Teología sin censura

LAS MALAS NOTICIAS

06.12.09 | 09:47. Archivado en Sin censura

Seguramente, una de las peores cosas, que pueden ocurrir en un país o en una sociedad determinada, es que la situación alcance tal nivel de crispación, que lo más deseado y buscado por los ciudadanos (especialmente por los medios de comunicación) es tener malas noticias para dar y preocupar a los contrarios. Es verdad que, desde el punto de vista puramente informativo, para mucha gente, una "mala" noticia es más noticia que una "buena" noticia . Porque una mala noticia desgasta, descalifica y desprestigia al protegonista sobre el que versa la notiocia. Por eso, a la gente de derechas le encanta informar de las desvergüenzas que que protagoniza la izquierda. Exactamente lo mismo que para la gente de izquierdas es un plato de gusto informar y dar bombo a las corrupciones y asuntos turbios que arraigan yu crecen en los ambientes de la derecha. Y lo que digo de la política, se multiplica a la enésima potencia cuando el motivo de la noticia es un asunto religioso. Nada hay tan sabroso,para alunas gentes, como dar la noticia del último despropósito que ha soltado por su boca el obispo de tal sitio, un cardenal de alto rango en la Curia Vaticana, y no digamos nada si el protagonista de la noticia es nada menos que el papa. De la misma manera que, en la acera de enfrente, la derecha de toda la vida se frota las manos cuando se entera de las torpezas y contradicciones en que incuren los "sociatas", los "sudacas" y el "rojerío" trasnochado, que no merece otra cosa que arder para siempre en las calderas de Pedro Botero. Este morboso afán por las malas noticias es el indicador más claro de la crispación exacerbada en que vivimos metidos hasta las cejas. Lo más grave de este asunto es que un país crispado es un país dividido. Un país en el que interesa más hundir al otro que levantar a los que han perdido la esperanza. ¿Y así vamos a salir de la crisis? ¿Y así es cómo vamos a levantar a los desgraciados que se hunden en la miseria? Seamos sinceros, ¿de qué estamos hablando cuando nos apasionamos y discutimos acalorados por el tema de los crucifijos? ¿de qué discutismos cuando nos ponemos a defender los derechos humanos? ¿qué religión defendemos cuando lo que estamos haciendo es hundir la religión? ¿qué vida protegemos cuando le amargamos la vida a todo el que se descuida en lo más mínimo? Este país se ha convertido en un avispero. Y, la verdad, cada día resulta más insoportable aguantar todo el veneno que destilan los "profetas de desgracias" que han crecido como las peores hierbas en este terreno pantanoso y sucio que miman los apasionados de todos los colores y de todas las tendencias. ¿No sería necesario y urgente organizar una política de pacificación, de tolerancia, de respeto, de colaboración y ayuda de todos para todos? ¿No tendría que ser éste el primero y el mayor esfuerzo de los "hombres de la religión"? ¿no sería más feliz habitable nuestro país, si nos empeñamos en hacer de él espacio de convivencia en paz, en lugar de ahondar las simas de división que nos separan?Teología sin censura


Sábado, 2 de junio

BUSCAR

Editado por

  • José Mª Castillo José Mª Castillo

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Diciembre 2009
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Sindicación