De nuevo, miles de españoles en pie de guerra por el tema de los crucifijos. Desde los que piensan que lo que hay que hacer es quitarlos de los centros públicos, concretamente de los colegios, hasta los que ven en eso poco menos que el final de la religión y de las más puras esencias de la España, "unidad de destino en lo universsal". Señores, ¡ya está bien! Vamos a ser sinceros: ¿qué hemos hecho con la imagen de Cristo crucificado? ¿Es que por tener esa imagen en nuestros colegios hemos conseguido hacer de España y de nuestros jóvenes un país y una juventud con más honradez, más responsabilidad, más honestidad en todos los ámbitos de la vida? Hay gente tan ingénua que se imagina que por tener un crucifijo colgado en la pared, por eso ya tenemos una educación más eficaz, más humana y hasta más cristiana. No seamos tan superficiales. Lo que importa y nos urge es que vivamos como aquel Crucificado, no que lo tengamos colgado en la pared.Teología sin censura