El mismo papa que rechaza a los sacerdotes casados católicos, acepta a los sacerdotes casados anglicanos. ¿Por qué no se les tolera a los católicos, lo que se les permite a los anglicanos que se pasan al catolicismo? La respuesta es clara y bien sabida: los anglicanos que acepta el Vaticano son los que no están de acuerdo ni con el matrimonio de los homosexuales ni con el sacerdocio de las mujeres. Dicho claramente: el modelo de sacerdote que quiere el papa es el sacerdote integrista, fundamentalista, intolerante. El papa no lo dice así. Pero la decisión que acaba de tomar Benedicto XVI, en relación a los curas anglicanos, ha dejado muy claro que lo que al papa le interesa de verdad es un clero que no tolera la igualdad de derechos de los homosexuales y de las mujeres. En eso está el nudo del asunto, por más que el Vaticano y sus letrados busquen y rebusquen otras razones para maquillar una decisión (una más) que pone en evidencia el camino regresivo que ha emprendido nuestra Iglesia. Un camino que con este papa se recorre ya a tumba abierta y pisando el pie en el acelerador. Con lo que nos alejamos cada día más del Evangelio. Jesús no habló jamás ni de homosexuales, ni de curas casados o solteros.
Sábado, 2 de junio
José Mª Castillo
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Sor Gemma Morató