Del suplemento Mercados de El Mundo, del 22 de junio de 2008, reproducimos la tercera parte del artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
El nuevo marco de negociaciones de España con la CEE se abrió oficialmente el 5 de febrero de 1979, y duró hasta marzo de 1985, cuando se firmó el Tratado de Adhesión, vigente desde el primero de enero de 1986, y por el cual España entró en la dinámica de plena integración con otros 11 países comunitarios; en la perspectiva del avance hacia la Unión Económica, en lo que fue un primer escenario de globalización. Habiéndose llegado ahora a 27 países, que representan más del 10 por 100 del PIB mundial.
En el periodo transitorio de siete años, se asumió también la ratificación del Acta Única Europea (AUE) y el Tratado de Maastricht; la primera, para llegar al Mercado Interior Único, y el segundo para sentar los cimientos de la Unión Monetaria (UM). Conforme a los criterios establecidos: baja tasa de inflación, tipos de interés reducidos, control del déficit fiscal, y recorte de la deuda pública.
El efecto Europa resultó espectacular, para las empresas españolas que se modernizaron a fondo, atrayendo inversiones extranjeras que desempeñaron un papel decisivo en el avance económico y tecnológico. Por otra parte, los fondos estructurales y de cohesión de la CE/UE ayudaron decisivamente a mejorar las condiciones de la agricultura y a cubrir una buena parte del déficit de infraestructuras. Adicionalmente, con las privatizaciones de empresas estatales para reducir deuda pública, surgieron empresas multinacionales españolas, sobre todo, inicialmente de cara a Iberoamérica, en las áreas más diversas: telecos, energía, banca, seguros, logística, transporte, etc.
Ramón TAMAMES
Viernes, 29 de agosto
Ramón Tamames
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