Del suplemento Verde de La Razón, del 29 de junio de 2008, reproducimos el artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
El del epígrafe fue el título del documento de trabajo que, al alimón, prepararon Barbara Ward y Rene Dubos para la “Primera Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas”, celebrada en Estocolmo en 1972; bien expresivo de que a pesar de que por entonces existían tres mundos económicos —capitalista, socialista, y subdesarrollado—, a efectos ambientales el planeta era uno solo, con toda clase de contaminaciones sin fronteras y una única biosfera.
Traemos a colación el referido título, porque creo que también es válido para expresar la intuición de que el nuestro sea el único planeta del universo con una vida diversificada e inteligente en su especie de mayor relevancia, el homo sapiens. Y digo esto, porque en los últimos días he leído como cuatro o cinco manifestaciones en el sentido de que vivimos en un universo con un potencial de millones de civilizaciones diferentes, sin que haya absolutamente ninguna evidencia de ello.
El “Centro Carl Sagan para el Estudio de la Vida Inteligente en el Universo”, fue, y sigue siendo, una iniciativa interesante. Pero mucho menos valor, en cambio, doy a la llamada “ecuación de Drake”, que con una serie de hipótesis no contrastadas, enuncia el principio de la vida casi ubicua en las galaxias.
No vamos a utilizar argumentos de base teológica, ni buscar demostraciones exhaustivas. Simplemente me referiré al libro de Bill Bryson, “Una breve historia de casi todo”, en el que se detalla cómo las posibilidades de encontrar algo parecido a nuestro planeta, son prácticamente nulas. Porque a favor del mismo juega su ubicación en la mejor zona del sistema solar, con una perfecta configuración interna (nife y sial), una central termo-helio-nuclear de lo más conveniente, el Sol, un satélite Luna que nos estabiliza en el espacio, y una crono-ilación evolutiva pre-darviniana casi milagrosa.
Habrá que conservar la esperanza. Pero también tendremos que seguir trabajando y funcionando como si efectivamente estuviéramos solos.
Ramón TAMAMES
Miércoles, 3 de diciembre
Ramón Tamames
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Ramón Tamames
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