De Estrelladigital, de hoy 24 de abril de 2008, reproducimos el artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
El 2 de mayo de 1998, ya muy pronto va a hacer diez años de la muerte de un gran periodista de las ondas hertzianas, Antonio Herrero, que tuvo capacidades para la radio sencillamente portentosas. Y lo digo con conocimiento de causa, por haber trabajado con él, como tertuliano algo más de una década.
El comienzo de su programa, cotidianamente, era como una especie de chupinazo, al poner en pocos minutos en antena lo más notable de la jornada, con una claridad y contundencia poco frecuentes. Empleando el lenguaje de la lidia, tan habitual entre nosotros, y con todos los respetos del caso, diría que esa iniciación de cada mañana me recordaba a aquel ser mitológico, el uro, cuyos descendientes hoy, al entrar en la plaza, al sonido de los clarines, abren un gran espectáculo con su entusiasmo vital.
A punto de producirse la efemérides indicada, publicaré aquí, en Estrella Digital, dos artículos seguidos sobre Antonio Herrero. Quien tuvo, por lo demás, una amistad también entrañable con nuestro editor, Pablo Sebastián, como podrá verse en la segunda de las entregas de esta miniserie, al referirme a la “Historia de un cuadro”.
Mi colaboración con Antonio Herrero, duró desde mediados de 1988 hasta el 2 de mayo de 1998, fecha que nunca olvidaré. Por tres razones: la primera, porque aquel día mi hijo Moncho cumplió 30 años y planeamos una fiesta que sólo se celebraría bastante después, retrasada precisamente por lo que sucedió. La segunda razón de ese recuerdo tan vivo fue el euro, que nació ese día. Después de una larga gestación que yo seguí de cerca, durante la cual ya en los últimos días de abril de 1998, en el marco de la tertulia, a micrófono cerrado le comenté a Antonio que me gustaría estar en Bruselas el gran día –previsto para el 2 de mayo, en el Parlamento Europeo—, de la puesta en marcha del euro, un momento histórico en el progreso de la Unión Europea:
— Pues, hala Ramón, vete para allá... Podrías hacerlo en calidad de enviado especial en nuestro programa, Las mañanas de la Cope…
— Eso estaría bien… un viaje mucho más corto que mis anteriores experiencias de enviado especial: primero a Río de Janeiro para la Cumbre de la Tierra en 1992, y luego a Sudáfrica, en 1994, con ocasión de las elecciones democráticas para desmantelar el apartheid.
Convinimos el modus operandi, y allí estuve en Bruselas en el momento crucial en que Gordon Brown, ya canciller del Exchequer con Tony Blair, dio solemne lectura a la lista de los once países fundadores del sistema del euro, tras un examen en el uno a uno cada país candidato demostró haber cumplido las condiciones señaladas en los criterios del Tratado de Maastrich: bajo déficit público, inflación reducida, tipos de interés en descenso, deuda pública recortada, y estabilidad económica.
En Bruselas, lo pasamos bien aquellos días, pues nos juntamos un buen número de comentaristas, entre ellos César Lumbreras, el especialista en agricultura, que viajaba frecuentemente a la capital comunitaria para mantener informados a sus cientos de miles de oyentes que a través de él seguían los episodios de la Política Agrícola Común. Como también estaban José Luis Gutiérrez, tertuliano como yo en la COPE, y uno de los redactores de la misma emisora, Pepe Arozamena.
Los mencionados, con otras gentes de la prensa, de la radio y de la televisión, tuvimos algunos encuentros gastronómicos excelentes. El último de ellos en la tarde del propio 2 de mayo de 1998, tras la solemne sesión parlamentaria del natalicio del euro. Tras el almuerzo con los colegas, ya atardeciendo, me fui al aeropuerto para volar de retorno a España. Y al aterrizar en Madrid rápidamente me dirigí a tomar un taxi, cuando eran aproximadamente las diez de la noche. Me arrellané en el vehículo y me dispuse a llamar por el móvil a mi mujer, Carmen, en cuya voz al conectar, ya noté algo raro:
— ¿Dónde estás, Ramón, ya en el taxi?
— Sí, sí, en el taxi…
— ¿Estás bien sentado…?
— Naturalmente… ¿Qué pasa? – pregunté ya un tanto alarmado por la eventualidad de alguna desgracia.
— Ramón, Antonio Herrero ha muerto …
Fue como si hubiera descargado un rayo con un trueno ensordecedor, al tiempo que las luces del borde de la carretera se hubieran apagado de pronto, y el motor del taxi hubiera dejado de funcionar… situándome así en una especie de limbo. ¿Cómo podía haber muerto Antonio, a quien había visto 48 horas antes? Él mismo me había comentado:
— Igual me voy contigo a Bruselas, por lo que me dices de que eso del euro va a ser un suceso histórico… Pero no sé, ya te lo diré.
El día antes de mi salida a la capital europeísta, le llamé para ver si finalmente nos encontraríamos en el Parlamento de la UE, y me dijo:
— No, al final no voy a ir… Estoy muy cansado y aprovecharé el fin de semana para pasar unos días en mi casa de Marbella.
Fue nuestra última conversación, que recordé cuando en mi cabeza se removía la primera estrofa del Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, de Federico García Lorca:
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
— ¡¡¿¿Pero qué ha ocurrido, Carmen, qué ha pasado, cómo es posible…???!!!
— Por lo que vamos sabiendo, en Marbella, resulta que después de comer salió al mar en el barco de unos amigos, y para bucear se lanzó con las gafas de nadar y las bombonas de respiración ajustadas. Pero apenas un minuto después, salió a la superficie, haciendo gestos de petición de auxilio, como si estuviera ahogándose… Y así fue, porque instantes después le recogieron ahogado…
Las explicaciones fueron llegando, con la versión generalizada de que efectivamente se echó a la mar, olvidando tal vez que tenía una úlcera de estómago, y que eso podía ocasionarle algunas disfunciones al poco tiempo de haber almorzado. Todo el sistema respiratorio debió bloqueársele por la expulsión de alimentos por el esófago, que trabaron cualquier posibilidad de respiración y de vida.
El resto del trayecto en taxi se me hizo eterno, pero aún mantuve la serenidad hasta llegar a casa, donde Carmen me dio un gran abrazo, tratando de consolarme por algo tan inesperado como trágico: la pérdida de un gran amigo de los últimos tiempos.
La noche era apacible y salí a la terraza para pasear un poco, y allí se me saltaron las lágrimas, y por lo menos durante media hora estuve llorando, con una intensidad irrefrenable. Ya no volvería a verle; sólo sus restos mortales, en la iglesia de Marbella donde se celebró el funeral, con una visita previa a la casa, con Cristina y los hijos en una especie de velatorio para ellos inacabable.
Terminaremos nuestro in memorian por Antonio Herrero el próximo miércoles 30 de abril.
Ramón TAMAMES
¿Intervendrá el Profesor Tamames en el Programa Especial que la Cadena Copè, La Mañana dedicará el día 2 de mayo de 2008 al gran Antonio Herrero?
Que lástima que personajes tan importantes para la cultura de nuestro país no sean inmortales.
Antonio Herrero fue además de todo, un importante periodista, y como siempre ocurre de los más destacados periodistas, según mi opinion, cultivado en la Cadena Cope.
Os dejo mi blog para que lo visiteis y dejeis vuestros comentarios: http://jorsj.blogspot.com un saludo para Ramón, tiemnes un blog muy completo, ánimo!!!
Sin ánimo "conspiranóico": ¿de verdad descartan ustedes absolutamente una versión alternativa a la muerte de Antonio Herrero?
Sí, si Federico continuador y una mierda. Limpió a todos los colaboradores de Antonio Herrero. Solo queda el traidor Luis Herrero denunciado por la viuda de Antonio Herrero por haberse quedado con la pasta.
A ver si escribimos menos chorradas.
Antonio, hombre íntegro, de una pieza; Federico, continuador de la labor de Antonio......
Antonio, nunca te olvidaremos. Fuiste muy grande, y por eso incomodaste tanto al poder (de un lado y de otro)
Domingo, 8 de noviembre
Ramón Tamames
Grupo Cenyt
Luis Llopis Herbas
Juan Carlos Ureta
Jesús Pérez
Ramón Tamames
Luis C. Sánchez| Noviembre 2009 | ||||||
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