En sus Discursos sobre la primera década de Tito Livio (II, 11), dice Maquiavelo que Numa Pompilio, "encontrando un pueblo ferocísimo, y queriendo reducirlo a la obediencia civil con artes pacíficas, recurrió a la religión como elemento imprescindible para mantener la vida civil, y la construyó de modo que, por muchos siglos, en ninguna parte había tanto temor de Dios como en aquella república, lo que facilitó cualquier empresa que el senado o los grandes hombres de Roma planearon llevar a cabo". Maquiavelo no fue un teólogo. Ni lo que dice en este texto es ejemplar desde cualquier punto de vista. Con todo, hay en estas palabras de Maquiavelo algo muy serio, que a todos nos tendría que hacer pensar. La religión tiene que servir para unir a los ciudadanos, no para enfrentarlos. Por eso pienso que Maquiavelo tuvo más talento que nuestros obispos. España está fracturada, dividida, enfrentada, entre otras cosas, por causa de la religión. La Iglesia ha sido responsable de muchas fracturas en nuestra historia. ¡Ya está bien! Según la tradición cristiana, a Jesús le preocupaban las creencias de la gente. Pero mil veces más que eso, él quiso sobre todo que supiéramos unirnos. ¿A qué espera la Conferencia Episcopal para programar en serio un proyecto de unión, respeto, tolerancia y ayuda entre todos? Teología sin censura
Sábado, 2 de junio
José Mª Castillo
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató