De Agrocope, del 11 de marzo de 2008, reproducimos la segunda parte del artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
¿Se acuerdan Vd., los más viejos del lugar, de la campaña oficial en pro del célebre tubérculo, que se hizo allá por los años 70, profusamente en spots de televisión, con cuñas en las emisoras de radio, y anuncios en la prensa, para convencer al personal de que era bueno consumir más patatas?
Ese esfuerzo promotor, se hacía, naturalmente, coincidiendo con grandes excedentes y envilecimientos dramáticos de los precios para los agricultores. En una situación que en los libros de Teoría Económica se corresponde con el llamado “Teorema de la Telaraña”. Por el cual se expresa, para explicarlo en roman paladino, algo tan sencillo como que tras los años de bajas cosechas y altos precios, los agricultores siembran más; y en la campaña siguiente, la producción sube, bajando la cotización en lonjas y mercados. Para producirse, ulteriormente, una reducción de la oferta que conduce a nuevas elevaciones de precios, con la consiguiente ampliación de siembras en el año siguiente, etc: una especie de ritornello cien veces evidenciado.
Pero no se trata ahora de alegrarnos o quejarnos de la evolución de los mercados, sino de poner de relieve que las Naciones Unidas han proclamado 2008 como “Año mundial de la patata”. Con lo cual se quiere enfatizar la importancia de este producto, que por hectárea genera cuatro veces las calorías de los cereales. Por lo cual, ha constituido y seguirá constituyendo, un arma formidable para luchar contra las hambrunas. Especialmente en los países menos desarrollados, donde resulta más necesario conseguir altos valores nutricionales por superficie cultivada.
En la proclama de la ONU se hace una evocación histórica de este producto que proviene, como todo el mundo sabe, de los Andes, fundamentalmente peruanos y bolivianos. Donde existen hasta 3.500 diferentes variedades comestibles, según el Centro Internacional de la Patata (CIP) cuya sede está en Lima. Pero actualmente, a pesar de esa gran biodiversidad aludida, en Perú solamente se cultivan 25 variedades, en gran medida de marcas de multinacionales. Por lo cual el CIP tiene que mantener un banco de germoplasma a fin de que no se pierdan tantos y tan diversos valores genéticos.
El Presidente peruano, Alan García, que en su segundo mandato está desarrollando una política de cordura y crecimiento, ha propuesto que en el programa de desayunos gratuitos para los más pobres, se sirva pan hecho con harina de patata, en vez de la muy costosa de trigo, que además tiene que ser importada. Lo cual enlaza con las pautas de los conquistadores y colonizadores españoles, que en el siglo XVI ya se percataron de la importancia de este alimento para nutrir a la masiva fuerza de trabajo, en condiciones muy duras, empleada en las minas de oro y plata, y sobre todo en Potosí.
Sin embargo, fue el francés Parmentier (1737-1813) el que contribuyó máximamente en Europa a su consumo, valorando su alto rendimiento, y alejando la tenebrosa idea de que el tubérculo en cuestión era fruto del Diablo. Pudiendo decirse que la revolución industrial no sólo se nutrió de los cereales más económicos llegados a las Islas Británicas merced a las “anti-corn laws” de Peel de 1844, sino también de la patata que se empezó a cultivar masivamente en Gran Bretaña y sobre todo en Irlanda.
Habrá que seguir hablando del célebre producto, en la seguridad, además, de que no obstante ser tan económico —salvo cuando la telaraña lo lleva a puntas casi increíbles— constituye un producto que sigue siendo atractivo para todos los estratos de ingresos, y que resulta insustituible en lo mejor de las gastronomías: ¡que Vds. coman bien la cosa en sus más distintas variantes culinarias!
Ramón TAMAMES
Sr.Tamames.
Completamente de acuerdo con usted "Hay mucho que hablar de la patata"...., y no sólo como producto alimentario también como primera materia de la industria química,le paso un ejemplo.
A principios de los años 20 del siglo pasado los hermanos Lumiere desarrollaron con éxito la fotografía en color cuya base principal era fécula de patatas tintada.
Gracias por sus artículos de medio ambiente,Saludos
Fidel Torras
Miércoles, 3 de diciembre
Ramón Tamames
Luis Llopis Herbas
Grupo Cenyt
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Alfonso Agís
Invermanía
Ramón Tamames
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