Del suplemento Mercados de El Mundo, del 22 de junio de 2008, reproducimos la segunda parte del artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
La operación estabilizadora a que acabamos de referirnos y su desarrollo ulterior con la planificación indicativa (con un crecimiento al 7,7 por 100 anual acumulativo entre 1961 y 1973) no entró en los aspectos políticos. Pero el desarrollo económico fue abriendo brechas de libertades, sobre todo en el plano sindical vía negociación colectiva, en la expectativa de que la democracia sería inevitable, con la posibilidad de viavilizar un crecimiento con mayor participación de todos los agentes económicos y sociales. Así las cosas, ese crecimiento acelerado derivado de la estabilización empezó a frenarse con la crisis abierta en 1973 por el primer choque petrolero. Por lo cual, la transición política, hubo de hacerse en medio de dificultades importantes de estancamiento del PIB y de crecimiento del paro. Y sin entrar en los aspectos políticos de esa evolución, lo cierto es que en octubre de 1973, Adolfo Suárez, el primer presidente de un gobierno democrático, convocó a representantes de todos los partidos políticos del Parlamento para entablar un diálogo conjunto, que culminó en los célebres Pactos de La Moncloa (su firma en la foto de hoy), que paliaron las consecuencias políticas de la crisis económica, y permitieron un clima más favorable para los trabajos de lo que sería después la Constitución de 1978.
Las acciones del gobierno se desarrollaron en términos de presupuestos más ceñidos a las capacidades efectivas con una nueva fiscalidad, política monetaria para frenar la inflación, y acuerdo de moderación salarial a fin de compatibilizar rentas y empleo.
Por otro lado, se pusieron en marcha transformaciones profundas de la economía con un conjunto de medidas importantes de carácter estructural: empleo temporal, educación para todos, nuevas reglas de urbanismo y vivienda, reforma de la seguridad social, ajustes en el sistema financiero (cajas de ahorro a democratizar y consejo del Banco de España ya con perspectivas de mayor autonomía de Gobierno), nuevas políticas agraria y pesquera, planificación más racional de la energía, y democratización de la empresa pública; aspecto, este último, que quedó a medio camino, por la no publicación del prometido estatuto a fin de evitar discriminaciones con las empresas privadas.
Muchos de esas aspiraciones, no se lograron, pero lo cierto es que los Pactos representaron un gran avance hacia la economía de mercado, y supusieron una democratización definitiva con la presencia plena de los sindicatos y las organizaciones empresariales; fuera ya de los verticalismos del pasado. El siguiente paso se dio con el Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas, en el que entramos seguidamente.
Ramón TAMAMES
Viernes, 10 de octubre
Ramón Tamames
Grupo Cenyt
Luis Llopis Herbas
Alfonso Agís
Juan Carlos Ureta
Jesús Pérez
Ramón Tamames
Invermanía
Luis C. Sánchez
Juan Otero