Del diario La Razón, del 4 de mayo de 2008, reproducimos el artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
Vaya por delante mi sentida condolencia a Pilar Ibáñez y sus allegados por la pérdida de Leopoldo Calvo Sotelo (LCS), quien fue presidente del gobierno en tiempos difíciles, y que ayer entró en la historia de España como uno de los protagonistas de la Transición.
Nos conocimos en 1957, en las reuniones de los sábados por la mañana que tenían lugar en el Servicio de Estudios del Banco Urquijo, qué dirigía nuestro común amigo y en gran medida maestro José María Naharro. Yo iba a esos encuentros como profesor ayudante, y LCS en su calidad de director de una de las empresas del grupo del banco. Concretamente, Perlofil, que producía nilón en una fábrica en El Escorial. Esa amistad perduraría indefinidamente, y el propio Leopoldo, en una entrevista que dio ya como presidente, recordó que el primer piso en que había vivido en Madrid con su mujer y sus hijos, al trasladarse a otro mayor, «se lo vendí a Ramón Tamames y a su prometida, Carmen Prieto Castro, que estaban a punto de casarse».
En su etapa de máxima responsabilidad política dentro del cambio iniciado con la muerte de Franco y encauzado, con las primeras elecciones democráticas del l5-J de 1977, a LCS le tocó gobernar en uno de los momentos más dramáticos, como presagió el accidentado 23-F de 1981. Fue un período de complicaciones crecientes, empezando por el contexto internacional del segundo choque petrolero, que llevo los precios del crudo a 34 dólares/barril. Un panorama que se hizo aún más correoso por las luchas internas en la UCD y por la fuerza que iba a tomando el PSOE en su campaña contra la OTAN y a favor del cambio.
En esas circunstancias, LCS presentó un programa de gobierno muy poco atractivo. Poniendo énfasis en la opción nuclear, contra la dependencia de los combustibles fósiles. Al mismo tiempo, pretendía aumentar la aportación del Estado a la financiación de una seguridad social muy descapitalizada por el paro. Haciéndose a continuación promesas de reconversión industrial para los sectores más golpeados por la crisis -siderurgia, construcción, naval, textil-, con algunas adiciones sobre política agraria y pesquera, que también pasaban por dificultades muy serias en el tránsito de aproximarnos a la CE. Escenario en el que todo fueron problemas por la postura francesa de retrasar a toda costa nuestro ingreso. Pero en realidad, lo más importante que quedó de la ejecutoria de LCS fue la creación del Instituto Nacional de Hidrocarburos. Debiendo mencionarse la fundación del Instituto Nacional de Fomento de las Exportaciones, luego transformado en ICEX.
Y mientras en lo económico los problemas no dejaban de surgir y crecer, en lo político el tema iba a peor, cumpliéndose las expectativas de que cada varón de la UCD tiraría por su lado con el nacimiento de una serie de nuevos partidos: la Unión Andaluza de Clavero, el Partido de Acción Democrática de Fernández Ordóñez y el Demócrata Popular de Óscar Alzaga. Con el detonante final de la decisión de Adolfo Suárez de volver a la arena política con una nueva formación, el CDS, cuyo anuncio precipitó la convocatoria anticipada de elecciones para el 28 de octubre de 1982. LCS afrontó la situación solo, no recibió apoyos de casi nadie, y su postura atlantista le enajenó millones de votos que al final llevaron a Felipe González al Gobierno. Petra, paradójicamente, consagrar luego la política pro OTAN de LCS. Mientras que UCD, con sólo 12 diputados, no tardó en disolverse. Lo cual no significa que nuestro llorado amigo fuera el autor de todo eso. En realidad, lo que hizo fue mantener la serenidad en tiempos difíciles ante un giro inevitable de la opinión pública.
Ramón TAMAMES
Viernes, 25 de julio
Ramón Tamames
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Grupo Cenyt
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Invermanía
Ramón Tamames
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