una banda con el siguiente lema, tomado del evangelio seg:un Marcos:
SABÉIS QUE LOS QUE FIGURAN COMO JEFES DE LAS NACIONES LAS DOMINAN, Y QUE SUS GRANDES LES IMPONEN SU AUTORIDAD. nO HA DE SER ASÍ ENTRE VOSOTROS...) (MC 10, 42'45)
Quisiera creer que le han metido un gol al papa y que Él no sabía que iban a poner esa tiara en el escudo, para recuperarse del gol que le han metido, podría tomar la iniciativa de decir que añadan encima de la tristemente histórica tiara del siglo VIII las palabras de Marcos 10, 42 a modo de emblema...
Juan Masiá
Tiene un gran estilo, camauro (terciopelo rojo con un ribete de armiño blanco), zapatos de color .
rojo intenso de piel de ternero o cabrito, y ahora la adjunción en su escudo de la tíara pontificia que reúne las tres coronas de los poderes espiritual, eclesiástico y temporal. El buen gusto suele ser, cuando se trata de un papa, síntoma de inteligencia. Es coherente con lo que realmente es, romano pontífice, ponerse una corona de espinas sería populismo.
El "servicio petrino" consiste en retrotraerse al punto en el que el obispo de Roma consiguió llegar a ser "primus inter pares", nada más. Así se obtendría una figura que garantizaría la unión de los cristianos
Pascual tiene su punto de razón.
Pero sigo pensando que sobre gustos no hay nada escrito y que la tradición del escudo con tiara no tiene más de particular que un escudo sin tiara. Lo de los escudos además se me escapa, pero tampoco es para discutirlo
El caso es que no estoy de acuerdo en que el Papa nos tenga que recordar a Jesús. Más bien nos tiene que recordar a Pedro con sus luces y sus sombras. Si es símbolo de algo será de la Iglesia católica y su historia con sus aciertos y sus errores. Y lo que se ponga de vestimenta no es más que cuestión de tradiciones que a la mayoría le gusta conservar. Y Jesús se representa él solo. Lo encontramos como los discípulos de Emaus en la fracción del Pan y las escrituras, cuando nos reunimos en su nombre...
Paso de tiaras, pero paso de verdad, es decir la relativizo hasta el punto que ni siquiera me importa que se la ponga, ni merece la pena discutirlo, aunque yo no se la recomendaría.
El Papa hizo un gesto de humildad al cambiar la Tiara por una Mitra, al inicio de su Pontificado, ahora lo rectifica a consejo de quien sabe quien, pero muy lmal consejero, seguramente fue el mismo que le dijo que levantara la excomunion a los obispos cismaticos lefebvristas, sin que estos hicieran un gesto alguno de acercamiento con Roma, on de aceptaciòn al Magisterio postconciliar.
He leido y quiero entrañablemente tu último libro "La humanización de Dios". Tú eres un hombre de corazón, de muy buen corazón. Pero no eres humano, no.¿No te has percatado que a la gente le encanta la bisutería? Y ¿qué, si no, es toda esa vestimenta eclesial sino bisutería? Y ellos son felices y al pueblo acrítico le encanta ese aparato.-A lo mejor eres un bromista que lo que quieres es meter jaleo. Yo te digo que por mí que no quede. Pero, pobrecillos, ellos son felices con sus trapitos y con sus tiaras.-A lo mejor resulta que eres muy humano pero que te gusta mucho la guasa. Pues sigue, José María, que yo te seguiré leyendo.-Un abrazo
Yo creo que el papa ha hecho bien en recuperar la tiara en su escudo. Así tendrá un escudo como el de Juan Pablo II, Juan Pablo I, Pablo VI, Juan XXIII, Pío XII, etc. y así ser uno más. No es más, por tanto, que un gesto de humildad, gesto que alguien le impidió al diseñarle en su día un escudo con mitra para destacarse del resto de sus predecesores y presentarse como alguien especial. Bien por el papa, rectificar es de sabios.
Sábado, 2 de junio
José Mª Castillo
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató