El blog de Ramón Tamames

Sequía, memoria y hemerotecas

11.04.08 | 09:24. Archivado en Artículos

Hoy publicamos un artículo de Luis Ramirez Benéytez, nuestro habitual comunicante, por el interés que pueda tener para quienes nos siguen. Un saludo muy cordial a todos.
Ramón TAMAMES

---------------------------------------------------------------

La verdad es que se echa de menos, cuando tanto se habla de sequía, la aportación autorizada de los técnicos en la materia meteorológica, que sin duda los tenemos en Málaga. ¿Por qué no escriben algo? Lo que aquí se va a decir, aportación de un cateto de grado medio con experiencia en el Guadalhorce, tiene una clara intención provocadora, para que los técnicos, que de verdad saben, nos expresen su saber.

Nos iremos, rebuscando en hemerotecas, al año 1995. En un artículo en "Tribuna" del día 19 de Enero, con el título "Sequía y procesiones" se habla de la angustia de los agricultores con una sequía que en ese mes era ya atemorizante. Hasta se recordaba aquella anécdota del árabe amigo de Sain-Exuperí cuando vio las fuentes del Ródano: "¿Ojú!: vaya un dios que tienen los franceses". Pues bien, en 1995 aún se hablaba de sacar a San Isidro con un bacalao colgado al cuello para darle sed y que lloviera.

Pero el caso es que en otro artículo, diez meses más tarde, el tema sigue siendo la sequía. Había pasado un verano y ni llovió ni llovía. Creo que fue cuando se recomendaba no regar con el agua salobre que quedaban en los pantanos. "Lluvia, números y oraciones", se titulaba el escrito. Lo de los números era por haber tenido acceso a datos serios de meteorología referidos, por cierto, a la zona de Antequera, pero que significaban mucho también para el Guadalhorce. Lo de las oraciones es porque la sequía era tanta que los obispos andaluces se habían reunido en el Rocío onubense a pedir lluvia. No sé si eso ahora encajaría, pero así fue en Noviembre de 1995.

Los datos meteorológicos a los que hacíamos referencia, se refieren a las estadísticas que comparan las sucesivas cantidades de lluvia caída. Algo enormemente interesante es conocer los espacios, los años seguidos, "las rachas", dicen en el observatorio, las rachas de sequía o de lluvia que se dan en años continuos.

En esa serie de números se buscan dos cosas: Primero, si se da un ritmo seguro, lo mismo para años secos que para años lluviosos que nos permitan decir: Ahora vienen los tres años secos, y luego los tres de lluvia , o los cuatro, o los dos: el ritmo que sea. Segundo, si en la observación de la cantidad de lluvia se puede asegurar lo de "antes llovía más", porque eso será siempre verdad si lo decimos en la racha seca y pensamos en la experiencia de la racha húmeda, tal vez muy húmeda.

Llamaremos años secos cuando llueve menos de 300 litros por m2, y lluviosos a los que llegan o rebasan los 600 litros por m2 en cada año meteorológico. Ya se sabe: del otoño al verano del siguiente año.

Pues bien, el año más lluvioso de esos años del XX, parece ser que fue el 1940 - 1941, y luego "la pertinaz sequía" del general. Y luego hubo un espléndido 1946 que yo recuerdo como una primavera en la que llovió de Marzo a Junio.

El más seco, con aquellos datos que se manejaban, precisamente fue el 1994-1995, que ya podemos recordar con nuestra memoria. Pero interesa mucho conocer lo que han durado las "rachas secas" que están entre las "rachas húmedas" y, al revés, lo que han durado las "rachas húmedas" entre las secas. No hay constancia en los intervalos, que refiriéndose a los lluviosos nos aportan estos intervalos de años: 10, 2, 6, 4, 0, 7, 3, 0, 3, 0, 3, 0, 7, 7, 13, 5. Se diría que no pasaban siete años secos antes de que volviese otra racha húmeda. Pero hay un intervalo de 13 años secos entre mediados de los setenta y el final de los ochenta. Esos son años que ya puede usted recordar con su memoria.

La angustia en el 1995, es si el intervalo, que ya era de cinco años sin llover, se iba a prolongar trece años, como el último dato, o más aún. Vamos a entrar en nuestra propia experiencia, para superar la frialdad que puede suponer para algunos la serie de números.

Con datos serios de pluviómetros de Alhaurín el Grande, agricultores competentes, tenemos el resumen de los años de 1995-1996 hasta 2003-2004. Vean ustedes qué interesante. Partíamos de los datos de experiencia de 1995, cuando los artículos angustiados con la sequía. Pues bien, en los datos pluviométricos de ese 1995-1996 nos encontramos: Septiembre 0 litros; Octubre 0 litros; Noviembre 70 litros; Diciembre 334, y sigue la serie de meses: 389; 133; 89; 57; 116 en Mayo Al final de la primavera habían caído 1.193 litros por m2. Un record de lluvia.

El año siguiente fueron 1124, y la serie de años se continúa: 952, 368 (ya escasea); 576; 661; 720; 615; 1169 el año 2003-2004.

Buscamos en nuestra experiencia comprobada en el Guadalhorce y con datos de pluviómetro. Han pasado cuatro años se sequía desde el muy lluvioso 2004. ¿Podíamos asegurar que esa racha seca se iba a acabar ese año, o seguirá más años? No teníamos datos seguros de lo que fuera a pasar, porque las estadísticas nos dan unos intervalos fluctuantes, que pueden ir de años seguidos de lluvia hasta intervalos de siete años o más. Y sacar la media de los intervalos es una tontería, porque las medias, cuando se trata de saber lo que va a suceder aquí y ahora, no valen. Lo del chiste: El cirujano al paciente que va a ser operado: "Usted tranquilo, que en esta operación se muere el 99 % de los pacientes. A mí ya se me han muerto los 99 y a usted le ha tocado el 100 que se salva". Las estadísticas de medias en el caso de los intervalos de la sequía, no funcionan.

Es decir, ni a corto ni a largo plazo tenemos datos en las series temporales que nos permitan asegurar el futuro inmediato. De verdad, ¿llueve menos ahora en el Guadalhorce, si se prefiere, en este sistema que supone la entrada de borrascas profundas por el Golfo de Cádiz? Tal vez. Ahí sí pueden valer las estadísticas. Recordemos aquellos 1961-62 y 1962-63, cuando se fue toda una ladera de la carretera Ronda-Jerez, y cuando una gredera se llevó medio Montecorto, y mis protestas al gobernador civil que me llevaron a mí a Alemania. O aquel final de los ochenta, 1987, 1988, 1989 toda la vega inundada, y con muertos. Que nos lo recuerden los del Doñana, Cártama, con las neveras y los televisores navegando río abajo hacia el mediterráneo. Cuando yo tenía que ir a celebrar la boda de Belén Verdú y me quedé cortado en la vega. Pues claro que ha llovido siempre mucho. ¿Y mucha sequía! Siempre alternándose, con unos intervalos entre sequía y lluvia imposibles de predecir en el futuro inmediato.

O sea, que estamos como los antiguos, aunque no saquemos a San Isidro con un bacalao, salvo que ahora, gracias a los satélites sabemos con una cierta anticipación lo que nos viene y no sé si tanto como el año completo. Pero lo que viene, o que venga, no lo mejora la observación meteorológica: eso lo hace la Naturaleza porque ella quiere - porque esa trayectoria es la del ser creado de las cosas. Si desde ahí quiere usted subir más alto, cuidado, no confunda la ciencia con la religión, que eso es otro campo diferente. Por hacer procesiones no tiene por qué llover.

El mandato del Génesis es utilizar la técnica para aprovechar la Naturaleza. Sin técnica no se tiene derecho a acudir a la religión. En este asunto, claro. ¿Y contrariar la sensata técnica con egoísmos y ruindades políticas? Eso sí que debe corregirse con urgencia.

Hacer comentario

  • ¿Te parece interesante esta información?
  • meneame
  • Delicious
  • digg
  • yahoo
  • talk bubble
Opine sobre la noticia

caracteres
Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Lunes, 7 de julio

    BUSCAR

    Editado por

    • Ramón Tamames Ramón Tamames

    Hemeroteca

    Julio 2008
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    28293031   

    Sindicación