Teología sin censura

Jesús: "Ejemplo" y "escándalo"

23.09.10 | 17:26. Archivado en Iglesia católica
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Que yo sepa, nadie pone en duda la ejemplaridad de Jesús de Nazaret. Por eso se comprende el respeto que le tienen incluso los que no se consideran creyentes. Por supuesto, no faltan los “atrevidos” (con frecuencia ignorantes) que despachan un asunto tan serio como éste diciendo tranquilamente que Jesús no existió. Me parece superfluo y hasta frívolo discutir aquí una cuestión de la que, recientemente, un buen conocedor (laico) del tema (Frédéric Lenoir) ha escrito: “El único consenso verdadero entre los estudiosos, al margen de sus diversas orientaciones, es la certeza de la existencia histórica de Jesús”.

A lo que quiero añadir algo que dice este mismo autor: “En los casi treinta años que llevo estudiando filosofía e historia de las religiones, raros son los textos que me han sorprendido y conmovido tanto como los Evangelios por su profundidad y su humanidad”. Y así es. La figura de Jesús es tan genial que, cuanto más se estudia, más impresiona.

Y sin embargo, una de las cosas más notables que tiene este personaje es que, si nos atenemos a lo que dicen los relatos evangélicos, Jesús impresiona tan hondamente porque fue un hombre, no sólo “ejemplar”, sino además (y sorprendentemente) fue también un hombre “escandaloso”. Los evangelistas lo afirman repetidas veces y sin titubeos (Mt 11, 6; Lc 7, 23; Mt 15, 12; 17, 27; 26, 31; Mc 14, 27; Jn 6, 61; 16, 1). Y san Pablo lo confirma (1 Cor 1, 23; Gal 5, 11). El Evangelio, por tanto, nos enseña que tendríamos que ser (como lo fue Jesús) personas “ejemplares”, por nuestra forma de vivir, de hablar y de actuar. Pero también nos dice que no nos debe dar miedo resultar “escandalosos”. Porque ambas cosas están claras en el Evangelio. La ejemplaridad y el escándalo.

Digo hoy todo esto por un motivo concreto: desde el día en que empecé a publicar mis reflexiones en este blog, enseguida me di cuenta de que la conflictividad del Evangelio sigue adelante en la historia. Ya es arriesgado hablar de religión y exponer las propias ideas, sin trabas ni censuras, exponiendo las propias convicciones religiosas a los cuatro vientos. La religión es un asunto muy controvertido y ante el que mucha gente se apasiona, a favor o en contra de lo que oye. Por eso aquí hay que extremar la delicadeza, el respeto y la tolerancia. Pero también yo pienso que, en cualquier caso, uno no puede ser un cobarde o traicionar sus propias convicciones. Lo cual es tanto como andar siempre sobre el filo de la navaja. Supongo que esto (y mucho más) es lo que hizo Jesús. Y terminó sus días colgado como un maldito.

Como es lógico, yo no pretendo equipararme a Jesús. Estoy demasiado lejos del ideal evangélico. Pero, en cualquier caso, hablo de esta manera porque la vida me ha enseñado, entre otras, éstas dos cosas:

1) Tomar en serio el Evangelio es tomar en serio una auténtica “agonía”, en el sentido etimológico de la palabra griega ágon = “lucha”, en cuanto que afrontar la lectura y meditación del Evangelio es afrontar un auténtico combate. El combate interior que todos llevamos dentro de nosotros mismos y que inevitablemente salta a nuestras relaciones con la sociedad y con los demás.

2) Con demasiada frecuencia ocurre que, cuando se expresan las propias convicciones entre gentes religiosas, pronto se da uno cuenta de que, en la mentalidad de muchas personas, se pueden poder en cuestión no pocas cosas de lo que dice el Evangelio; pero, para esas mismas personas, lo que no se puede poner en cuestión es lo que dice la jerarquía de la Iglesia. ¿Por qué será que, en la mentalidad de muchos creyentes, pesa más lo que dice la Iglesia que lo que dice el Evangelio?

7 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Hermith Pedrozo Benítez 16.10.10 | 18:38

    Al ser humano le asusta ser libre, en serio, a la gente le fascina que le digan por dónde y cómo. Cuando se despiertan conciencias la gente se atemoriza, da miedo salir del pozo y saber que hay realidades más profundas y nuevas por conocer.¡Nos asusta la libertad! Nos fascina que nos sigan tratando como ovejas y nos digan por dónde tenemos que caminar, aunque sea un camino equívoco. Ombe ¿por qué no hemos podido entender aún el evangelio? por lo único que se nos preguntará al final será por lo que se nos habla en Mt 25, 31-46. Nada más. Podré tener muchos dogmas, podré saber mucho catecismo, podré rezar mil veces al día (No estoy diciendo que esto no sirva para nada), pero al final de mi vida ¿me habré entregado como se entregó Jesús? habré cumplido el mandato de "Hagan esto en conmemoración mia" mi vida toda es una eucaristia, o un rito que celebro cada domingo y nada más


  • Comentario por franz 25.09.10 | 17:37

    Las convicciones católicas le permiten al ser humano ser abiertos a toda la realidad, admito. Sin embargo, su interpretación se conserva la autoridad "infalible". Y, si no lo aceptas, si discrepas, ya no eres católico. Esto lo lolamo círculo ideológico cerrado, no apertura.

  • Comentario por Joaquin Moliner Luján 25.09.10 | 11:36

    Supongo que aún soy joven,pero hasta de los niños se aprende! y cuidado con el que no se deja enseñar,con el que no permanece abierto ante la realidad,no sólo de lo que digan los estudiosos y sus libros sino la vida misma ,en la que Dios habla continuamente.El espíritu lo conservo joven si no no entraría por estos mundos ni leería estos peligrosos artículos.Yo me guio por mis convicciones católicas que son las que permiten al ser humano estar abiertos a toda la realidad,no sólo a la de los entendidos sino ante el que sufre,ante el viejo,ante el niño,ante el indefenso,el ignorante y analfabeto.Usted habla mucho de juventud pero usted ya se cerró hace tiempo a lo que diga la Iglesia.Recíclese,hable con católicos practicantes,no de boquilla,y observe el sufrimiento alegre de aquél que quiere por convicción ser católico:es mofado,burlado,insultado,ridiculizado,tratado como ignorante y débil,como asexual,como dependiente,como dogmático,como viejo,carca,facha,intolerante,antidemocrático,..

  • Comentario por franz 24.09.10 | 19:32

    Una pregunta a Joaquin parafraseando a quella que Jesús dirigió a Pilato: ?Dices todo esto porque se te lo han así enseñado otros, o lo dices porque tu mismo has llegado a estas conviciones? - Cuando yo era niño obtenía las mejores notas en horas de la religión, porqué aprendía las respuestas de catecismo con mucha dedicación, aúnque entendía poco sobre su contenido y no sabía nada sobre su origen. Espero de haber crecido algo en madurez y sabiduría en los siguientes 60 a 70 años en que el tema Jesús y de su Evangelio no me soltaban y marcaban mi rumbo. Lamentablemente, de lo cual ya San Pablo se quejaba, los hey que no pueden soltarse de las ubres de la madre "iglesia", diga dueños machos que se dan de padres, de jefes y de maestros (infalibles además) entre sus hermanos al igual como imperadores de este mundo. ¿Acaso Jesús no les advertía a sus discípulos, que no se porten así? Joaquin Moliner, o eras muy joven todavía, o ya demasiado viejo, no en años, sino en el espíritu.

  • Comentario por Joaquin Moliner Luján 24.09.10 | 13:20

    Ya estamos con las separaciones entre Iglesia y Evangelio.Pero si el Evangelio se lo ha enseñado la Iglesia!Usted sabe algo de Jesús y su Evangelio por la Iglesia!Además si usted es católico sabrá que la interpretación última del Evangelio recae en el Papa y los obispos en comunión con él,por lo que no hay polémicas a menos que se creen.Si usted es católico debería de aceptar la interpretación del Papa.

  • Comentario por raquel 24.09.10 | 08:49

    ¿Dónde han encontrado la vara de medir? ¿O es que se la han fabricado ustedes?Criticar es facil,actuar es otro cantar.

  • Comentario por Archimandrita 23.09.10 | 23:52

    Es que como te creas el Evangelio, te van dando palos a derecha y a izquierda. Y esto se evita diciendo y haciendo siempre lo que manda el "amo". Pero si desde el Evangelio cada día te cuestionas tu vida, vas descubriendo que la mayor parte de la normativa eclesial no está al servicio de las personas, que la misericordia, que la compasión con el otro, algo que siempre hacía Jesús de Nazaret, quedan muy al margen de los códigos ordenancistas emanados de los jerarcas. Cuando no buscas tu defensa, tu prestigio,el poder, aflora ese espíritu de Jesús, que lo hace admirable a creyentes y agnósticos. Hay un reflejo de algo que no sabemos expresar.

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  • José Mª Castillo José Mª Castillo
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