La polémica
Pero afrontar el coste del despliegue inicial parece difícil para los operadores alternativos como Orange, Jazztel o Tele2 (que pronto empezará a operar bajo la marca Vodafone). Por ello, aunque sin éxito, esas compañías pidieron a la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT) tener acceso indirecto a la red de fibra de Telefónica para luego revender este servicio.
Vodafone estima que para que a un operador le resulte rentable invertir en fibra óptica debe contar con una cuota de mercado de al menos un 40%, frente al 5% de Orange, el 3% de Tele2 y el 2,4% de Jazztel. La operadora ha advertido que no invertirá en fibra si la regulación no cambia y recuerda que no pretende usar gratis la red de Telefónica, sino pagar por ese servicio mayorista que a la empresa que preside César Alierta podría resultarle rentable.
Sin embargo, el operador dominante, el único que ha comprometido una inversión en fibra de 1.000 millones de euros entre 2007 y 2010, no está dispuesto a ejecutar ese presupuesto si la CMT le exige ofrecer acceso indirecto a la red y televisión mayorista a sus rivales, según recogió la prensa en mayo.
El regulador, por su parte, tampoco quiere que los alternativos dependan de la red de Telefónica y aboga por crear competencia en infraestructuras y no sólo en servicios, por lo que ha permitido a la operadora lanzar su oferta de 30 megas con la única exigencia de abrir sus conductos a sus rivales para que instalen su propia red de fibra.
La regulación definitiva sobre esa infraestructura, llamada Red de Nueva Generación (RNG), se presentará antes de final de año siempre que el recurso anunciado por Orange no prospere. España, Francia y Reino Unido son los tres países que más han avanzado en esta legislación, por detrás de Holanda.
Jueves, 26 de noviembre
Jorge Martín Fernández
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