Un padre que drogaba a los rivales de sus hijos tenistas, provocando además la muerte accidental de un joven, ha sido condenado a ocho años de prisión por un tribunal francés. El individuo, Christophe Fauviau, introducía sustancias en las botellas de los jóvenes jugadores.
Fauviau reconoció que entre 2000 y 2003 rellenaba las botellas de agua de los rivales de sus hijos Maxime y Valentine, con somniferos y relajantes.
El abogado Serge Mackowiack había solicitado entre ocho y diez años de prisión, por debajo de los 20 contemplados en los causos de muerte accidental al administrar sustancias tóxicas, porque, según afirmó, "una pena superior no sería justa, porque hay delitos más graves".
"Es normal querer hacer progresar a los hijos de uno, pero siempre hay límites", prosiguió. Este pleito es el "de un adulto que hizo de sus niños sus propios fantasmas", ofreciendo el retrato de un "tramposo", "manipulador" y "mentiroso".
Christophe Fauviau, de 45 años, un militar retirado es juzgado desde el 1 de marzo por "administración de sustancias tóxicas", después de ser acusado de drogar a 27 jugadores, de ellos nueve menores de 15 años. El 3 de julio de 2003, Alexandre Lagardère, un instructor de 25 años, falleció, probablemente por los efectos de Temesta, una de las drogas que utilizaba Fauviau.
Durante el proceso, los jugadores víctimas de las prácticas de Fauviau narraron los problemas físicos provocados por este medicamento, fundamentalmente fatiga, vómitos y visión nublada. El acusado admitió que drogaba a los chicos con Temesta porque no podía soportar la idea de que sus hijos pudieran perder, aunque negó que sus actos fueran premeditados.
Viernes, 22 de agosto
Daniel Sánchez Jiménez
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